Eva González / A guarda

La décima edición de la Festa do Peixe Espada contó ayer con la eurodiputada y vicepresidenta de la comisión europea de Pesca, Rosa Miguélez, quien describió la pujanza de la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu), organizadora de esta cita anual, a la que pertenecen 46 buques y 1.200 marineros que pescan en todos los mares y abren nuevas bases, como la de Cabo Verde. Sobre el pez espada o emperador y los grandes peces, alertó que si no se pone freno, pueden correr la misma suerte de los dinosaurios y desaparecer.

Miguélez comenzó por citar que su primera visión de A Guarda fue a través del cuadro que todavía sigue colgado en la casa de sus padres, en Ares (A Coruña). Después citó a su gran amigo, pedro Borrajo "que foi durante moitos anos o fío conductor coa vosa terra".

En el año 2000 conoció a los integrantes de Orpagu "resultoume difícil crer que mariñeiros dun sitio tan pequeno e dun lugar tan aillado foran capaces de pescar en tódolos mares do mundo". La calificó como una organización de referencia para la flota palangrera mundial, con marineros con inquietudes, capaces de experimentar en técnicas menos consumidoras de combustibles en estos tiempos, cuando el precio del gasoil es una carga económica difícil de soportar para las empresas pesqueras. Ensalzó también la labor de las mujeres que se quedan en tierra y que, además de criar los hijos, fueron las inventoras de la conserva.

Habló de la importancia gastronómica, en aumento, del pez emperador, que aporta proteínas, vitaminas y minerales.

En el mismo acto, el presidente de Orpagu, Joaquín Cadilla Castro, entregó un pin de oro a José Loira, ex Secretario General de Pesca, quien habló de los inicios del desarrollo de esta actividad. Por su parte, el alcalde guardés, José Luís Alonso Riego, resaltó "la buena salud que tiene el sector" y citó como muestra el nuevo barco que acaba de botar en Marín el presidente de Orpagu. Finalmente, se entregó el premio a la niña autora del cartel anunciador, Estela Ramos.