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Balaídos vive una tarde inolvidable

Desde su pasado en las estrecheces y el ambiente familiar de Barreiro a su presente en un Balaídos hasta la bandera y entregado a la causa, el Celta Fortuna saborea su prometedor futuro encerrado en un cántico, «A Segunda, a Segunda», antiguamente recibido como burla en algún campo rival por el primer equipo

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El celtismo nunca falla cuando se le necesita. Y en esta ocasión no iba a ser menos. A pesar de un día que invitaba más a la playa que a presenciar un partido de fútbol, nadie quiso perderse la oportunidad de vivir en directo el ascenso del Celta Fortuna a Segunda.

Los nostálgicos echarían de menos conseguirlo en Barreiro, antiguo feudo de un filial que con los años ha cambiado tanto de nombre como de casa, pasando ahora a ser un habitual en Balaídos aunque con algún regreso esporádico a su campo tradicional.

Pero la ilusión que ha despertado el conjunto de Fredi Álvarez no cabía ni con calzador en las estrecheces de Barreiro. Necesitaba un escenario adecuado al tamaño de la gesta perseguida. A la cita acudieron 18.000.

Fredi Álvarez agradece el apoyo de los aficionados.

Fredi Álvarez agradece el apoyo de los aficionados. / Marta G. Brea

Muchos se perdieron incluso el primer tanto de Hugo y la primera explosión de alegría de una grada volcada con los suyos. Las largas colas en las puertas de acceso provocaron que hasta casi el final de la primera parte Balaídos no mostrase su mejor versión. Justo con el jarro de agua fría que supuso el empate.

El calor no mermó en absoluto el empuje de una afición que llevó a los suyos en volandas, que celebró tanto el penalti señalado como su posterior transformación por el propio Hugo. Ahí empezó ya a sonar con orgullo un canto antes temido por el primer equipo. El «A Segunda, a Segunda» fue tímido en un principio pero atronador tras el tanto de Somuah y unísono con el postero gol de Capde.

Este domingo, a Porta do Sol

La fiesta era ya completa y los jóvenes productos de A Madroa apenas tuvieron que esperar un suspiro más al pitido final para fundirse con una grada que no dudó en dedicar una mención especial tanto al goleador, Hugo Álvarez, como a su técnico, Fredi Álvarez, quien terminó siendo manteado por sus pupilos.

Fue más de media hora de comunión y celebración conjunta sobre el césped entre grada y jugadores seguida luego a las afueras del estadio. La ocasión bien lo merecía. El celtismo no falló y llenó Balaídos. El filial y jugará en Segunda. La fiesta se completará hoy a las 20:00 en Porta do Sol.

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