Perfil
El sol sobre el que gira el Celta
La figura del entrenador del Celta se mantiene en el centro de la escena después de una nueva temporada de sobresaliente. Claudio ha mantenido su línea básica, pero en estos meses se ha advertido una evolución en su plan que ha vuelto a dar el mejor fruto posible

Claudio Giráldez, durante el último partido de Liga del Celta contra el Sevilla en Balaídos. / Marta G. Brea
Gustavo Giagnoni fue un modesto entrenador italiano que durante sus años al frente de la Roma en los años ochenta solía colocarse en las fotos a un metro de distancia de los jugadores, ligeramente distanciado de ellos. Lo hacía para que pudiesen recortarle con facilidad cuando llegase el momento del despido y que la imagen pudiese mantener su validez. Sostenía Giagnoni, uno de los grandes descreídos de la historia del fútbol, que la figura del técnico era perfectamente intercambiable, que su destino inevitable era el olvido y que nadie lo echaría de menos en una fotografía grupal.
En el Celta Claudio aparece siempre en el centro de la escena. El protagonista indiscutible de la obra por encima de cualquiera de sus futbolistas por mucho que él trate de desviar la atención. Esta temporada ya ha desbloqueado un nuevo logro en la historia que comenzó a escribir hace más de dos años en el Sánchez Pizjuán. Antes que él solo Víctor Fernández había sido capaz de clasificar dos temporadas consecutivas al Celta para Europa con la diferencia de que el maño lo hizo con un equipo fabricado en el mercado (por encima de las posibilidades reales del club como años después se entendería) y el porriñés lo ha hecho con una plantilla compuesta en su mayoría por futbolistas salidos de la cantera o rescatados de lonjas poco transitadas y menos exclusivas.
Claudio, el rostro y la voz de este proyecto, ha tenido que lidiar también con nuevos desafíos en este proceso de aprendizaje que él también atraviesa a sus 38 años, un júnior aún en el mundo de los entrenadores. El principal ha sido manejar una temporada que no ha llegado a los sesenta partidos porque el camino en la Copa del Rey fue más breve de lo que seguramente hubiesen deseado o imaginado. Ese escenario, en el que le favorecía su apego a las rotaciones que tan buen resultado le han dado desde su advenimiento, también le ha exigido para no desgastar al grupo con el objetivo de llegar a la primavera en condiciones de repetir los paseos triunfales que ahora están frescos en la memoria. Claudio y su cuerpo técnico han manejado la situación con solvencia y en su hoja de servicios de estos meses solo queda ese pequeño lunar que fue la visita al Ludogorets, uno de sus rivales más sencillos en la Europa League, donde el exceso de rotación llevó a una derrota inesperada que enredó la clasificación y complicó un tramo del calendario en el que se amontonaban los partidos. Por lo demás, el Celta y Claudio han conseguido que el equipo sostenga una línea regular de juego y resultados independientemente del trasiego de jugadores que alternan campo y banquillo con aparente naturalidad. Todo ello sin renunciar al indiscutible hecho de que en su Celta hay piezas indispensables a las que apenas renuncia salvo condicionante físico como es el caso de la línea de tres centrales que forman Javi Rodríguez, Starfelt y Marcos Alonso (Yoel Lago ocupó el sitio del sueco tras su lesión), Carreira en el costado que sea, Moriba o Borja Iglesias.
Durante la temporada Claudio también ha mostrado una evolución desde lo táctico. El Celta mantiene unos hábitos de conducta, pero no ha sido el equipo tan desinhibido de la pasada temporada y del que a veces hablan como loros los comentaristas televisivos sin atender a la evidente cambio experimentado. El Celta hoy mide mucho más sus riesgos, ha aprendido a protegerse mejor y a conducir a los rivales por caminos donde no se sienten tan cómodos. Claudio seguramente entendió que solo defendiendo mejor el equipo crecería y maduraría más rápido. Es imposible entender su trabajo de estos meses sin esta evidencia. En aquel tramo brillante del ejercicio en el que el Celta acumuló victorias e hizo explotar sus aspiraciones tanto en Liga como en la Europa League el equipo defendió su portería como pocas veces ha hecho en su historia reciente. El cuerpo técnico sabía que por ahí llegaría el progreso. No dudaron en replegarse, en esperar, en protagonizar partidos en los que apenas amenazaron durante los primeros tiempos. Era parte del proceso para encontrar más tarde la solución. Es imposible aislar este plan de los resultados que el Celta ha conseguido en los partidos fuera de casa y que resultan tan asombrosos (mucho más si se compara con lo vivido en Balaídos). Claudio ha ido modulando una idea principal (el esquema principal de los tres centrales con dos carrileros se mantiene como la piedra angular) pero el crecimiento se ha hecho evidente en esos meses para desafiar al técnico del banquillo contrario. Hoy se ve en la posición de Carreira, en la salida de la pelota que a veces se ejecuta con línea de cuatro, en los cambios de alturas de algunos jugadores, en la mutación a la que empuja a algunos de ellos (hoy Fer López es un futbolista ya diferente al que ha ido acomodando a una nueva posición). La cabeza de Claudio no descansa sin apartarse un metro de su máxima que es buscar siempre hacia dentro, perseguir soluciones donde más fácil y más barato resulta encontrarlas. En esa Madroa donde con un poco de ojo y decisión puede aparecer el siguiente Miguel Román, otro de esos descubrimientos que llevan su firma y que tanto han hecho crecer este invento.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un vigués pide el indulto para su hermana, condenada en A Lama a seis años de prisión y diagnosticada de TEA tras los hechos
- La familia de una joven que sufrió un traumatismo craneoencefálico grave reclama al Sergas ampliar la rehabilitación
- Giro del Supremo con los proyectos eólicos paralizados: el tribunal ya no garantiza el derecho a conectarse a la red
- Una boda de altura, mucho baile, visita a Urgencias y una luna de miel sobre ruedas
- Así será el futuro hotel balneario de As Caldas, con categoría 5 estrellas, vistas al Miño, servicios de salud termal, ocio y restauración
- Irlanda certifica que los parques eólicos pueden «convivir» con nasas o palangre pero lo descarta con redes de arrastre
- Radiografía de los centros comerciales de Vigo: entre la plena ocupación y la reinvención para buscar un punto de inflexión
- Un juez de Vigo da la razón a una vecina y anula una sanción por cambio de uso de trastero a vivienda sin licencia
