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A la espera de los «refuerzos»

La ausencia por lesión o mal momento de algunos jugadores reduce el potencial de un Celta que necesita un último impulso para asegurarse una plaza europea

A las lesiones de Starfelt, Vecino o Carlos Domínguez se unen los malos momentos de Borja Iglesias y Sotelo o la lenta adaptación de Álvaro Núñez

Borja Iglesias, Sotelo y Mingueza rodean a Pedri, del Barcelona, el miércoles en el Camp Nou.

Borja Iglesias, Sotelo y Mingueza rodean a Pedri, del Barcelona, el miércoles en el Camp Nou. / Efe / Enric Fontcuberta

Vigo

El Celta se presentó el miércoles en el Camp Nou con hasta siete canteranos en un once inicial muy joven. Aparte de las rotaciones habituales de Claudio Giráldez, en el equipo titular ante el Barcelona se echaba de menos a jugadores importantes que se encuentran con problemas físicos o en momentos de baja forma que reducen la competitividad de una plantilla que ya acumula 49 partidos oficiales y que va camino de lograr la tercera mayor marca de la historia del club con 55 actuaciones.

En estos momentos de la temporada, el equipo celeste necesita de jugadores que han sido importantes o de los que se esperaba más de lo que hasta ahora han aportado, por diferentes motivos, para elevar su potencial ante las seis finales que restan hasta el cierre del curso: visitas al Villarreal, Atlético de Madrid y Atlhetic Club, y recibir en casa a Elche, Levante y Sevilla.

Aparte de un Miguel Román que dijo adiós a la temporada tras lesionarse en un pie a principios de marzo, la ausencia que más ha afectado al equipo de Giráldez es la del sueco Carl Starfelt, que se ha perdido ya seis partidos por un problema de lumbalgia que se agravó después de participar con su selección en dos partidos de la repesca para el Mundial. Sin el escandinavo, la zaga celeste se ha mostrado mucho más vulnerable (16 goles en seis encuentros). Se desconoce cuándo volverá a jugar.

En esa misma línea de la retaguardia céltica destaca el menguante papel del canterano Carlos Domínguez, ausente el miércoles en el Camp Nou por una indisposición de última hora. El zaguero vigués ha perdido peso en el equipo hasta el punto de pasar de los 19 o 22 partidos de Liga en los dos anteriores cursos a los 8 de la campaña actual. No juega desde hace un mes, tras el revés del Celta ante el Alavés, que remontó en el segundo tiempo un 3-0 en contra para llevarse los tres puntos de Balaídos. Carlos Domínguez ha sido una valiosa pieza en otros momentos para dar descanso al veterano Marcos Alonso o para suplir alguna baja de Starfelt. Ahora es la quinta o sexta opción de Giráldez.

Tampoco está resultando fácil la adaptación de Álvaro Núñez al Celta, que lo fichó por sorpresa el pasado mes de enero como relevo de un Mingueza que se marchará libre en junio. El polivalente zaguero vasco se convirtió en uno de los laterales derechos revelación de la Liga con el Elche. A Vigo llegó con unos problemas de pubalgia que retrasaron su debut, aunque por el momento su aportación al equipo ha sido insignificante. Giráldez lo utilizó en tres partidos nada más: en dos como tercer central y el otro como carril izquierdo, sin superar la hora de juego y nunca en el puesto en el que más brilló con su anterior equipo: por el lateral derecho.

También como refuerzo de invierno llegó a Vigo el uruguayo Matías Vecino, procedente del Lazio italiano. En la Liga se ha perdido cuatro de los cinco últimos partidos, dos de ellos por lesión, que se produjo tras su excelente trabajo en la victoria del Celta en Lyon. Sin embargo, no ha encontrado la regularidad necesaria para convertirse en una pieza importante del centro del campo céltico, necesitado más que nunca desde la baja de Miguel Román. Ante el Barcelona, Vecino ni siquiera jugó. Giráldez le dio los últimos diez minutos de partido a Hugo Sotelo.

El joven canterano ha ido de más a menos en una temporada que comenzó como titular en el doble pivote y ahora mismo es la cuarta o quinta opción de Giráldez para una posición que requiere buen manejo del balón (de lo que va sobrado Sotelo) y grandes dosis de trabajo defensivo para reforzar un pasillo central que en algunos partidos ha sido una fácil puerta de entrada para los rivales. Parecía que este sería su año de consagración en la élite, pero su irregularidad le ha devuelto a la casilla de salida desde la que arrancó este curso. Miguel Román le ha pasado por delante, a pesar de que el gondomareño era un recién llegado al primer equipo, en el que Sotelo acumula ya tres temporadas.

Y el otro futbolista que Giráldez necesita recuperar para que el Celta aumenta la competitividad en la parte decisiva de la temporada es Borja Iglesias, máximo goleador del equipo pero que acumula más de un mes sin marcar. De hecho, ante el Barcelona fue suplente y en los veinte minutos que jugó apenas tocó el balón. El compostelano, que aspira a participar en el próximo Mundial, atraviesa uno de sus habituales baches de rendimiento, que el curso pasado le llevaron a protagonizar un mal arranque de curso para finalizarlo como uno de los mejores delanteros de la Liga y uno de los responsables de que el equipo vigués conquistase una plaza europea tras su triunfo en Getafe.

Se esperaba también más a estas alturas del campeonato de futbolistas como Óscar Mingueza, Mihailo Ristic o Joseph Aidoo, pero su futuro inmediato está lejos de Balaídos y en esas circunstancias resulta complicado alcanzar un nivel competitivo adecuado para ayudar al equipo a alcanzar uno de sus objetivos más ambiciosos de la temporada: repetir en una plaza.

 

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