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Insípido minuto glorioso de Borja Iglesias

El céltico debuta en el Mundial al sustituir a Oyarzabal en el 97

Borja felicita a Unai Simón.

Borja felicita a Unai Simón. / Jeffrey McWorther

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Minuto paradójico, casi contradictorio, en la carrera de Borja Iglesias. Uno de los más insípidos de su carrera y a la vez uno de los más gloriosos. El delantero santiagués, inédito hasta ahora en la Copa del Mundo, ya ha debutado en la cita más importante que el fútbol ha concebido. Suceda lo que suceda en cuartos de final, se ha liberado de ese casillero en blanco que seguramente le estaba amargando un tanto la experiencia, aunque a la vez le haya sabido a poco.

Cierto que Borja Iglesias ha viajado a Estados Unidos conociendo perfectamente el papel que Luis de la Fuente le había reservado: hacer grupo con ese carácter cohesivo tan suyo, trabajar en los entrenamientos y ejercer de especialista para situaciones específicas en una selección española que juega sin delantero centro nato. La situación se pudo producir en el estreno, ante Cabo Verde, con una Roja metiendo balones a un área donde nadie los podía rematar. No quiso el seleccionador.

Borja, en los instantes previos del partido.

Borja, en los instantes previos del partido. / José Bretón

Ha tenido que esperar Borja hasta el quinto partido. Contra Portugal, otra fue su tarea: rascarle segundos al reloj al entrar en sustitución de Mikel Oyarzabal en el minuto 97 y si era menester, ofrecerse como referencia en algún despeje para retener el balón. Ni siquiera dio tiempo a eso. Un par de carreras para ayudar en la presión, su inclusión dentro del área para defender el último saque de falta luso y pitido final. Borja Iglesias, cuartofinalista en un Mundial.

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