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Celta de Vigo

Convalida por cinco ligas de filiales

El Celta Fortuna, falto de juego durante todo el partido, arrancó un valioso empate en El Toralín tras un enorme ejercicio de madurez en el que supo aislarse de la añeja propuesta de la Ponferradina de Nafti

Burcio conduce el balón durante el partido de ayer. | LOF

Burcio conduce el balón durante el partido de ayer. | LOF

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Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

Hay partidos en los que a un canterano le sale la barba de repente; en los que se madura de golpe, de los que se entra adolescente y se sale con cinco años cotizados. Una tarde así en el Toralín convalida por cuatro años de esa «liga de filiales» que alguno resucita de vez en cuando. El Celta Fortuna sobrevivió a la Ponferradina y a Nafti tras un ejercicio de madurez sobresaliente que le permite quedarse a un empate en Balaídos de lograr el soñado ascenso a Segunda División que muchas otras generaciones acariciaron pero que ninguna ha tenido tan cerca como ésta de Fredi Alvarez. En un escenario agreste, complicado, encerrados en un tipo de partido que casi nunca saben jugar, el Celta Fortuna se comportó como si alguien hubiese añadido media docena de años a sus carnets de identidad para arrancar un empate que solo le acerca un poco más a la meta. La Ponferradina aún planteará mil dificultades, pero el contexto ya será diferente.

Oscar Marcos cae al suelo tras una entrada de un rival. | LOF

Oscar Marcos cae al suelo tras una entrada de un rival. | LOF

Un partido sin sorpresa

Era imposible fallar el pronóstico. No había posibilidad de que el partido fuese algo diferente a lo que resultó. La Ponferradina de Nafti (como casi todos los equipos de este técnico) es fácilmente reconocible. Ha llegado a las puertas del ascenso tras levantar un muro infranqueable en su portería. Tiene una calidad limitada a determinados futbolistas, pero la idea primordial de que pasen pocas cosas en el partido se cumple de modo religioso. Un equipo que maneja también otro lenguaje en el campo, que entorpece, corta, ensucia y que aprieta al rival en el aspecto psicológico, que no pierde una oportunidad de marcar territorio. El Celta Fortuna lo sabía. Es fácil imaginar la cantidad de tiempo que Fredi habrá dedicado a este asunto, a la necesidad de aislarse, de no caer en el juego de las protestas y las simulaciones y de mantener clara la línea que les podía llevar al éxito. Por eso el partido del Celta Fortuna cobra una importancia capital. No ofrecieron gran cosa con la pelota, pero su conducta sin ella fue impropia de su edad. Maduros, astutos, serenos...su principal victoria fue transmitir la impresión de que no había tanto en juego. Cualquiera diría que no era la primera vez para ellos.

El árbitro

En semejante contexto, con la Ponferradina comiendo la oreja de cualquier rival desde el pitido inicial y algunos futbolistas con actitudes más propias de ciertos barrios, cobra especial importancia la serenidad del árbitro (Abraham Domínguez) que dirigió el partido con la necesaria calma para meter el partido en el congelador. Su serenidad ayudó al Celta Fortuna que no tardó en comprobar que el partido estaba en buenas manos.

Meixús-Anxo-Ribes

En un partido malo, con la Ponferradina consagrada en la busca del balón largo, segunda jugada y mucho centro lateral el comportamiento de los tres centrales del Fortuna fue brillante. Concedieron apenas dos remates a los bercianos, ganaron disputas, no concedieron errores groseros y fueron esenciales en que el Celta Fortuna arrancase ese empate que le permite dejar volar sus mejores sueños de cara al sábado. Y su cara es la misma que parecen tener los chavales de acaban la ESO.

Poco fútbol

Cumplida la misión defensiva, el Celta Fortuna sufrió sin embargo en la generación de juego. En el segundo tiempo, cuando el partido ya era otro por el descenso en el empuje de la Ponferradina, los de Fredi sí tuvieron algo más de tiempo para progresar y para buscar rendijas por las que hacer daño al equipo de Nafti. No aparecieron. Mérito del rival (defienden de forma brillante lo que garantizaba complicaciones dentro de seis días) pero también faltó lucidez y profundidad al equipo vigués. Hugo asomó en un disparo, Oscar Marcos no desbordó ni una vez, Marín fue presa de los centrales rivales, Somuah incomodó con su velocidad pero no encontró una situación de peligro.

El sábado

Un día para la historia del Fortuna, pero sobre todo del Celta. Su filial está muy cerca de Segunda División. Se espera una tarde loca y nada justificaría que Balaídos no estuviese hasta la bandera para empujar a estos chavales en busca de un objetivo nunca antes alcanzado. Están a un empate de hacerlo. No fallen.

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