El Celta no encuentra la grieta del Valencia
No fue una mala carta de presentación en este campeonato. Ni la mejor ni la peor. Dominaron los vigueses el partido ante el Valencia, pero fueron incapaces de encontrar la forma de atravesar su muro. Faltó imaginación y remate
El delantero del Celta Jones El Abdellaoui (i) chuta ante Justin de Haas (c) y el portero Stole Dimitrievski / Manuel Bruque (EFE)
Es agosto y los equipos tienen un extraño miedo a perder, a arrancar esta Liga de chiste (con este calendario que desordena y estira las jornadas para enloquecer a cualquier aficionado) con una derrota. Es como el temor a mancharse el traje antes de que empiece la ceremonia, como si la primera fecha pudiese condicionar en exceso lo que viene detrás. Celta y Valencia jugaron con ese cuidado extremo, obsesionados por el trabajo tras pérdida y por cerrar esas rendijas que siempre busca el rival. El Celta no dio con ellas. Hizo mucho más por encontrarlas durante la mayor parte del partido, manejó diferentes alternativas, probó jugadores y perfiles distintos, pero no tuvo imaginación, delantero de peso, profundidad ni último pase para derribar la resistencia de un Valencia que aceptó ser dominado y defendió de forma ordenada su área. Contra ese muro el Celta no supo qué hacer. Allí moría su plan, huérfano de ideas.
Román-Febas
La primera vez en partido oficial de esta pareja de medios que van a jugar muchas tardes juntos. Ellos son las razón de que el Celta manejase el partido a su antojo, que trajesen al Valencia de un lado a otro. Tienen juego, personalidad y capacidad para recuperar la pelota ya sea corriendo hacia adelante o hacia atrás. El problema sucedía por delante de ellos. Los medios son capaces de esconderle la pelota a cualquiera y solo se les puede reprochar no haber sido capaces de filtrar algún balón con intención. Por lo demás, su partido fue la confirmación de que esos cimientos son firmes.
Ataque extraño
Resulta algo absurdo sorprenderse por ciertas decisiones de Claudio. Es parte de su naturaleza como entrenador y de su forma de entender el juego y el partido que va a afrontar. Alineó a Jutglá, Jones y Hugo Alvarez en ataque, seguramente con la idea de correr algo más de lo que pudo hacer en el primer tiempo. De ellos fue Jones quien ofreció mejores prestaciones, Jutglá se hartó a pelear sin apenas tener relación con la pelota (uuna versión muy habitual ya en la pasada temporada) y Hugo Alvarez tiene que empezar a hacer un viaje introspectivo sobre su futuro como futbolista. El mismo asume que tiene que atreverse más, que Claudio se lo reclama y que no puede pasar los partidos en estado de absoluta ausencia. Pues ayer volvió a olvidarse de todo eso.
Carreira
Ahora mismo es uno de los grandes tesoros (casi ocultos a ojos ajenos) del Celta. Fue de lo mejor del equipo jugando en un costado y también cuando se cambió de banda en el segundo tiempo. De hecho, la mejoría del equipo en el primer tiempo llegó cuando el vigués ganó altura y recuperó esa posición que ya vimos la pasada temporada y que le sitúa casi como volante dejando la amplitud para su comparo de banda (Jones al comienzo, Williot en el segundo). El Celta siempre atacó y defendió mejor las zonas que habitaba Carreira y eso es una prueba inconfundible de su peso en la vida del equipo. Su presencia en el segundo tiempo con Williot cerca y Marcos Alonso aportando con sus llegadas fueron los mejores momentos del Celta, los que más cerca le tuvieron del gol.
Aspas,Williot, Durán
El cambio de casi todas las caras de ataque fue una de las soluciones que persiguió Claudio para inclinar el partido. Pero ninguno tuvo el punto de claridad necesario. Iago estuvo muy liberado, pero sus intentos pocas veces encontraron destino; Pablo Durán se vio demasiado rodeado; y Williot tuvo un par de chispazos pero tampoco fue desequilibrante. También fue métido del equipo de Corberán que si algo hizo bien fue defender su área.
¿Y Hugo González?
Llegado este punto queda en el aire la duda de por qué Claudio dejó fuera del equipo y no concedió minutos al futbolista que ha sido más diferencial esta pretemporada. Hugo González, el último en subirse al barco desde el Celta Fortuna, se quedó sin minutos y tal vez su martillo hubiese sido una solución para algunos de esos ataques en el que el Celta traía el balón de un lado a otro sin que nadie eligiese la «vulgar» solución del disparo.
Aparece Ilaix, crece el Celta
Febas fue de lo mejor del Celta, pero fue curioso que la presencia de Ilaix en el tramo final le diese al equipo un empuje que hasta ese momento empezaba a echar de menos. En uno de sus arreones, Marcos Alonso (imperial otra vez) estuvo a dos dedos de encontrar el gol.
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