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Kevin Vázquez: «Tengo la espina clavada de no haber podido despedirme del Celta»

El lateral nigranés busca equipo tras dos años «con altibajos» en Gijón | Ha mantenido su celtismo intacto: «Lo que está haciendo el equipo es espectacular»

Kevin, en una imagen esta semana en Vigo.

Kevin, en una imagen esta semana en Vigo. / Pedro Mina

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Borja Refojos

Borja Refojos

Vigo

Por primera vez en su vida, Kevin Vázquez (Nigrán, 1993) no ha empezado la pretemporada cuando toca. Se encuentra sin equipo, a la espera de un nuevo destino tras dos años con altibajos en el Sporting y 16 en el Celta, del que salió de forma algo precipitada, pero por el que mantiene intacta su pasión. «Siempre celtista», acota el miñorano, en paz por poder disfrutar de su casa, de su gente y de su mar.

-¿Cómo lleva la situación?

-Bueno... Bien. Tengo más tiempo para pensar y disfrutar de esa libertad. Sigo entrenando, pero estoy gozando de estar en casa, con mi familia y mis seres queridos.

-¿Se come mucho la cabeza?

-Por ahora, no. Los equipos españoles empezaron las pretemporadas la semana pasada. Con el Mundial en juego siempre tienes más ocio con amigos, con tus padres. Así que no me dio para pensar en ello.

-¿Qué le gustaría?

-Por ahora, seguir jugando al fútbol. Disfruto del día a día y quiero mantenerlo. Si sale algo interesante, que nos guste a la familia y a mí, sería eso. Y si no, pues veremos.

-¿España o el extranjero?

-Algo que nos apetezca, que nos llene. Que sea un proyecto bueno o un país interesante. Pero, por encima de todo, algo que nos atraiga por el motivo que sea.

-Siempre le llamó la atención Australia. ¿Alguna posibilidad?

-Es una buena pregunta para mi representante (se ríe). Podría ser un destino bonito. Cuando cumples más años, ese espíritu aventurero ya no es tan grande. Pero me sigue atrayendo la forma de ser de los australianos, la naturaleza que tienen y todo lo que implica su cultura.

-¿La experiencia en Gijón?

-Fueron dos años con altibajos. Llegué muy tarde y no fue fácil. Pero coincidí con Rubén Albés, que aparte de ser una grandísima persona, es un grandísimo entrenador. Me ha ayudado mucho en mi carrera. Un bonito reencuentro. Después vinieron malos momentos, cerca del descenso. Ahí participé más y fui más importante. El último año fue algo similar porque el equipo empezó muy bien y después fue un poquito a menos. No había objetivos en las últimas jornadas y se vive todo de manera un poco distinta.

-Primera vez fuera de casa.

-¡Pasados los 30! Es algo que te enriquece. Hasta entonces vivía en una zona muy confortable. Cuando tienes algún problema, cuentas con el apoyo de tus seres queridos. Y aunque parezca que Asturias está cerca, son cuatro horas de coche. La distancia hace que las relaciones sean distintas. Es bueno para los futbolistas y las personas en general salir de esa zona de confort.

-Un aprendizaje vital y futbolístico. Cambio de categoría, de modelo de juego, de día a día...

-Me sorprendió la Segunda porque tiene un nivel muy alto. Físicamente son portentos. Me costó adaptarme a ese cambio. Con Albés es emparejar e ir hombre a hombre. Le gustan los partidos abiertos, con duelos individuales. Yo venía de otro estilo y reencontrarme con eso fue como volver diez años atrás. Es bonito porque esos cara a cara te hacen mantenerte vivo. Pero, con 32 años, se va haciendo duro siendo lateral derecho (se ríe).

-Dos años después, ¿cómo valora su salida del Celta?

-Tengo la espinita clavada de no haber podido despedirme. Fueron 16 años en el club. Me pesó en los primeros momentos en Gijón porque se dio todo muy rápido. Mi situación del último mes en Vigo fue complicada. Primero que continuaba, luego que no... Y no entrenar con el grupo tras tantos años se me hacía difícil. Pero bueno... El fútbol es así y las personas también son así.

Kevin Vázquez, en O Castro

Kevin Vázquez, en O Castro / Pedro Mina

-¿Pudo haberse gestionado mejor su salida?

-Puede ser. Pero se dio así y no se puede cambiar. Ya está.

-¿Su celtismo sigue intacto?

-Hombre, claro. Por supuesto que sí. Siempre celtista.

-¿Qué le ha parecido el equipo?

-Espectacular. Mira este año, que parecía que iba a hacerse duro por jugar tres competiciones. Quizás le pongo el pero de la Copa del Rey, que casi es lo que más me ilusiona. Es el camino más cercano para ganar un título. Lo demás es sensacional. Volver a meterse en Europa y el gran papel en la Europa League... Es tremendo.

-¿Y el hito histórico del ascenso del Fortuna a Segunda?

-Me produce mucha alegría. Y más cuando conoces tan bien al cuerpo técnico. Fredi nos entrenó en su etapa anterior en el filial y se merecía algo así. Hay grandísimos profesionales y muchos no continúan porque no hay espacio para todos, pero en cuanto a entrenadores, cuerpos técnicos y preparadores físicos, las cosas se están haciendo genial desde abajo.

-¿Desearía haber nacido 10 años más tarde para haber disfrutado de esta apuesta por la cantera?

-No. A mí me tocó vivir mi momento y fue espectacular. Estuve muchos años en el Celta B.

-De hecho tiene el récord de partidos. No sé si eso es bueno o malo.

-Siempre es bueno (se ríe). Debuté cuando tenía 16 años con Milo Abelleira. Pasaron muchos entrenadores por allí, viví grandes experiencias con todos y guardo recuerdos muy bonitos de esa etapa.

-En el filial coincidió con Borja Iglesias; un campeón del mundo.

-Eso es la hostia. Pude hablar con él cuando debutó y está cumpliendo el sueño de cualquiera. No pude hablar con él porque estará a mil, pero imagínate lo que debe ser.

-De algún modo, les representa como primer gallego y primer céltico campeón del mundo.

-Y el primer amigo que es campeón del mundo. Y seguramente sea el único. Siento una alegría muy grande por él.

-¿Le quedan sueños por cumplir en el fútbol?

-Me gustaría ser entrenador. Ojalá me queden muchos años como jugador y aún tengo mucho que aprender, pero ya tengo los tres cursos. Entrené un par de años a niños en el Vilariño y estuve de prácticas con Berto Suárez en el cadete de Burcio, Gavián, Arcos... Todos esos han ascendido y Berto sube al primer equipo. Me alegro mucho.

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