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Historia de los mundiales

El baile de una saga en Balaídos: de Roger Milla en el Mundial 82 a su hijo Germain en el Celta Fortuna

44 años después de que Roger Milla dejara en Vigo la primera huella mundialista de Camerún, su hijo Germain forma parte del Celta Fortuna que acaba de ascender a Segunda División en el mismo escenario donde empezó una leyenda africana

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Marta Clavero

Marta Clavero

Hay historias que no avanzan en línea recta, sino que regresan al punto exacto donde dejaron una semilla. La de Roger Milla y Vigo pertenece a esa clase de relatos que el fútbol guarda durante décadas, como si esperase el momento adecuado para revelar su vínculo.

El 23 de junio de 1982, en Balaídos, Camerún empató 1-1 contra Italia en su primer Mundial. El gol africano lo firmó Grégoire M’Bida, pero la jugada llevó la marca de Milla, asistente en la acción que sostuvo el orgullo de los Leones Indomables frente a la futura campeona del mundo.

Aquel Camerún no ganó un solo partido, pero tampoco perdió ninguno. Empató con Perú, con Polonia y con Italia, y se marchó eliminado por la diferencia de goles. En términos de clasificación fue una despedida prematura; en términos simbólicos, una declaración de existencia.

Roger Milla

Roger Milla / FDV

Vigo vio pasar por su estadio a una selección desconocida para buena parte de Europa, pero cargada de una dignidad competitiva que acabaría modificando la mirada del fútbol hacia África. Milla, entonces, todavía no era el icono del banderín de córner ni el veterano milagroso de Italia 90. Era ya, sin embargo, una presencia magnética: delantero de intuición, cuerpo ligero y espíritu indomable.

Balaídos, que en aquel Mundial había abierto sus puertas a Italia, Polonia, Perú y Camerún, quedó unido para siempre a una tarde en la que la ciudad olívica contempló a un equipo africano plantarle cara a Dino Zoff, Cabrini, Gentile, Scirea, Tardelli, Antognoni, Rossi y compañía. Vigo fue sede de los tres partidos de Italia en la primera fase, todos acabados en empate, antes de que la selección azzurra emprendiera el camino que terminaría con la copa levantada en el Bernabéu.

Pero la memoria local eligió también otro recuerdo: el de aquel Camerún que no se inclinó ante nadie. Y en ese recuerdo aparece Roger Milla, no como goleador de acta, sino como origen de una jugada, como prólogo de una leyenda. «Aquí empezó todo», podría decirse.

Ocho años después, en Italia 90, el mundo descubrió al viejo león. Tenía 38 años, una edad en la que muchos futbolistas ya viven de la nostalgia, y aun así marcó cuatro goles, bailó junto al banderín y convirtió cada celebración en una imagen universal. La FIFA recuerda aquella irrupción como una de las grandes historias mundialistas: Milla no fue titular en ningún partido de aquel torneo, pero sus goles y sus celebraciones lo lanzaron a la fama global. Camerún alcanzó los cuartos de final, primera selección africana en llegar tan lejos en una Copa del Mundo, y obligó al planeta a pronunciar con respeto el nombre de los Leones Indomables.

Después llegaría Estados Unidos 94, donde Milla volvió a desafiar la lógica. Marcó contra Rusia con 42 años y 39 días, registro que la FIFA mantiene como el del goleador más veterano de la historia de los Mundiales. Para entonces, aquel futbolista que en Balaídos había dejado una asistencia frente a Italia ya era patrimonio sentimental del fútbol.

ROGER MILLA, LEYENDA DEL FUTOBL MUNDIAL CON CAMERUN, VISITO EL PASADO LUNES A MADROA, DONDE SU HIJO GERMAIN ENTRENA CON EL JUVENIL B DEL CELTA

Roger Milla, leyenda del fútbol mundial con Camerún, visitó A Madroa en 2025 para ver a su hijo, canterano del Celta. / FDV

Por eso el regreso del apellido a Vigo tiene algo de cierre perfecto. Germain Milla, hijo del mítico delantero camerunés, renovó con el Celta por cuatro temporadas y pasó a tener ficha del Celta Fortuna, según anunció el club en junio de 2025. Nacido en Neuchâtel, internacionalmente camerunés y formado en la cantera celeste desde su llegada a Vigo en 2022, Germain encarna una conexión improbable entre la memoria mundialista de Balaídos y el presente de A Madroa.

El círculo se completó este mes con el ascenso del Fortuna a Segunda División. El filial celeste hizo historia en Abanca Balaídos al superar a la Ponferradina en la final del play-off y alcanzar por primera vez en los 103 años de vida del Celta la categoría de plata del fútbol español. En ese mismo estadio donde Roger Milla había participado en una de las jugadas fundacionales del fútbol camerunés en los Mundiales, su hijo forma parte ahora de una generación que ha llevado al segundo equipo celeste al fútbol profesional.

Partido de vuelta de la final por el ascenso a Segunda División disputado en el estadio Abanca Balaídos entre el Real Club Celta de Vigo Fortuna y la Ponferradina, con victoria para los locales, que se convierten en el primer equipo filial gallego en subir a dicha categoría. FUTBOL. CELTA B. CELTAB. VIGOB. VIGO B. FILIAL. PRIMERA RFEF. FEDERACION. ASCENSO HISTORICO

Germain MIlla ondea la bandera de una peña del Celta tras lograr con el Celta Fortuna el ascenso a Segunda División. / Marta G. Brea / FDV

Vigo fue una estación temprana en la historia universal de Roger Milla; ahora es también una estación formativa en el camino de Germain. Entre ambos momentos hay 44 años, un Mundial español, dos bailes eternos en Italia, un récord en Estados Unidos y una ciudad que ha cambiado de gradas, de nombres comerciales y de generaciones de aficionados, pero no de escenario emocional: Balaídos.

Los Milla, padre e hijo.

Los Milla, padre e hijo. / Instagram

El estadio vigués aspira a ser de nuevo sede de la cita mundialista en 2030. El destino es caprichoso. Apelamos a la magia para que entonces sea Germain quien recoja el testigo de su padre y repita el 'baile' de su progenitor en Vigo, con el escudo de Camerún en su pecho.

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