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El Celta compite pero no le alcanza

El equipo de Giráldez paga con una tercera derrota consecutiva en Liga su falta de tensión defensivan Los celestes regalaron dos goles y no fueron luego capaces de concretar su dominio para puntuar en La Cerámica

Ferran Juglà remata al palo de la portería de Arnau tras librarse del marcaje de Rafa Marín.

Ferran Juglà remata al palo de la portería de Arnau tras librarse del marcaje de Rafa Marín. / Andreu Esteban /Efe

Julio Bernardo

Julio Bernardo

Vigo

El afán competitivo no bastó al Celta para puntuar en La Cerámica. Se quedó de nuevo en blanco (y van ya tres jornadas) el equipo de Giráldez, que pagó una elevada factura por su falta de tensión defensiva en el arranque y no fue capaz de reaccionar hasta que se encontró con dos goles encima.

El Villarreal, que dejó hacer y acabó el partido atrincherado en su área, no fue mejor en el juego, pero sacó un enorme provecho de los pocos errores que cometió el Celta y se benefició de un arbitraje favorable con un tempranero y discutible penalti de Yoel Lago a Moleiro y la confusión en la falta que propició el segundo gol amarillo, que el equipo de Marcelino, en acto de pillería, sacó con la retaguardia celeste en precario.

Tres derrotas encadena por primera vez este Celta de Giráldez en un mes de abril maldito, que empezó torcido en Friburgo y no se acaba de arreglar en LaLiga, pese a las buenas sensaciones que el equipo ofreció hace una semana en el inasequible Camp Nou y el buen desempeño que (sobre todo en el segundo tiempo) firmó anoche el cuadro celeste en otro campo tan complicado como La Cerámica.

Europa se aleja un poco, pero sigue el objetivo sigue a tiro y la ambición intacta. Urge ahora frenar la caída y trasladar por fin al marcador las sensaciones que el equipo es capaz de transmitir durante muchos minutos sobre el campo.

La tostada cae siempre del lado de la mantequilla establece la Ley de Murphy, esa que sostiene que todo lo que puede salir mal, saldrá irremisiblemente mal. Y nada más sacar el Villarreal de centro, el Celta ya tenía el primero encima. 30 segundos tardó Yoel Lago en llevarse por delante en el área a Moleiro tras un imperdonable error de cobertura de Javi Rodríguez, que salió dormido y permitió que el andaluz galopase en solitario hacia el portal de Radu. A Yoel no le quedó otra que salirle al paso y acabó derribándolo. Fue un contacto leve, acaso insuficiente para pitar penalti, pero Quintero González no dudó en señalar el punto fatídico y el VAR no corrigió al colegiado. Gerard Moreno no perdonó y en el primer minuto de juego inauguró el casillero amarillo con un lanzamiento raso, muy ajustado al palo, que engañó por completo al cancerbero céltico. La sombra de Starfelt –17 goles en los 7 partidos que el Celta ha jugado desde que falta el sueco– es cada vez más alargada.

Lento despertar

Con el rejón encima, pero mucho tiempo aún por delante trató de reaccionar el Celta sin arrugarse. Los de Giráldez reclamaron la pelota y la movieron con sentido, aunque sin la profundidad y la velocidad necesaria como para sorprender a la disciplinada defensa amarilla, más allá de algún barullo en el área en una acción liderada desde la izquierda por Hugo Álvarez y un gran centro de Mingueza que Pablo Durán, anoche arrimado al flanco derecho, envió alto tras un control deficitario.

Hasta el segundo del Villarreal, el Celta estuvo mejor con la pelota que sin ella. Le alcanzó para llegar con cierta facilidad al último tramo del campo, pero se atascó en el último centro (que no precisó desde la derecha ni desde la izquierda) como para presagiar realmente daño. Arnau apenas intervino para atajar en dos tiempos un tímido lanzamiento de Sergio Carreira.

El conjunto de Giráldez se estiró por presionar alto en busca de un robo en zona comprometida, pero el Villarreal no se desordenó. Sin impacientarse, con buena ocupación del espacio, los de Marcelino se agazaparon esperando el error del Celta para golpearle en la transición con balones largos a la banda y centros al área. El gol lo encontró sin embargo el equipo amarillo en una acción confusa, muy protestada por Giráldez. Una falta que el Celta creía favorable la sacó rápido el Villarreal con la defensa descolocada. Pedraza ganó fácilmente el área y le sirvió en bandeja el balón a Pepé, que lo cruzó el balón fuera del alcance de Radu con un disparo inapelable.

Este segundo error no hundió al Celta, que lo siguió intentando y a punto estuvo de recortar distancias con un envenenado centro de Mingueza al cogollo que Hugo Álvarez, sin dejarla caer, remató entre a las manos de Arnau.

Las prestaciones ofensivas del Celta mejoraron tras el intermedio con la entrada de Jutglà por Pablo Durán. La entrada del catalán dio velocidad y algo más de filo al ataque. Hugo Álvarez perdonó lanzando fuera un balón que Marcos Alonso, tras limpiar sobre línea de fondo a dos defensas, le había servido en el área justo antes de que Radu salvase al Celta de recibir el tercero con una doble parada (primero a Pape Gueye y luego a Mikautadze) de mucho valor.

Gol celeste

Más que por dominio, el Celta encontró el gol cuando menos lo esperaba en un absurdo penalti de Pape Gueye a Borja Iglesias que el santiagués anotó con suspense. Falló el Panda a la primera con un flojo lanzamiento que atajó Arnau, pero el VAR ordenó repetir el lanzamiento al pisar Rafa Marín (que luego despeja el balón) la raya en la corona del área. Al segundo intento ya no perdonó Borja, que batió al portero amarillo con un poderoso disparo a media altura antes de mandar callar al campo.

El tanto de Borja impulsó al Celta. Giráldez agitó el banquillo con un triple cambio (entraron Iago, Fer López y Álvaro Hugo, Sotelo y Marcos) y pronto cortejó el equipo vigués el empate con testarazo de Jutglà a la madera tras un gran servicio de Iago y un tiro del moañés desde la media luna que ser perdió por alto después de que otro gran pase del delantero catalán.

El preparador celeste quemó las naves con la entrada del valenciano Hugo González, que debutaba en LaLiga, por Borja Iglesias, pero para entonces el Villarreal ya se había asentado. Los de Marcelino lentificaron el juego y al Celta le costó encontrar el ritmo para seguir generando ocasiones. Fue en este tramo final el Villarreal el que más acercó al gol (no mucho) con un remate de volea demasiado centrado de Alfon que Radu se embolsó sin dificultad.

Lo siguió intentando el Celta hasta el final, con La Cerámica pidiendo la hora, pero el esfuerzo no alcanzó para evitar una derrota que acerca mucho al Villarreal a la Liga de Campeones y aleja un poco a los celestes de Europa.

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