Radiografía de otra temporada europea
El Celta repetirá por segundo año consecutivo en la Europa League después de cerrar una excelente campaña con un sexto puesto en la Liga. Estos buenos resultados se han sustentado en la regularidad y en la mejora defensiva del equipo.

Aspas y Williot celebran el gol en el Bernabéu. / LOF
El Celta ha puesto punto y final a una «temporada maravillosa», en palabras de su capitán, Iago Aspas, que se convirtió en uno de los protagonistas de los últimos días tras anunciar que prolongará su vida deportiva hasta los 40 años menos dos meses. A su excelente papel en la competición europea, el conjunto vigués le añadió otra destacada temporada en la Liga que le valió para clasificarse entre los seis primeros por duodécima ocasión en su historia, además de continuar disfrutando el curso que viene de la Europa League. Esta vez, el equipo de Claudio Giráldez ha ido mutando en un conjunto más precavido defensivamente y con menos pegada que un año antes. La manta a la que se refería Jorge Valdano al hablar de los sistemas de juego se ha estirado en esta ocasión para el Celta hacia abajo para tapar los pies, por lo que la cabeza ha quedado un poco más descubierta. De los 57 goles en contra del curso anterior, ha pasado a los 48 actuales; mientras que los 59 tantos a favor de hace un año se redujeron a 52. La manta no da para tapar todo el cuerpo, pero el equipo de Giráldez se mantiene cerca del equilibrio: 59-57 el curso anterior por 52-48 en este. Ha sido el año también del regreso de Fer López, de la inversión de los resultados (mejor fuera que en casa) y del buen manejo de un extenso calendario (55 partidos).
Modificaciones de estilo
El Celta más canterano de la historia ha querido seguir sorprender a sus rivales y ha ido evolucionando su juego hacia la reducción de riesgos. Esto se ha traducido en un fútbol menos ofensivo y más basado en la consistencia defensiva para intentar sorprendiendo a la contra. De ahí ha salido el récord de puntos como visitante (31), frente al pobre bagaje como local (23) para llevar al Celta hasta la sexta plaza, con 54 puntos: uno menos que el curso pasado pero ganando una posición en la tabla.
Buen manejo del calendario
Participar en tres competiciones exigía un buen manejo de los recursos y el calendario para un equipo técnico casi recién llegado a la élite. Las rotaciones continuas en el once titular ya forman parte del ideario de Giráldez, que ha sabido prolongar la competitividad del grupo hasta el final pese al doble tropiezo ante el Friburgo en los cuartos de final de la Europa League. El reparto de minutos ha sido decisivo para evitar que el equipo se cayese en la Liga ante el sobreesfuerzo en la competición europea. El club ya había sufrido la amargura de descender en una temporada que disfrutaba de los torneos continentales; y no ha sido el único: hay muchos ejemplos de la dificultad de compaginar Europa con la Liga.
Consistencia defensiva
Tras un mal arranque liguero, en el que acumuló dos derrotas y siete empates a un gol, el Celta comenzó a levantar el vuelo desde la fiabilidad defensiva, que alcanzó la máxima expresión a principios de diciembre con un histórico triunfo en el Bernabéu, en una noche mágica de Williot Swedberg, con la complicidad de un Iago Aspas que ya había asumido su papel de revulsivo y más centrado en los partidos europeos, como el de su actuación estelar en Zagreb. La gran temporada de Starfelt se vio truncada por una lumbalgia, pero entonces surgió un prometedor Yoel Lago para conformar la línea de centrales junto al también canterano Javi Rodríguez y el incombustible Marcos Alonso. Carreira se consolidó como carrilero multiusos, con Rueda ofreciendo grandes momentos en su estreno en la élite, junto a un Mingueza irregular al que parecía afectarle su situación contractual que le alejaría del Celta. Como relevo del catalán, en enero llegó Álvaro Núñez, que ha tenido poco protagonismo. Los canteranos Carlos Domínguez y Manu Fernández desaparecieron de las alineaciones de Giráldez, mientras Aidoo y Ristic preparaban sin ruido su adiós del club. La irrupción de Radu ha sido clave en la mejoría defensiva.
Problemas en la medular
El doble pivote ha sido la línea del Celta con más modificaciones de protagonistas, en el que incluso se pasó del exceso de cupo en enero a verse obligado a recolocar efectivos como Fer López para solventar bajas por lesión como la de Miguel Román. El gondomareño se convirtió en una de las mayores sorpresas positivas del Celta, que cedió a Damián Rodríguez y dejó salir a Beltrán hacia Girona. En el mercado de invierno también llegó un Matías Vecino con oficio pero encadenando problemas físicos que obligaron a Giráldez a reconvertir a Fer López en mediocentro junto a un Ilaix Moriba con tan buenas prestaciones que ha llamado la atención de la Liga inglesa. El canterano Hugo Sotelo fue de más a menos.
El año del panda
Por segundo año consecutivo, Borja Iglesias finalizó como máximo goleador del Celta, aunque esta vez elevó el listón hasta los 14 goles en la Liga. El buen comienzo de temporada devolvió al ‘Panda’ a la selección española, con la que espera disputar el Mundial a partir de junio. A pesar de ello, el Celta redujo su productividad goleadora porque tomó mayores precauciones defensivas, pese a los buenos números de un Williot en crecimiento, mientras que a Ferran Jutglà le costó adaptarse a Vigo y Bryan Zaragoza se marchó a la Roma en enero. Los problema físicos en un hombro limitaron la capacidad de Pablo Durán, mientras Jones El-Abdellaoui y, sobre todo, Hugo Álvarez progresan adecuadamente.
Visitante sobresaliente
El Celta de Giráldez batió el récord de puntos como visitante en una temporada en Primera División. El equipo celeste sumó fuera 31 de los 54 puntos totales (solo perdió ante Elche, Real Sociedad, Barcelona y Villarreal), después de conseguir ocho victorias y siete empates.
Europa
La décima ocasión que el Celta competía en Europa se saldó con una buena participación. Los célticos finalizaron en la decimosexta plaza (de 36 equipos) en la primera fase. Y tras eliminar al PAOK superaron al Olympique de Lyon, en los octavos de final, para caer en la siguiente ronda ante el Friburgo, que fue finalista. Y el celtismo se movilizó para acompañar a un equipo que firmó una gran temporada que le permite superar su récord de 14 temporadas seguidas en Primera División y repetir en Europa dos décadas después.
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