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Celta

La temporada de nuestras vidas

El ascenso del Fortuna pone un broche de oro a una de las mejores campañas de la historia del Celta, que repite en Europa tras alcanzar los cuartos de final en la UEFA y manda en el fútbol juvenil

La gesta se redondea con el récord de temporadas consecutivas en Primera División completado por Giráldez

La celebración del ascenso del Celta Fortuna a Segunda División con el entrenador Fredi Álvarez manteado.

La celebración del ascenso del Celta Fortuna a Segunda División con el entrenador Fredi Álvarez manteado. / Marta G. Brea

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Julio Bernardo

Julio Bernardo

Vigo

La temporada 2025-26 pasará a los anales del Celta como una de las mejores de la centenaria historia del club vigués. El factor diferencial con otras grandes campañas ha sido el merecido ascenso del Fortuna a Segunda División, aquel viejo anhelo del expresidente Carlos Mouriño que se cumple bajo el mandato de su hija Marián tras cinco tentativas frustradas en las últimas dos décadas. «Prefiero el ascenso del filial que jugar en Europa», llegó a decir el exmandatario, que ve cumplido por partida doble su sueño con gente de la casa tres años después de ceder la presidencia.

Pocas veces antes había vivido el Celta tantas emociones en una misma campaña. La clasificación europea que Claudio Giráldez obtuvo de forma brillante el pasado curso con un grupo insultantemente joven y repleto de canteranos se ha repetido mejorando un puesto en la clasificación liguera después de alcanzar con brillantez, dejando en la cuneta al mejor equipo de la fase regular, los cuartos de final del torneo continental. Un registro solo conseguido anteriormente por Víctor Fernández, que entre 1998 y 2002 llegó a encadenar cuatro billetes europeos con el gran Eurocelta del cambio de siglo. Pero a diferencia del estratega maño, que tuvo a sus órdenes un plantel lleno de internacionales, Giráldez lo ha logrado con cuerpo técnico enteramente formado en A Madroa y un grupo de jugadores de marcado acento canterano. Solo Eduardo Berizzo, hace casi una década, logró superar esta ronda con aquella histórica semifinal perdida en Old Trafford.

Claudio Giráldez adornó la gran temporada del primer equipo completando otro récord, el de temporadas consecutivas en Primera División, nada menos que 14, mejorando la serie histórica firmada por el Celta entre 1945 1959. Otro viejo anhelo de Carlos Mouriño, que más de una vez manifestó que prefería jugar diez años consecutivos en Primera División que ganar la Europa League.

El entrenador porriñés no ha sido el único protagonista de la memorable temporada que acaba de concluir. El ejercicio 2025-26 permanecerá vinculado ya para siempre al nombre de Fredi Álvarez, que presume de ser el primer técnico en elevar al filial de un equipo gallego al fútbol profesional. Tres años después de retornar al club de la mano de Álex Otero, como el propio preparador moañés recordaba tras certificar el ascenso, el moañés logra un hito «impensable». Un éxito sobradamente merecido, pero que no ha estado exento de contratiempos, especialmente en el primer año, cuando tuvo que hacerse cargo del Fortuna tras el paso de Giráldez al primer equipo.

Celebración del Celta Fortuna por el segundo gol de Hugo González ante la Ponferradina en Balaídos.

Celebración del Celta Fortuna por el segundo gol de Hugo González ante la Ponferradina en Balaídos. / Marta G. Brea

Hace poco más de un año, en marzo de 2025, Marco Garcés tuvo que respaldar públicamente a Fredi, asumiendo en primera persona los malos resultados del Fortuna. «Es algo sobre lo que me gustaría asumir la responsabilidad. El equipo está jugando con jugadores muy jóvenes, han subido trece juveniles. Son jugadores que van a dar muchas alegrías en el futuro, lo mismo que Fredi, que está anteponiendo los intereses del club por encima de los suyos propios, metiendo a tantos juveniles, y eso va dar muchas alegrías al celtismo», vaticinaba el ejecutivo celeste. Y tiempo no tardó en darle la razón porque, tras estas palabras de apoyo al técnico, el Fortuna firmó una espectacular remontada que lo llevó desde la zona roja hasta la orilla del play-off de ascenso.

Esta temporada el grupo de Fredi ha sido mucho más regular y fiable, asentándose desde el principio en la segunda plaza de la tabla. Solo el todopoderoso Tenerife, con gran diferencia el equipo más fuerte de la categoría, superó con claridad a los celestes, que se fueron al play-off como segundos de su grupo, jugando la semifinal contra el Europa barcelonés, quinto del Grupo 2, con ventaja de campo. Tras empatar en Barcelona con gol sobre la bocina de Andrés Antañón, los celestes resolvieron su pase a la final en Balaídos, con victoria por 3-2 en la prórroga.

En la final correspondió a los celestes la Ponferradina, un experimentado y correoso equipo que había quedado cuarto de su mismo grupo y eliminado en semifinales al Atlético Madrileño. Tras sobrevivir con un empate sin goles ofreciendo todo un ejercicio de madurez en El Toralín, los celestes remataron la faena con goleada al cuadro berciano en una espectacular segunda parte que llevó el delirio a los más de 18.000 celtistas congregados en Balaídos (récord de asistencia a un partido del filial).

Pero la excelsa campaña del Celta no se ha limitado a sus dos equipos principales. Los dos conjuntos juveniles presumen también de músculo. El Juvenil A que dirige Alberto Suárez reconquistó brillantemente el título cedido el curso anterior al Deportivo para situar al equipo vigués en lo más alto del pedestal del fútbol juvenil gallego. Este logro se consiguió cediendo un buen número de futbolistas al Fortuna y se acompañó con la clasificación para seminales de la Copa del Rey y la Copa de Campeones de la categoría.

No menos brillante ha sido la trayectoria del Juvenil B bajo el mando de Juan Recondo, que se alzó brillantemente con el título de la Liga Gallega tras ceder apenas dos empates y una sola derrota.

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