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Un oasis para los más necesitados

El Celta ha convertido el estadio de Balaídos en un oasis para los últimos clasificados de la Liga. Ayer fue el Levante, que remontó dos goles de Jutglà para llevarse los tres puntos, como antes hicieron Espanyol, Alavés y Oviedo.

Jutglá es felicitado por Fer López tras marcar el primer gol de ayer.

Jutglá es felicitado por Fer López tras marcar el primer gol de ayer. / MARTA G.BREA

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Vigo

Balaídos ha sido una mina de oro para los equipos de la Liga que han venido ocupando las últimas posiciones. Y el Levante no iba a ser menos que el Oviedo, el Alavés o el Espanyol y ayer se llevó los tres puntos en juego después de que el Celta se adelantase en dos ocasiones en el marcador con un doblete de Ferran Jutglà que no valió para nada, como el que el catalán firmó ante el Alavés, otro de los que vive angustiado estas últimas jornadas para evitar el descenso pero que salió victorioso de su visita a Vigo. Pese a este nuevo tropiezo, el equipo de Giráldez se mantiene en la sexta plaza, aunque vuelve a conceder una nueva oportunidad a los rivales que también pelean por una plaza europea. Para evitar sorpresas desagradables, el equipo vigués acudirá a San Mamés con la necesidad de puntuar y evitar en la visita del Sevilla en la última jornada que Balaídos acabe convertido en el estadio que más puntos regaló esta temporada en el campeonato liguero.

Arranque esperanzador

El Celta comenzó de manera brillante el partido y a los diez minutos ya había generado tantas ocasiones de gol como durante el duelo contra el Atlético de Madrid. Fer López pudo abrir el marcador tras un robo de balón de Rueda y un pase de Aspas que dejó al canterano en un mano a mano con Ryan. El portero interceptó el disparo. A continuación, en el minuto 4, Jutglà anotaba el primero tras una triangulación con Carreira y Hugo Álvarez que el catalán culminó con un recorte a su marcador para cruzar el balón al palo largo de la portería del Levante.

Un paso atrás

Con Aspas, Jutglà y Hugo Álvarez en el frente del ataque, el Celta renunció a presionar la salida del balón del rival, que con posesiones largas llevó a los célticos a defender en su área. Insistieron los de Giráldez en defender en bloque bajo a un rival que buscaba la cabeza de Carlos Espí pero también sorprender con lanzamientos desde la frontal. Así llegó el empate en el minuto 43. Arriaga recogió el balón a veinte metros de la portería de Radu y lanzó con fuerza. El balón salió con potencia pero muy centrado. Radu intentó despejarlo con un puño pero acabó introduciendo el balón en su portería. Ante los problemas del guardameta céltico con los disparos lejanos, Arriaga lo intentó de nuevo al filo del descanso pero esta vez la pelota no encontró la portería.

Tercer doblete de Jutglà

En la reanudación, el Celta tardó menos en sorprender de nuevo a la defensa levantinista, que se vio superada en una jugada ya clásica del equipo de Giráldez. Fer López asistió a Rueda en carrera y el malagueño buscó un centro raso hacia la banda izquierda del ataque del Celta, por donde apareció Jutglà para firmar su noveno gol en la Liga y tercer doblete del catalán. Pero como ocurriera en el que firmó también en Balaídos ante el Alavés, el equipo celeste no supo aprovechar esta ventaja en el marcador que le brindó su delantero.

Facilidades al rival

El Levante, que acudía a Vigo con la necesidad de ganar para no verse desahuciado en la clasificación, ya que ocupaba la penúltima plaza con 36 puntos, reaccionó rápido al segundo tanto del Celta. Y de nuevo aprovechó la defensa en bloque bajo del rival para buscar un disparo lejano. Esta vez, el ejecutor fue el zaguero Dela, que también desde fuera del área mandó el balón a la escuadra de la portería de Radu. Esta vez, el guardameta rumano nada pudo hacer para evitar el empate del conjunto valenciano.

El peso de la necesidad

Al Levante solo de valía la victoria para salir del descenso. El Celta, con cinco puntos de ventaja sobre el séptimo clasificado, no tenía tanta urgencia por ganar. Y en este escenario, el conjunto azulgrana se fue en busca de la victoria ante un Celta que regaló un gol de saque de esquina. Brugué, uno de los más bajos de su equipo, remató de cabeza el centro desde el córner ante la pasividad de los rivales. La defensa celeste, que había realizado un buen trabajo, permitía en el minuto 63 que el Levante voltease el marcador.

Un punto con los 5 últimos

Esta nueva derrota convierte al Celta en el segundo peor local de la Liga. Así, ante los cinco últimos clasificados solo ha sumado un punto, el que se llevó el Girona, mientras que el Espanyol, el Alavés, el Levante y el ya descendido Oviedo encontraron en Balaídos un oasis para curar las heridas de la clasificación.

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