Gabino Porto / MONDARIZ BALNEARIO

El hierro es para Avelino Tellado García como una prolongación de su cuerpo. A sus setenta y pocos años, el artista, autodidacta, nacido en Fozara (Ponteareas) inaugura una nueva exposición en el Restaurante Casablanca de Mondariz Balneario.

Capaz de convertir la chatarra en arte y de construir monumentos con hombres a tamaño natural, cuadros en relieve de hierro con estampas del campo gallego, o incluso a don Quijote cabalgando junto a Sancho Panza... A Tellado nadie le enseñó nada; el arte le brotó de las manos mientras "mataba el tiempo" en la metalúrgica asturiana Ensidesa, después de concluir su jornada laboral. "Comencé haciendo un cenicero, y ya ves lo que aquí hay".

Cada vez que concluye una pieza trabaja en la siguiente. Sin planos ni ordenador. "De noche la pienso y por la mañana comienzo a trabajar en ella", dice.

Su trabajo es rítmico y constante; comienza por soldar un hierro, juntarlo con otro, colocar una tuerca en forma de ojo, y poco a poco la obra emerge como figura, humana, animal o conjunto musical, donde el realismo se superpone a la abstracto. El tamaño depende del material o del espacio, pero la obra prolonga al artista que la mira mientras madura con el entusiasmo de joven creador.

Las piezas van tomando forma. Hasta algunas figuras como un perro creado con piezas usadas de coches parece vivo, inmóvil, vigilando sigiloso el resto de la colección en los jardines de Casablanca.

La exposición de Mondariz Balneario, que se inaugura hoy, contiene más de mil piezas. Ayer salieron de un camión un urogallo, un pavo real -hecho con tornillos y tuercas entre otros materiales-, cocodrilos, tiburones, un águila, un gaitero, un músico, un cura...

Además de trabajar el hierro, Tellado desarrolla también técnicas de asta y taracea desde 1962, cuando el alma de artista presa en su cuerpo afloró a la superficie. En la muestra hay peces, pajaros, juegos de cerveza -como los del anuncio televisivo de la "Sin" de los vikingos- y estuches.

Pero si los otros materiales forman parte de sus trabajos de experimentación, es en el hierro donde el artista Tellado sale a la superficie. Cuenta que la primera vez que Avelino tomó contacto con este material fue trabajando con ferralla mientras se construía la fábrica de Citroën, en Vigo. Después, emigrante en Asturias, sus exposiciones principales las realizó en esta comunidad en la Feria de Muestras de Gijón o Caja de Ahorros de Asturias, pero también recorrió otras comunidades españolas.

Casado en Riofrío (Mondariz) también realizó varias esculturas de hierro en la zona como un cesteiro en Pé do Muiño, un gaitero en Fozara o un cazador en Toutón. Señala que donó piezas al Museo de Ponteareas entre ellas una Doña Urraca "que nunca la he visto expuesta" e indica que no tiene coche y no puede conducir. "Si pudiera tendría muchas más obras porque podría recoger materiales inservibles con las que se puede trabajar". Ahora que esta de moda el reciclado el se considera un experto: "Hace mucho tiempo que hago piezas de hierros inservibles".

Otra sorpresa es el valor de sus obras. Algunas de sus piezas de forja cuestan sólo 50 euros y por unos gaiteros a tamaño natural cobró en su día 1.500 euros, es decir prácticamente al peso.