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Marián Mouriño: «Volver a Europa es un orgullo»

La presidenta del Celta califica con un «10» la temporada del equipo de Giráldez tras el sexto puesto alcanzado en la Liga y haber disputado los cuartos de final en la segunda competición europea con un entrenador y un equipo plagado de canteranos sin experiencia internacional

La dirigente céltica se alegra de haber «convencido» a Iago Aspas para que continúe un año más en activo con el deseo de que el moañés «se vaya por la puerta grande»

Marián Mouriño y Claudio Giráldez se saludan tras cerrar el Celta otra temporada exitosa con su clasificación para Europa.

Marián Mouriño y Claudio Giráldez se saludan tras cerrar el Celta otra temporada exitosa con su clasificación para Europa. / Marta G. Brea

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«Estoy muy contenta y orgullosa de este Celta que hemos hecho desde hace dos años y medio. Volver a Europa con chicos de la casa en su mayoría es un orgullo y una identidad que nos representa allí donde vamos. Yo le pongo un 10. Quién me iba a decir que íbamos a llegar a cuartos de final de la Europa League con un entrenador como Giraldez, que era su primer año en Europa, con muchos jugadores que era su primera vez experimentando Europa y disputando tres competiciones. En la Liga no lo hemos pasado mal en ninguna de las jornadas. Firmar un sexto lugar, unos cuartos de final de la Europa League y repetir una plaza europea le pongo un 10 al equipo», subrayó Marián Mouriño a la agencia Europa Press tras recoger en Barcelona el premio Woman Sport, promovido por el diario deportivo catalán.

La dirigente céltica puso en valor el trabajo del entrenador céltico, Claudio Giráldez, y del club en el fomento de una cantera que tiene un peso cada vez mayor en el primer equipo. «No es casualidad. Es un trabajo de muchos años y Claudio ha sido valiente dándoles oportunidades y confianza. No solo a jugadores que ya conocía, sino también a otros que vienen por detrás. Todo se trabaja en 360 grados para que los chavales puedan llegar arriba», admite.

Pese al buen momento deportivo del Celta, Mouriño insiste en no perder la perspectiva. «Tener siempre los pies en el suelo. Lo primero es conseguir los 43 puntos y asegurar la permanencia, porque mantenerse en Primera no es fácil», apunta, antes de adentrarse en un futuro próximo del que traza algunas líneas a seguir para apuntar qué legado le gustaría dejar como presidenta. «Balaídos 2030 supone ese crecimiento en infraestructuras que necesita el club. Veo estadios de 40.000 espectadores en equipos con los que queremos competir y pienso que o crecemos o el club no podrá hacerlo. Me gustaría dejar como legado un Celta más grande y un Balaídos lleno. Que la gente recuerde que el estadio se llenó y que el Celta creció. Cuando todo el estadio canta el himno se me ponen los pelos de punta».

Marián Mouriño también abordó la reciente renovación de Iago Aspas, que protagonizará «unha máis» con el equipo de su vida. «Le convencimos para que siguiera un año más, le dimos cariño para que dejara que nos despidiésemos de él poco a poco. Nos va a costar a todos un Celta sin Aspas. Este año será de reconocimiento para que se vaya por la puerta grande, como se tiene que ir. Le hemos hecho un contrato de tres años. Tiene uno más como jugador y luego se incorporará a la estructura del club. Creo que también le costaría mucho vivir lejos del Celta porque esta es su casa y su vida».

A las buenas noticias por la clasificación europea por segundo año consecutivo se unieron la convocatoria de Borja Iglesias para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá y la invitación del seleccionador español al joven canterano Javi Rodríguez para participar en la primera semana de entrenamientos de la Roja antes de afrontar el primer amistoso en A Coruña, previo al viaje al continente americano. «Borja se lo merece. Ha hecho 14 goles en la Liga, ha rendido de manera espectacular y transmite los valores del club. Y lo de Javi Rodríguez es una sorpresa muy merecida, porque ha tenido un rendimiento espectacular y representa perfectamente el trabajo de cantera».

Por último, la dirigente céltica habló de su responsabilidad en un deporte manejado por hombres. «Es muy difícil ser presidente, seas hombre o mujer. Esto es un tema de capacidad, de querer y de atreverse. Estás en el foco todos los fines de semana y una ciudad entera evalúa tu trabajo constantemente. Mi primer año fue muy complicado. Había muchos cambios y momentos difíciles», recordó tras recoger el relevo de su padre, Carlos Mouriño, en el verano de 2023.

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