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Celta de Vigo

La suspensión de la fiesta golpea a varias peñas

Inversiones superiores a 3.000 euros, al traste por una decisión que se achaca a la precaución

Aficionados, en las mesas, en el momento de conocerse la suspensión de la fiesta. | JOSÉ LORES

Aficionados, en las mesas, en el momento de conocerse la suspensión de la fiesta. | JOSÉ LORES

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Sonaba una gaita en la sobremesa, bajo los soportales de Balaídos. «Acordes prohibidos con gaitas prohibidas», recitaban en Braveheart. Gaitas de fiesta y de luto. De queja y de consuelo. El aliento celtista alimentaba ese fol, recién rasgada la que se presumía festa rachada.

El Celta emitió la nota pública cuando faltaban quince minutos para las 14:00. «A AEMET acaba de establecer unha alerta amarela por choivas e tormentas que afecta á provincia de Pontevedra. Ante esta situación, e de acordo coas indicacións establecidas e requerimentos para este tipo de alertas meteorolóxicas, vémonos na obriga de cancelar todas as actividades ao aire libre programadas para a xornada de hoxe», establecía. También se leyó el comunicado sobre el estrado ante el que ya se agolpaban cientos de aficionados, esperando el primero de los conciertos que nunca se celebraron, aunque Festicultores sí transitó las calles a pie y a viva voz.

Al estupor y el enfado le siguió la resignación y un lento pero constante desmontaje del escenario y de las jaimas de alimentos. Miraron al cielo los hinchas, oteando una tormenta que nunca se produjo. Se antojó impertinente el sol primaveral. Varias fuentes apuntan a una cuestión de permisos como factor desencadenante de la suspensión.

Los prevenidos retrasaron su llegada a Balaídos. Los ya presentes se desperdigaron por los locales del barrio, en busca de bebida y viandas. El mayor quebranto atañe a esas peñas que habían invertido cifras, según las estimaciones consultadas, superiores a 3.000 euros en productos en la mayoría de los casos no retornables. Un duro golpe financiero.

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