Balaídos, el gran despilfarro
El Celta ha dilapidado en su estadio los excepcionales réditos conseguidos estas temporada a domicilio
El conjunto celeste vuelve a optar a Europa, pese a ser el segundo peor local de LaLiga con una de las peores puntuaciones en casa de este siglo

Radu, Yoel, Jutglà y Marcos Alonso, abatidos tras un gol del Levante. / Marta G. Brea

Los caminos del fútbol son inescrutables, a menudo, difícilmente comprensibles. Nada explica o al menos no existe un factor determinante que arroje algo de luz sobre el mísero rendimiento como local de un Celta que esta temporada presenta a domicilio los mejores números de su centenaria historia. Sin saber muy bien por qué, con la afición tirando enérgicamente del carro, el estadio celeste se ha convertido en un chollo para casi todos los rivales que lo han pisado, con actuaciones especialmente decepcionantes frente a los equipos peor clasificados de la tabla.
La realidad es que el equipo de Claudio Giráldez ha dilapidado sistemáticamente en su estadio los excepcionales réditos conseguidos a domicilio, privando, tras la última debacle frente al Levante, a los celestes de optar a la quinta plaza que esta temporada han tenido a tiro al menos en tres ocasiones, cuando la derrota frente al Alavés, que remontó en el segundo tiempo una desventaja de tres goles, confirmó una tendencia descendente que posteriormente refrendaría el Oviedo y, con el paréntesis del Elche, el pasado martes el conjunto granota.
El Celta ha perdido en Balaídos contra cuatro de los últimos cinco clasificados (Oviedo, Levante, Alavés y Espanyol) y solo fue capaz de sumar un punto frente al Girona, gracias a un gol de penalti de Borja Iglesias en el descuento. El equipo vigués es el segundo peor local de LaLiga, superado apenas por ya desahuciado Oviedo, con una preocupante fragilidad defensiva frente a los rivales del furgón de cola. Los goles encajados en los últimos partidos en casa así lo atestiguan: 4 goles del Alavés, 3 el Oviedo, y 3 el Levante. En números globales, el conjunto de Giráldez ha recibido en Balaídos en 28 goles en 18 partidos (1,55 de promedio). Lejos de su estadio, la cifra se reduce a 19 (1,05 por choque). Se dan circunstancias tan paradójicas como que el Celta ha ganado esta temporada en campos tan históricamente inasequibles como el Bernabéu o el Metropolitano sin recibir un solo gol y ha sido goleado sin ofrecer gran resistencia por el Alavés, el Oviedo y el Levante.
A falta de la visita a San Mamés el domingo, los celestes completarán la mejor temporada de la historia como visitantes: 8 victorias, 4 empates y 6 derrotas que han reportado al equipo 30 puntos. Tan brillante trayectoria a domicilio contrasta con muy pobres números en casa: 5 victorias (Athletic, Valencia, Rayo Mallorca y Elche), 5 empates (Villarreal, Girona, Betis, Atlético de Madrid y Real Sociedad) y 8 derrotas (Getafe, Barcelona, Espanyol, Osasuna, Real Madrid, Alavés, Oviedo y Levante).
En términos históricos, la actual puntuación en Balaídos supone la tercera peor del club en este siglo y una de las peores de la historia. Solo en las temporadas 2003-04 y 2006-07 presentó el cuadro vigués peores números como local y en ambos casos, jugando también competición europea, acabó descendiendo de categoría. Este curso en cambio, el Celta, con parecido desgaste competitivo, opta con buenas expectativas a repetir plaza en el continente gracias su excelente rendimiento a domicilio.
Tras el último batacazo contra el Levante, Giráldez no acertaba a encontrar una explicación para los malos números en Balaídos. «No estamos siendo capaces, cuando ponemos ventaja en el marcador, de acabar de cerrar los partidos. No estamos sintiéndonos cómodos cuando el partido está ajustado, jugamos demasiado precipitados. Una pena los números de casa», explicaba el técnico, que asumía la plena responsabilidad de la derrota, pero pedía a sus jugadores mayor tensión en Balaídos: «Si baja tu preocupación un minuto del partido, cambia la dinámica. Es algo que tenemos que aprender porque nos ha costado muchos puntos esta temporada».
La buena noticia es que, pese la mala dinámica en casa y las oportunidades desperdiciadas, el Celta sigue dependiendo de sí mismo para repetir plaza europea. Giráldez calcula que harán falta 4 puntos en los dos partidos que restan, el domingo en San Mamés y el siguiente fin de semana en cada contra el Sevilla.
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