Vecinos de la parroquia ponteareana de Bugarín, a los que se unieron de otras parroquias de la zona, cortaron ayer tarde la carretera que une Ponteareas y Mondariz en protesta por la presencia de una comunidad gitana en la parroquia y en defensa de una familia, propietaria de una tapería, que el domingo fue agredida presuntamente por algunos miembros de este colectivo que, según algunas personas, habrían acudido al establecimiento con hierros y otros objetos para "castigar" al propietario y le propinaron una paliza.

Las mismas fuentes aseguran que el altercado tuvo lugar el domingo después de que horas antes el propietario del bar se negase supuestamente a servirles unas consumiciones aludiendo a una deuda pendiente.

"Incluso le tumbaron en la carretera para pasarle con el coche por encima y le amenazaron diciendole que sólo tenía seis días de vida", aseguran. Un vecino de la zona, que quiso mediar en la pelea, también habría resultado en un brazo.

Según el presidente de la Asociación vecinal "la única forma de que hechos como estos no vuelvan a producirse es que esta colectividad se marche de Ponteareas, porque a lo largo de todos estos años han demostrado que no quieren integrarse y su presencia aquí sólo nos ha traído complicaciones y robos", aseguran.

Una vecina destaca que no se trata de perseguir a los gitanos ni de ser racista. "Se trata, en concreto de esta comunidad, que es la que nos trae problemas, y su presencia es una amenaza constante".

Durante el corte de tráfico que tuvo lugar ayer los vecinos increparon a un agente de la Guardia Civil de Tráfico que se acercó a la zona para tomar las matrículas de los vehículos que se encontraban parados sobre el arcén. Los vecinos se quejan de que no tienen suficiente protección de las fuerzas de seguridad y opinan que "si la Justicia y la fuerzas de seguridad fuesen contundentes con esta gente en otros altercados nos evitaríamos estas y otras desgracias".

Por otra parte, fuentes cercanas a la investigación de los hechos ocurridos el domingo informaron que se investigan también otros altercados en los últimos días, entre ellos uno que al parecer sufrió la comunidad gitana en su domicilio resultando herida una mujer embarazada, aunque posiblemente no guarde relación alguna con el caso.

Los vecinos esperaban, a la hora de cierre de esta edición, una respuesta del ayuntamiento a la petición de desalojo efectuada a la alcaldesa en funciones Nava Castro.