Carl Starfelt y la incertidumbre
El central sueco se incorporó al trabajo con el Celta y encara su último año de contrato con incertezas sobre su estado físico y su posible renovación

Starfelt, durante el entrenamiento con el Celta. / RC Celta

Carl Starfelt se incorporó a los entrenamientos del Celta tras gozar de unos cuantos días más de vacaciones que sus compañeros derivados de su participación en el Mundial con Suecia. Su regreso se produce con quórum en el club sobre su figura. Tanto la dirección deportiva que dirige Marco Garcés como el cuerpo técnico que comanda Claudio Giráldez consideran al sueco una pieza fundamental en el engranaje del equipo. No en vano, su sociedad con Javi Rodríguez y Marcos Alonso es la más repetida por el técnico porriñés la temporada pasada. Y aún así cierta incertidumbre rodea su figura.
Porque si su participación no fue todavía mayor es debido a la lesión de espalda que lo apartó del tercio final de la temporada. Una dolencia incómoda y persistente, que brotó en el choque de vuelta de los octavos de final de la Europa League frente al Olympique de Lyon. Starfelt se quedó en la caseta en el descanso. Entonces, nadie sospechaba que su temporada con la camiseta celeste había terminado en la ciudad francesa.
Tras el incidente, el tratamiento de la lesión se acometió de manera conservadora para intentar que el zaguero llegase para ayudar al equipo vigués en el tramo final. No pudo ser. Una exploración posterior confirmó que sufría una hernia. Hasta ahí llegaba su temporada en lo que respecta al Celta. Pero aún quedaba el Mundial. El anhelo de Starfelt, como el de cualquier futbolista, era participar de la competición más importante que existe en el mundo del fútbol. Más aún con 31 años y en una selección como la sueca que, pese a tener cierta entidad, no siempre garantiza su presencia en las fases finales. De hecho, llevaba ocho años sin jugar la Copa del Mundo porque no se clasificó para Qatar 2022. Por estos motivos, muy probablemente, la cita que acaba de terminar en Estados Unidos, México y Canadá era la última oportunidad de estar en el torneo de los torneos para el defensor escandinavo del cuadro vigués.
Participación testimonial en el Mundial
Con eso en mente, el central de Estocolmo trabajó a destajo para llegar a tiempo. Y lo hizo. Pero, desde luego, no en su plenitud. De hecho, estuvo a punto de ser descartado. Finalmente, entró en la lista definitiva. Eso sí, su participación fue testimonial, con solo tres minutos en el partido frente a Japón de la fase de grupos. Suecia avanzó a dieciseisavos, pero allí perdió sin remisión ante Francia. Fue el pasado 30 de junio.
Tres semanas después -el mínimo vacacional establecido por el convenio-, Starfelt reinicia la actividad con su club. Como es lógico, vivió un primer día de toma de contacto y trabajo muy suave, que irá aumentando progresivamente con el paso de los entrenamientos. Será entonces el momento de evaluar si la recuperación ha sido total y satisfactoria.

Starfelt, durante el partido del Mundial ante Japón. / Efe
Y de ahí deriva también el segundo factor de incerteza en el Celta. El club vigués mantuvo unas primeras conversaciones informales con el nórdico para tratar su renovación. El asunto no pasó de esa fase inicial en gran parte por la lesión. Sea como fuere, lo cierto es que Starfelt entra en su último año de contrato, con todas las connotaciones que ello implica.
La primera voluntad de la dirección deportiva de Marco Garcés sigue siendo renovar al defensor de Estocolmo porque una de sus grandes prioridades es mantener esa línea de tres centrales. La continuidad de Marcos Alonso blindó el flanco izquierdo y en cuanto al derecho, Javi Rodríguez tiene contrato hasta 2028. Extender su vinculación es importante, pero hay cierto margen de tiempo. En ese sentido, urge más sellar el acuerdo con Starfelt. De no hacerlo, sería libre de firmar con cualquier club para la temporada 2027/28 a partir del próximo 1 de enero. Que el nórdico cumpla su contrato y se vaya gratis al estilo de Óscar Mingueza es una posibilidad. Tampoco se puede descartar que llegue una oferta en este mismo mercado que pueda complacer a todas las partes.
Evitar el quirófano
Con todo, el club mantiene la calma. Primero, hay que ver cómo evoluciona el sueco durante la pretemporada. Siempre con prudencia, ya que un posible paso por el quirófano equivaldría a entre cuatro y seis meses de baja. Y esto en el mejor de los casos, ya que se trata de una intervención muy delicada, que puede tener complicaciones asociadas. En ese sentido, el trabajo de prevención, movilidad y fortalecimiento será fundamental. Siempre que no se le comprima la raíz nerviosa, el zaguero escandinavo podrá competir con garantías a lo largo del curso. Cuando esta primera incertidumbre avance positivamente, será el momento de acometer la segunda y tratar la renovación.
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