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La pretemporada

Nápoles-Celta: un reencuentro del color del cielo

El equipo vigués cierra la pretemporada ante Stan Lobotka, convertido en capitán general de la escuadra partenopea seis años después de irse de Vigo (21:00, TVG)

Hugo González, sensación de la pretemporada céltica con seis goles en cuatro encuentros, golpea un balón.

Hugo González, sensación de la pretemporada céltica con seis goles en cuatro encuentros, golpea un balón. / RCCV

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Borja Refojos

Borja Refojos

Vigo

El fútbol navega entre lo épìco y lo mundano. Leyendas de pasión, agrandadas con los años, se mezclan con relatos anodinos. Incluso, cuando se profundiza, aparecen las trazas de excrecencia inherentes a cualquier gran negocio. Y éste lo es. La historia de este bendito juego maldito es la historia de la humanidad misma encerrada en una burbuja propia. Por eso, un simple partido de pretemporada puede ser un encuentro memorable si se dan los ingredientes necesarios. El Celta cierra este sábado (21:00, TVG) su etapa preparatoria y su gira italiana frente al Nápoles en el duelo más exigente del verano y entre dos equipos unidos por Stanislav Lobotka, en su día gran sensación e importante venta del cuadro vigués y ahora capitán general de la escuadra partenopea.

No es una expresión sin más. El centrocampista eslovaco porta el mismo brazalete que alguna vez llevó Maradona. Palabras mayores. No solo eso. Lobotka y todos sus compañeros honran al rey de reyes sobre el terreno de juego es una de las mejores etapas históricas del Nápoles. Segundo en la pasada Serie A, campeón en la anterior y campeón en 2023. Dos Scudettos en tres años. El Celta afronta el mayor reto de la pretemporada a una semana de arrancar la Liga. La prueba definitiva ante un colectivo que el pasado miércoles batió a Osasuna (2-1), precisamente el primer rival de Claudio y sus hombres en el arranque liguero.

Enfrente estará un equipo de Liga de Campeones, en el que la capacidad de pase y conducción del exjugador céltico marca la pauta desde el centro del campo. Esas cualidades que maravillaron en Vigo y que dejaron 20 millones de euros en Príncipe han evolucionado al máximo en el antiguo San Paolo, desde 2020 y para siempre el Diego Armando Maradona. Y eso que al principio le costó un poco arrancar. En cuanto se adaptó, se volvió imprescindible. Jugó 49 partidos en el Scudetto conquistado en 2023 y 33 en el de 2025 -el cuadro napolitano no jugó en Europa ese año-.

El eslovaco es solo una más de las figuras que tiene a su disposición Massimiliano Allegri, recién llegado a la capital de la Campania. Internacionales como Scott McTominay, Franck Anguissa, Walid Cheddira, Romelu Lukaku o un Kevin de Bruyne que suena para salir estas semanas. También el portero serbio nacido en Ourense Vanja Milinković-Savić. Equipazo. Además, con ese halo de misticismo que rodea al equipo de una ciudad tan especial, que se siente distinta a cualquier lugar de Europa. Una manera de vivir propia, que alcanzó el paroxismo con Maradona. El perfecto ejemplo de la alquimia perfecta que el fútbol mezcla entre lo legendario y lo mundano.

El exfutbolista del Celta, con el brazalete de capitán del Nápoles, ante las instrucciones de Allegri en un duelo de esta pretemporada.

El exfutbolista del Celta, con el brazalete de capitán, ante las instrucciones de Allegri en el duelo ante Osasuna. / SSCN

El partido se jugará en el Stadio Teofilo Patini, en Castel di Sangro. No es la enigmática capital de la Campania, pero también tiene historia. Allí se fraguó «El milagro de Castel di Sangro», libro súper ventas de Joe Mcginniss, que cuenta la historia de cómo el equipo de una localidad de 5.000 habitantes en medio de los Abruzzos encadenó ascensos desde lo más bajo del amateurismo hasta alcanzar la Serie B en 1996.

En su coqueto estadio, Celta y Nápoles se verán las caras. Ambas instituciones centenarias -la italiana cumple la efeméride este año- tiñeron de celeste el hilo rojo del destino. Por eso, este reencuentro no es solo con Lobotka. Es entre dos devotos del color del cielo. Pero como este deporte guarda lo más costumbrista junto a lo etéreo, el partido debe servirle a Claudio para encarrilar en su cabeza el primer once titular liguero. La versión oficial es que Ilaix Moriba y Matías Vecino no viajaron por no estar preparados para arrancar ante Osasuna. Habrá, pues, que buscar a los candidatos entre los que participen mañana sábado.

La portería no descarta sorpresas. Pero de llegar, serán más adelante. Por su peso y su poso, Andrei Radu parece destinado a ser el primer nombre de la alineación inaugural del curso. Posiblemente, también este sábado. Aunque Altay Bayindir ya entrenó junto a sus nuevos compañeros y es más que posible que Claudio lo haga debutar. Más en el aire está el estreno de Abdoulaye Faye. El senegalés sigue pendiente de que se solucionen los flecos burocráticos.

A partir de aquí, todo es posible. Si acertar un once de Claudio es más difícil que resistirse a algo dulce, cuánto más en verano, con lo bien que entra el helado de limón. La línea defensiva es el valor más seguro. Starfelt va ganando minutaje poco a poco y podría gozar de su primera titularidad. Si no, ahí estará Yoel. Marcos Alonso y Javi Rodríguez son pilares indiscutibles, igual que Febas y Román en el medio, a falta del guineano y el uruguayo. Burcio y Antañón, eje del ascenso a Segunda de Fortuna, piden paso. Sin el lesionado Galán, Rueda y Carreira apuntan a los carriles. Y delante, todas las posibilidades están abiertas más allá de que Jutglà es el único delantero centro más o menos específico disponible sin el mundialista Borja Iglesias y con Pablo Durán apurando la recuperación de su hombro. Swedberg y Aspas -siempre Aspas-, huelen a titulares. Pero Hugo González no es que haya tirado la puerta: la ha bombardeado.

Una vez suene el silbato final, el siguiente pitido inicial dará paso a una pelea por los tres puntos. Por eso, y aunque no sea en la maravillosa Nápoles, no está mal mitificar un duelo tejido en celeste contra el equipo del dios de la pelota. Noventa minutos para los raritos a los que les gusta el juego. Después ya habrá tiempo de volver a los dimes, diretes, medias mentiras y mentiras enteras del galimatías del mercado. Por ahora, a paladear el sabor del reencuentro. Con Lobotka y con el fútbol.

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