La pretemporada
Un Celta 'in crescendo' empata ante el Nápoles
El equipo vigués fue de menos a más ante el subcampeón de la Serie A y cierra la pretemporada con sensaciones positivas (1-1)

Los futbolistas del Celta celebran el gol del empate definitivo, obra de Ferran Jutglà. / RCCV

1. Nápoles: Milinkovic-Savic; Di Lorenzo, Rrahmani, Rafa Marin, Olivera; Anguissa , Lobotka, McTominay; Politano, Alisson Santos y Hojlund. También jugaron: Meret, Vergara, De Bruyne, Lucca, Lang, Gilmour, Spinazzola, Cheddira y Giovane.
1. Celta: Andrei Radu; Javi Rodríguez, Starfelt, Faye; El Abdellaoui, Burcio, Febas, Álvaro Núñez; Antañón, Hugo Álvarez y Jutglà. También jugaron: Yoel Lago, Javi Rueda, Hugo González, Marcos Alonso, Miguel Román, Iago Aspas, Swedberg, Carreira y Anxo.
Goles: 0-1, min. 11: Di Lorenzo; 1-1, min. 64: Jutglà.
Árbitro: Valerio Vogliacco. Amonestó al local Rahmani y a los visitantes Starfelt y Hugo Álvarez.
El lenguaje musical se escribe en italiano. Que si piano, que si pianíssimo, que si lontano, que si allegro... Son términos que trascienden a su propio campo. También el in crescendo, que marca el aumento progresivo del volumen o del ritmo en una pieza. La forma ideal de completar una pretemporada. Tal como hizo el Celta en sus semanas preparatorias en general y en el partido de este sábado ante el Nápoles en particular. Los pupilos de Claudio Giráldez se sobrepusieron a un mal inicio y al gol de Di Lorenzo para empatar en la segunda mitad por medio de Jutglà y acabar con unas sensaciones positivas idóneas para afrontar el inicio liguero de la semana que viene. Dentro de que, para lo bueno y para lo malo, las pretemporadas tienen un valor relativo.
Lo que está claro es que sirven para probar. Lo bueno y lo menos bueno. Por eso, el cuadro vigués lo experimentó todo en esta etapa. Esta vez, en la última parada veraniega, paladeó el sabor de medirse a un equipo objetivamente superior.
El conjunto napolitano sacó a relucir su peso específico como subcampeón de la Serie A y equipo Champions para someter a los célticos en los primeros compases del duelo de Castel di Sangro. El mismo estadio que vio a aquel humilde equipo alcanzar la segunda división italiana desde el equivalente a la Preferente, vio cómo la escuadra que ejercía de local superaba a la visitante en un duelo entre primos celestes en el que los vigueses compitieron de rojo.
Claudio dio la titularidad a Antañón y a Burcio en una alineación con no demasiados previsibles titulares ante Osasuna en una semana. Entonces habrá puntos en juego, así que es mejor equivocarse ahora. Caso de Abdoulaye Faye, que no tuvo el estreno soñado con la cruz de Santiago en el pecho. El senegalés dejó chispazos de sus cualidades. Buena salida de balón y zancada para recorrer muchos metros. Pero también pagó el pato en un error de concentración en la marca de Di Lorenzo, que le ganó la posición para rematar a la red una falta lateral. Solo habían pasado once minutos.
El conjunto vigués sufría. Con el juego y con el resultado. Lógico. Futbolistas de un nivel tan alto como Anguissa, McTominay, Hojlund, Politano o el propio Di Lorenzo le complican la vida a cualquiera. También Stan Lobotka, que brilló ante su exequipo. El Celta quiso apretar alto, tal como viene haciendo toda la pretemporada, pero el eslovaco limpiaba todas las presiones con pases o conducciones marca de la casa.
En esos minutos de abulia, el Nápoles pudo resolver. Pero no lo hizo. Ni Alisson, que se encontró con una sensacional para de Radu, ni Di Lorenzo, en un remate al larguero tras un grave error en salida de Faye, lograron ampliar la ventaja del colectivo napolitano.
El fútbol de Aleix Febas tiene reminiscencias con el de Xavi Hernández
Pero del sufrimiento nace el aprendizaje. El Celta superó el mal trago, se ajustó mejor, con Antañón más cerca de la base, y empezó a equilibrar el partido. Sobre todo a partir de Aleix Febas. El ilerdense se está mostrando como el mejor fichaje del verano. Su fútbol, que tiene reminiscencias con el de Xavi Hernández por su capacidad de eliminar rivales con giros y fintas, le va de perlas a la idea de Claudio. Mezcló juego corto con largo, aceleraciones con pausa, conducciones con retenciones.
A su lado, Burcio siguió sumando méritos para tener sus momentos a lo largo de la temporada. De un envío suyo a la izquierda llegó un intento de Álvaro Núñez, que precedió a otro de Hugo Álvarez. El de Galapagar trató de forzar un penalti tras un magnífico robo en el área rival. El árbitro no picó y tiró de exceso de celo para amonestarlo.
La mejoría era notable, pero sin demasiados apuros para Milinkovic-Savic, el portero serbio que nació en Ourense, donde entonces jugaba su padre. La voluntad de El Abdellaoui no era suficiente para crear peligro, con Jutglà demasiado aislado en la punta. Además, el peligro es perenne en los equipos de este nivel. Parece que no están, hasta que aparecen. Que se lo digan a McTominay y su extraordinaria capacidad para aparecer desde segunda línea. Starfelt, que se multiplicó con Hojlund en un duelo nórdico, frenó al escocés cuando olisqueaba el remate.
Era cuestión de prolongar el regusto agradable tras pasar por los vestuarios. El equipo vigués lo hizo y encontró el premio del gol. Porque Allegri realizó siete cambios ante la mirada inquisidora del sempiterno presidente Aurelio di Laurentis, que presenció el choque en la línea de banda, pegado a su banquillo. Personaje.
El caso es que relevar a más de medio equipo tuvo efectos funestos para los italianos. Desajustados, desatinados, desafinados. Con todo, fue un grave error de Kevin de Bruyne el que permitió a Jutglà robar en la frontal contraria, eludir al portero Meret y marcar. Si una leyenda del fútbol mundial se equivoca así, cualquiera puede hacerlo. Lo importante es aprender de ello.
Igual que el fenómeno belga tiene mucho aprendido, el Celta lo siguió haciendo, ya con pesos pesados como Marcos Alonso, Román, Aspas, Swedberg o Carreira en el campo. El choque mantuvo el equilibrio y las alternativas hasta el final. Los locales tuvieron varias con un eléctrico Lang que se empeñaba en regalar goles a un Lucca que se empecinaba en fallarlos. Así, el resultado ya no se movió. Pero las sensaciones no hicieron más que mejorar para llegar in crescendo al inicio liguero.
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