La pretemporada
La evolución de las pretemporadas: correr menos para correr mejor
Edu Domínguez ha sido parte en las últimas décadas del avance de estas etapas preparatorias y entierra tópicos como las palizas físicas, los picos de forma o que son periodos destinados a llenar el tanque para todo el curso: «Es impensable que en seis semanas puedas sentar las bases para diez meses de competición»

La pelota estuvo presente desde el primer entrenamiento, algo que no acontecía hace unos cuantos años. / Pablo Hernández Gamarra

El Celta puso fin el pasado sábado a la pretemporada del curso 2026/27, que echa a andar este fin de semana. Lo hizo con cinco partidos disputados, otros tantos días fuera de casa -los de la gira italiana- y muchos entrenamientos. Una etapa preparatoria que deja listo al equipo para la primera jornada ante Osasuna. Pero no mucho más. Aquellas creencias de que estas semanas servían para afrontar los siguientes diez meses son hoy papel mojado. Edu Domínguez lo sabe de primera mano.
El preparador físico vigués lleva más de tres décadas en el mundo del fútbol. Formó parte de la máquina celeste de finales del siglo pasado y principios del siguiente para después acumular vivencias en clubes como la Real Sociedad, el Deportivo, el Mallorca, el Villarreal, el Sporting de Gijón y, más recientemente, en la selección de Marruecos. «He tenido la suerte de vivir muchas modas», afirma con una sonrisa.
A continuación, Edu se pone serio y deja salir toda su pasión por la preparación física. Y sus conocimientos, que son muchos. Con verbo fluido y ameno, como el de un docente, resume la situación en que todo lo que se pensaba sobre las pretemporadas a principios del siglo XXI está obsoleto. «Décadas atrás, se preparaba al jugador para soportar todo el año. Se creía que ese período llenaba el depósito para toda la temporada», explica. «Hoy se sabe que no es así. Es impensable que en seis semanas se sienten las bases para diez meses», acota a continuación.
«Antes, la preparación física vivía de espaldas al fútbol; hoy forma parte del modelo de juego»
Los equipos técnicos de los clubes de élite son muy conscientes de esto. También el del Celta. Por eso se han desterrado esas palizas durante los primeros quince días de preparación, en los que apenas se tocaba la pelota en tiempos pretéritos. «Los entrenadores tenían ese concepto muy arraigado. Primero, ponerse en forma; luego, jugar. Eso no va así», analiza. «La preparación física vivía de espaldas al fútbol. Hoy, desde la primera sesión, forma parte del modelo de juego», añade el olívico, satisfecho de haber augurado hace muchos años el camino que iba a tomar esta parcela. «Es chulo comprobar que lo que algunos intuíamos hace unos años está respaldado ahora por la evidencia científica», expresa el veterano preparador.
Actualmente, las pretemporadas son radicalmente diferentes. Las creencias han sido sustituidas por las certezas, con un nivel de precisión altísimo, avalado por la ciencia. También por un notable incremento de los recursos económicos y humanos de los que dispone el fútbol de élite. Por eso, se sabe con total seguridad que «entrenar mucha cantidad no garantiza buenos resultados».
Es más, puede que sea al contrario. «Antes, estábamos preocupados por correr mucho. Ahora se trata de hacer menos, pero más parecidos a lo que ocurre en el partido. Interesa que el jugador esté preparado para acelerar, frenar, cambiar de dirección, repetir esfuerzos o alcanzar velocidades altas», explica Domínguez. «Ya no se trata de acumular kilómetros, sino de sumar adaptaciones», añade, antes de resumirlo todo con una frase tan lapidaria como explicativa. «Hoy en día se corre menos que antes, pero se corre mejor», subraya.
Edu se ríe al recordar la creencia de que «cuanto más brutales fueran las agujetas, significaba que la pretemporada estaba siendo mejor». Sin mucho sentido. Incluso en los tiempos en los que esa mentalidad estaba vigente. «Con la metodología antigua, se evitaban los sprints de alta intensidad y estaba prohibido cambiar de ritmos y acelerar al principio de la pretemporada. Una contradicción porque a los 10 días tenías el primer amistoso», explica Domínguez.
«Con la metodología antigua, se evitaban los sprints de alta intensidad; una contradicción porque a los 10 días tenías el primer amistoso»
Ahondando en ese tema, el preparador vigués recuerda que esas prácticas venían de deportes individuales como el atletismo. «Como a lo mejor no compites hasta diciembre en el Campeonato de España de invierno, tu pretemporada es de cinco meses. Ese concepto no vale en fútbol porque es de cinco semanas», resume.
Estos avances dan paso a otro tópico que Edu aboga por desterrar: el de los picos de forma. «En el ciclismo se busca llegar bien a un momento concreto de la temporada. En fútbol no puedes esperar porque en octubre ya van 12 jornadas y si el equipo no funciona, el técnico salta por el aire», precisa. «Los futbolistas tienen que estar a un 80 o 90% todo el año. Y más importante, hacer coincidir durante el mayor tiempo posible al mayor número de jugadores. El equipo que lo logra, tiene un rendimiento brutal», asegura.
Y en esas está el Celta, que con Claudio utiliza indistintamente a 18 o 20 jugadores en los partidos. Por eso, ante un perfil de técnico moderno como el del porriñés, Edu insiste en fomentar la «disponibilidad». Para ello, destaca la importancia de la «prevención de lesiones» y revela cómo el trabajo de fuerza ha sustituido al de resistencia. «Hoy en día es un pilar básico en la construcción del aspecto físico. Protege, previene y mejora el rendimiento. Hay que trabajarla todo el año», sostiene.
«Esos partidos de 120 minutos que hizo el Celta este año y el pasado son una estrategia interesante»
Así lo ha hecho el equipo celeste en esta etapa preparatoria, que ahora termina. Aunque nada garantiza nada, lo cierto es que solo contabiliza la lesión de Javi Galán -la de Pablo Durán viene del año pasado-. «Ahora sabemos que es exactamente lo contrario de cómo se hacía hace años. Hay que exponer al jugador a altas velocidades porque el riesgo no está en correr rápido, sino competir sin haber corrido rápido antes», especifica con claridad meridiana.
Con todos estos avances claros, Edu alaba novedades como los partidos de 120 minutos que el Celta llevó a cabo este año y el anterior. «Es un entrenamiento de calidad. Permite ver a los jugadores más tiempo. Una estrategia interesante», sostiene, mientras valora la paulatina desaparición de las giras en países remotos. «Sufrí lo de ir a China o Estados Unidos. Era comida para hoy y hambre para mañana porque el equipo ni entrenaba ni descansaba», enfatiza.
Pero, por mucho que avance el fútbol, hay cosas que siguen intactas. «Nadie puede cambiar el factor humano», proclama Edu, que aboga también por «saber interpretar» la enorme cantidad de datos que se manejan hoy en día. «No podemos perder nunca la observación y la experiencia», destaca. Una experiencia que a él le sobra. Con ella en la mano, se congratula de que las pretemporadas se hayan convertido en procesos de construcción inteligente del rendimiento. Sin palizas, sin giras, sin agujetas. Solo el primer paso de los muchos que hay que dar en el camino de toda la campaña.
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