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Perfil

El largo camino de Fredi Álvarez

El técnico moañés personifica el éxito del Celta Fortuna. Hace dos años cargó con la responsabilidad de heredar a Claudio Giráldez, cuyo filial maravillaba. Donde no llegó el porriñés sí lo hizo Fredi que este fin de semana vio recompensada una carrera que no siempre resultó sencilla

Fredi Alvarez y Alemany, delegado del equipo, ayer en la fiesta en Porta do Sol.

Fredi Alvarez y Alemany, delegado del equipo, ayer en la fiesta en Porta do Sol. / Marta G. Brea

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Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

Ha hecho Fredi Álvarez un largo camino. El sábado, mientras a su alrededor todo era alboroto y felicidad, lo recordó emocionado. Una carrera larga, lejos del foco casi siempre, que se agolpaba en su cabeza a través de fogonazos. El éxito del Celta Fortuna -más allá del comportamiento de la plantilla o del evidente beneficio que supone la dinámica creada en el club en los últimos años-, lo personifica él por encima de todo. Nadie fue capaz de llevar tan lejos al filial. Ni Claudio Giráldez, el técnico al que heredó y cuyo legado parecía imposible de superar.

Camino de los cincuenta años, el moañés alcanzó el fútbol profesional y de alguna manera culmina esa parte del viaje que comenzó en 2005 cuando al banquillo del Alondras llegó Juan Carlos Andrés y decidió integrar en su cuerpo técnico a Fredi Álvarez, un compañero de generación y exfutbolista del equipo cangués que destacaba por su comprensión del juego y sus ganas de aprender. Les fue bien juntos. En cuatro años el Alondras jugó una fase de ascenso a Segunda División B y estuvo siempre en la zona alta de Tercera donde defendieron una idea muy clara de juego. Cuando en 2009 Juan Carlos Andrés se fue al Rápido de Bouzas el equipo quedó en manos de Fredi que en tres temporadas mejoró los números de la anterior etapa y regresó a una fase de ascenso que volvió a darle esquinazo en la eliminatoria decisiva. En San Lázaro se quitaría en parte esa espina. Llegó al Compostela en 2012 y en su primera temporada metió al equipo santiagués en Segunda B y al año siguiente firmó un gran año en la categoría de bronce. Tanto llamó la atención su manera de dirigir que el Celta lo llamó a filas. Después de la salida de David de Dios del filial el club vigués, siendo Toni Otero director de la cantera, lo ficha para dirigir al filial. La experiencia fue efímera y solo duró unos meses en el cargo tras un mal comienzo de temporada y los problemas de integración de un equipo muy joven donde al menos le quedó el consuelo de haber dado la alternativa a jugadores como Brais Méndez. La soga se había anudado a su cuello seguramente demasiado rápido, sin concederle tiempo para ir formando su proyecto. En noviembre el club lo sustituyó por Javi López. Cuando Fredi se marchó de A Madroa no imaginaba que esa historia tendría una segunda oportunidad y que el destino le concedería otra oportunidad de volver a unir sus pasos a los del Celta.

Escuela de tecnificación

El técnico se quedó algo colgado en ese momento y puso en marcha en 2015 un atractivo proyecto, la Escuela de Tecnificación del Morrazo, donde volcó sus conocimientos y su pasión por trabajar con los más pequeños, una tarea que le llena como pocas. En el campo de A Granxa en Domaio durante varios días a la semana el técnico trabajaba de forma individualizada con grupos reducidos de futbolistas que buscaban mejorar conceptos y técnica personal como complemento a los entrenamientos con sus equipos. Fredi compatibilizó durante años la dirección y los entrenamientos en la escuela con su estancia en los banquillos de otros equipos. Pasó por el Compostela, por el Boiro y el Izarra, pero su labor al frente de la escuela en Domaio seguía siendo poco menos que sagrada. En aquel tiempo mucha gente descubrió el alcance de Fredi y el de su calidad humana. El trato cercano con los muchachos a los que trataba de perfeccionar generó complicidades que aún hoy se mantienen. Alguno de esos chicos, cuyos caminos han ido en diferentes caminos, aún se sorprenden cuando Fredi les envía les mensaje de felicitación de cumpleaños o incluso una llamada para conocer algún detalle de sus trayectorias. Aquella escuela tuvo que cerrarla cuando el Celta le llamó para integrarse de nuevo en su cantera en 2021. Desde los despachos en el club vigués demandaban más horas y dedicación (un clásico en A Madroa) y ya no podía sostener ese otro proyecto donde tanta ilusión y horas había puesto. De vuelta al Celta su carrera fue meteórica. Cambió de equipo en tres años consecutivos: juvenil B, juvenil de División de Honor y Celta C Gran Peña (aquel equipo que tanto bueno le hizo al club porque supuso una brillante adaptación de la generación de canteranos que ahora está en el primer equipo).

En el tercer equipo estaba cuando llegó marzo de 2024 y Marian Mouriño decidió darle a Claudio Giráldez el Celta. Fredi ascendió al Fortuna con el complicado objetivo de heredar un tiempo extraordinario. El reto parecía complejo. Pero sucedió lo que pocos imaginaban en ese momento. Perdió el play-off de ascenso en su primera temporada contra el Málaga, pero trabajó en la preparación de la siguiente generación mientras veía despedirse de su lado a un puñado de futbolistas que fueron reclamados por Claudio. Esta temporada, con una combinación de futbolistas muy jóvenes con otros de diferente procedencia, ha conseguido lo impensable pese a que también existía debate sobre el exceso de minutos de jugadores que llegaron desde otras plazas y han tapado a chicos en los que el Celta podría tener más interés en promocional. Pero los números y el rendimiento no se pueden discutir. Allí donde no llegaron otros entrenadores lo hizo Fredi Álvarez para sellar un ascenso histórico.

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