De una semana a un mes: los plazos para recuperar el césped de Balaídos del ataque de un hongo
La gravedad de la infección determinará los tiempos: un problema superficial podría corregirse en una o dos semanas, mientras que una afección severa obligaría a resembrar o incluso sustituir el tepe: Pythium y Rhizoctonia figuran entre los posibles patógenos

El Celta cambió por segunda vez en tres meses el césped de Balaídos en 2023. / Ricardo Grobas
El césped de Abanca Balaídos vuelve a enfrentarse a una afección por hongos, un problema que el estadio vigués ya sufrió en 2023. A falta de que trascienda la identificación concreta del microorganismo, la principal incógnita es ahora hasta qué punto está dañada la planta y cuánto tiempo necesitará el terreno de juego para recuperar unas condiciones adecuadas.
El plazo puede oscilar considerablemente. Si la enfermedad está localizada y únicamente ha afectado a las hojas, la recuperación podría producirse aproximadamente en una o dos semanas después de controlar el patógeno. Si existen zonas con mayor deterioro y resulta necesario airear, retirar materia orgánica o resembrar, el proceso podría extenderse entre dos y cuatro semanas.
El escenario más complejo sería que el hongo hubiese provocado la muerte de amplias zonas de césped o afectado a las coronas y raíces. En ese supuesto, el tratamiento puede frenar la enfermedad, pero no permite recuperar las plantas que ya han muerto, por lo que sería necesario sustituir parcialmente el césped o recurrir a la instalación de un nuevo tepe.
Pythium y Rhizoctonia, entre las posibilidades
Aunque no existe por ahora un diagnóstico público, entre los microorganismos que pueden provocar daños importantes en un campo de fútbol durante el verano se encuentran Pythium y Rhizoctonia solani.
Pythium, técnicamente un oomiceto aunque habitualmente se englobe entre los hongos, es especialmente problemático por la rapidez con la que puede propagarse cuando coinciden temperaturas elevadas, humedad y largos periodos con la hoja mojada. Puede comenzar con pequeñas áreas oscuras y húmedas que posteriormente amarillean o adquieren tonalidades marrones.
Rhizoctonia, responsable de la denominada brown patch o mancha marrón, también encuentra condiciones favorables con calor y humedad elevada. Sus síntomas incluyen áreas circulares o irregulares de césped amarillento o marrón que pueden terminar uniéndose.

Aspecto que presentaba el césped de Balaídos en 2006 a causa de un hongo / RAFA ESTEVEZ
Existen otras posibilidades, como Microdochium, el dollar spot o la antracnosis, de modo que la identificación únicamente puede realizarse con garantías mediante la inspección detallada de la planta y, si es necesario, el análisis de muestras.
Ventilación, drenaje y riego para cortar la enfermedad
El tratamiento de un césped afectado no consiste únicamente en aplicar un producto contra el microorganismo. Resulta fundamental modificar las condiciones ambientales que permiten que la enfermedad prospere.
Entre las principales actuaciones están ajustar el riego para evitar que la hoja permanezca mojada durante demasiado tiempo, mejorar el drenaje y la aireación del suelo y aumentar la circulación de aire sobre el campo. Una vez identificado el patógeno, los especialistas pueden recurrir también a tratamientos fitosanitarios específicos.
Este aspecto tiene especial importancia en Balaídos. El Celta había incorporado grandes ventiladores para mejorar la circulación del aire después de que la remodelación del estadio modificase la ventilación natural que recibe el terreno de juego. El club también había trabajado este verano sobre el denominado thatch, la capa de restos vegetales y materia orgánica situada entre la hierba y el suelo que, cuando es excesiva, puede retener humedad.
El precedente de 2023
Balaídos ya sufrió un episodio similar hace tres años. En septiembre de 2023 un hongo terminó extendiéndose por gran parte de la superficie, provocó manchas marrones y debilitó el terreno hasta el punto de que el Celta decidió sustituir el césped.
Tampoco entonces trascendió oficialmente la especie responsable, por lo que no existen elementos suficientes para establecer que ambos episodios estén relacionados.

Operarios con los trabajos de reposición del césped de Balaídos en 2023. / RICARDO GROBAS
La diferencia entre una intervención relativamente rápida y otra de mayor calado dependerá ahora fundamentalmente de cuánto tejido vegetal continúe vivo. Si la afección es superficial, contener el hongo y recuperar la densidad del césped podría ser cuestión de días o pocas semanas. Si las raíces y las coronas están seriamente dañadas, la solución pasaría por la resiembra o por colocar césped nuevo.
En caso de llegar a este último extremo, un campo profesional puede reteparse en pocos días, aunque otra cuestión es el tiempo necesario para que el césped nuevo desarrolle suficiente enraizamiento y estabilidad para soportar las arrancadas, frenadas y cambios de dirección de un partido de fútbol. Ahí reside la clave del problema de Balaídos: detener el hongo puede ser relativamente rápido; recuperar un césped preparado para competir puede necesitar bastante más tiempo.
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