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Vuelta a Europa

La gesta más propia

Giráldez emula al opulento Eurocelta Víctor Fernández con una plantilla de esencia canterana

El protagonismo de A Madroa ha dejado de ser la excepción para convertirse en la pauta en el segundo billete consecutivo del conjunto celeste

Los jugadores del Celta aplauden a la afición celeste desplazada a San Mamés

Los jugadores del Celta aplauden a la afición celeste desplazada a San Mamés / LOF

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Julio Bernardo

Julio Bernardo

Vigo

El Celta certificó el pasado domingo, con un sufrido empate en San Mamés, su undécima participación de la historia en una competición europea. El punto obtenido en el esquivo campo del Athletic Club garantiza al conjunto celeste una plaza en la Conference League, con la posibilidad todavía de sellar este sábado en Balaídos ante el Sevilla una segunda presencia consecutiva en la Europa League.

Claudio Giráldez sucede a Víctor Fernández, el técnico más representativo del gran Eurocelta del cambio de siglo, como el único entrenador que ha repetido clasificación europea en dos temporadas consecutivas. El maño lo hizo en cuatro ocasiones en un dorado ciclo de seis años que inició Irureta y concluyó Lotina en la Liga de Campeones. Antes, a comienzos de los 70, lo había logrado Juan Arza y posteriormente, con una década de diferencia, lo hicieron Fernando Vázquez y Berizzo, aunque ninguno de los dos logró repetirlo.

El factor diferencial entre estas dos últimas clasificaciones europeas y las anteriores es el incuestionable protagonismo que A Madroa ha tenido en la gesta. El Celta repite en Europa con un técnico formado en la casa y una plantilla repleta de canteranos sin experiencia en Primera, que el técnico ha promocionado desde el filial.

El conjunto celeste se clasificó por primera vez para Europa en la temporada 1970-71 con el sevillano Juan Arza al volante. El Celta tenía un buen número de gallegos en plantilla, aunque solo cuatro canteranos: Manolo, conocido luego como el Gran Capitán, Quique Costas, Fernando Rodilla y Luis Villar. Jugaron entre todos 97 partidos (7.702 minutos).

El segundo billete europeo lo obtuvo Javier Irueta en una magistral campaña con una plantilla llena de internacionales (Mostovoi, Karpin, Mazinho, Djorovic, Revivo, Cadete, Eggen, Gudelj) y muy poca gente de la casa. Apenas Míchel Salgado, a quien el técnico vasco había insistido en recuperar de su cesión al Salamanca. Disputó aquella temporada 25 encuentros, 24 como titular, situando el número de minutos de canteranos en la temporada a 3.240.

Míchel Salgado y Fran Caínzos fueron los únicos representantes de A Madroa la siguiente campaña, seguramente la más brillante del club. El club firmó su mejor puntuación en LaLiga (63 puntos) y solo las lesiones de final de temporada le privaron de su primera clasificación para la Liga de Campeones, que se les escapó en la última jornada en Balaídos con aquel fatídico gol de Solari. Caínzos jugó apenas 12 minutos en 2 encuentros y Míchel disputó 3.035 minutos en 35. Fue el año de las gestas del Villa Park y Anfield y también se rompió una racha de 50 años sin ganar en el Santiago Bernabéu.

En las siguientes dos temporadas, el Celta siguió sumando a sus filas internacionales, sin oportunidades para los canteranos. El pasado curso se habían incorporado Cáceres, Makelele y Penev y Gustavo López y en verano llegaron Velasco, Juanfran, Kaviedes o McCarthy, entre otros. En el curso 99-00, la presencia de A Madroa se vio reducida a Iago Bouzón, que debutó en Primera con 16 años, pero solo llegó a disputar 39 minutos en dos partidos. Fue el año de las goleadas europeas al Benfica, la Juventus o el Estrella Roja.

En la temporada siguiente se unió a la primera plantilla el redondelano Pablo Couñago, que había sido máximo goleador del Mundial sub 20 con la selección española, y retornó tras cesión Noguerol, pero la participación de la cantera continuó siendo testimonial: 8 partidos Couñago y 4 Noguerol para un total de 256 minutos sobre el verde.

Víctor Fernández todavía clasificaría al Celta para otra temporada en Europa antes de que tomase el testigo Miguel Ángel Lotina, el técnico que metió al equipo celeste por primera y única vez en la Liga de Campeones. La pauta no varió: muchos internacionales y muy pocos canteranos. Tan solo Jacobo Campos, Jorge Rodríguez y el portero José Juan en las dos temporadas. Apenas sumaron entre todos 58 minutos sobre el verde.

De Segunda a la UEFA

Tras un descenso traumático, el Celta volvió a Europa en la temporada de su regreso a Primera División de la mano de Fernando Vázquez. Con una plantilla de menor lustre, pero también cargada de internacionales (Ángel, Placente, Baiano, Canobbio, Contreras, Silva) logró la sexta plaza. Borja Oubiña, que alcanzó aquel año la internacionalidad, y Jonathan Aspas representaron a A Madroa.

Un nuevo descenso a final de curso, propició un ciclo de un lustro en Segunda. El Celta entró en concurso de acreedores y encontró en A Madroa la solución a sus problemas deportivos y económicos. Eusebio Sacristán y Paco Herrera fueron los promotores de una nueva generación de canteranos liderada por Iago Aspas que restituyó al club parte de la grandeza perdida. Con el moañés al frente y gente como Hugo Mallo, Jonny Otto, Sergio Álvarez, Rubén Blanco, entre otros, el Celta retornó a Europa de la mano de Eduardo Berizzo, que logró el techo histórico en el continente con la semifinal perdida en Old Trafford, pero no logró repetir clasificación europea.

Nueve años después, tras un periodo incierto con varios años salvando la categoría en el último partido, Giráldez devolvió al Celta a la Europa League con una plantilla en esencia canterana. Trece chicos de la casa, entre ilustres veteranos (Aspas y el retornado Borja Iglesias) y la nueva generación alumbrada por Giráldez obtuvieron el billete europeo con un fútbol brillante. Por primera vez en la historia moderna del club, la cantera ha dejado de ser la excepción para convertirse en la pauta. 17.545 minutos sumaron los representantes de A Madroa que compitieron en Liga el pasado curso.

Esta temporada hasta 17 chicos de la casa han contribuido al billete europeo del Celta, con algún debut testimonial, pero mucha gente consolidada ya en la máxima categoría con uno o dos años de experiencia. Iago Aspas tiene quien le suceda, si finalmente decide retirarse este año

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