Un laboratorio al aire libre transforma la Serra do Galiñeiro. La comunidad de montes de la parroquia Gondomareña de Vincios, la Universidad de Vigo y la empresa Maderas Nobles de la Sierra de Segura desarrollan allí un proyecto experimental que sustituye a los eucaliptos por especies caducifolias propias de los ecosistemas gallegos. La iniciativa de I+D pretende recuperar el valor ecológico de la zona y, al mismo tiempo, convertir la plantación en una inversión económicamente rentable.

Un recinto de tres hectáreas alberga el experimento, que trata de erradicar los eucaliptos "invasores" a través de diversas técnicas y poblar los terrenos con 3.100 plantas de especies autóctonas. Así, el 80% de la plantación corresponde a castaños y robles y el resto, a cerezos, nogales, laureles, acebos, además de algunos arbustos. Todos ellos contribuirán a embellecer el paisaje y a favorecer la riqueza natural del entorno, según explicaban ayer el presidente de la comunidad de montes de Vincios, Alberto Covelo, y el profesor de Ecología Aplicada de Vigo, Javier Montalvo.

Contra los incendios

No sólo los aspectos ecológico y sentimental interesan a los promotores del proyecto. La prevención de incendios cuenta con un nuevo aliado en este experimento. Y es que los eucaliptos contribuyen a la propagación del fuego en los montes, mientras que los árboles de hoja caduca actúan como freno a las llamas.

El experimento se encuentra avanzado. Sus responsables ya han plantado los nuevos árboles y los han dotado de facilidades naturales con el fin de favorecer su crecimiento. Para ello, han colocado una cama de restos vegetales que evita la intromisión de agentes negativos para su desarrollo.

Difícil exterminio

Por otro lado, los expertos tratan de acabar con los eucaliptos que existían en los terrenos, pero la tarea resulta difícil, ya que el simple arrancado de los árboles multiplica su rebrote. En algunos casos han empleado sustancias químicas, pero también utilizan "torturas" naturales. Así, cortan los troncos y los dejan a una altura de un metro y medio con el fin de ir cortando rebanadas hasta que la planta se da por vencida y muere sin dejar descendencia.