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El Fortuna encuentra el compás al primer baile

En la verbena de la Segunda División sonarán canciones que el Celta Fortuna no sabrá bailar y con las que será imposible encontrar el compás, pero ayer el equipo de Fredi Alvarez demostró que ha llegado con la seguridad de que puede competir.

Arcos da un pase durante el partido de ayer.

Arcos da un pase durante el partido de ayer. / LOF

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Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

A mediados de agosto, con San Roque calentando para salir en procesión, cualquier conclusión que se pregone corre el peligro de caducar antes de que «los de septiembre» salgamos en estampida por la puerta. Esta Segunda caótica es un viaje largo y repleto de trampas que someterá al Celta Fortuna a un examen permanente. Lo suyo va a ser una EBAU interminable, ese mismo estrés repetido semana tras semana. Habrá muchos días que se estampará, que encontrará rivales inabordables, que no tendrá armas para salir entero e incluso puede darse el caso de verse superado por completo. Eso lo sabremos con el paso de las jornadas. Pero en Cádiz, en el Nuevo Mirandilla, el filial del Celta demostró que no ha llegado a la categoría para hacerse selfis o a llenar las redes sociales del club con nuevas historias. Han llegado para competir, para alimentar sus carreras y dar con la solución a enigmas a los que no estaban acostumbrados. En Cádiz pasaron de los nervios iniciales a una evolución muy interesante que les llevó a jugar un segundo tiempo notable en el que rozaron la victoria y donde tal vez solo echaron de menos un punto de energía para noquear en un Cádiz que por momentos se vio superado. Parece un simple punto, pero es mucho más que eso. Por lo que significa para la historia del club, por lo que dibuja de cara al futuro. Un día muy especial en la vida del Celta.

Susto inicial

Lo menos sorprendente del partido fue ese arranque en el que, como era de esperar, el Celta Fortuna se vio algo sometido por un Cádiz que tiene pinta de que va penar bastante por la categoría. Los gaditanos penalizaron al filial vigués por su dominio de la segunda jugada y los nervios de un grupo que sufrió para tener la pelota y para encontrar vías de escape. Veinte minutos tardaron sus pulsaciones en regresar a su sitio y a partir de ahí se fue construyendo un partido diferente.

Milla en la izquierda

Fredi Alvarez echó mano de Milla para la banda izquierda, una decisión que chirriaba en la cartulina de las alineaciones, temores que se confirmaron con el desarrollo del partido. Se acopló mal el equipo, inclinado hacia un lado casi improductivo, precisamente el mismo costado por el que encontró el Cádiz más peligro. Aunque el Fortuna equilibró el partido en el tramo final del primer tiempo, Fredi asumió lo equívoco del plan inicial, reordenó el equipo en el descanso con la salida de Milla del campo y las cosas empezaron a funcionar de otro modo. Es lo que suele suceder cuando casi todo el mundo juega donde sabe.

Burcio sujeta a un rival durante el partido.

Burcio sujeta a un rival durante el partido. / LOF

Un Fortuna reconocible

El segundo tiempo fue una magnífica tarjeta de presentación del Fortuna. Descarado con la pelota, sin concesiones en su área, sin miedo a alargar las posesiones o a tirar ruletas de puro descaro en los morros del rival (Angelito dejó una primorosa que le valió un coscorrón rival). Fue así como empezaron a encontrar los pasillos para pisar el área del Cádiz y donde sobró alguna parada del portero y faltó tiento en el último pase.

Antañón, Burcio

Una de las cosas que le faltan al equipo de Fredi es que necesita más horas de trabajo con jugadores que han estado con el primer equipo o acaban de llegar. No se vio a los fichados (Cuenca, Vlad, Olmedo), Antañón estuvo en el banquillo (salió en el segundo tiempo) y solo el inmenso Burcio fue titular. En el segundo tiempo las prestaciones de estos dos últimos fueron decisivas. Antañón tiene poso en su juego y Burcio hay un momento de los partidos en los que se convierte en un pulpo en el que sus piernas y sus brazos llegan a todas partes. El Cádiz pudo comprobarlo en primera persona. Los gaditanos son el primer equipo de Segunda División al que el Fortuna ha engañado con ese rosario de caras aniñadas que sacan al campo.

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