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La Liga

Malestar entre la afición del Celta por el operativo de seguridad que les impidió entrar a tiempo al Camp Nou para el partido contra el Barcelona

Decenas de aficionados fueron paseados por los alrededores del estadio blaugrana durante media hora por los Mossos d'Esquadra

En los tornos apenas había dos personas validando las entradas del medio millar de seguidores visitantes

Indignación entre los aficionados célticos que presenciaron (tarde) el partido entre Barça y Celta

Peña celtista Blau Cel

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Una situación que fue pasando del sarcasmo a la indignación mayúscula. Decenas de aficionados del Celta de Vigo no pudieron acceder a tiempo al Camp Nou para el inicio del partido contra el FC Barcelona de este miércoles. El motivo fue un operativo de seguridad entre Mossos d'Esquadra y personal del club que eternizó el trayecto hasta el estadio y su entrada al mismo. A pesar de llegar al entorno del coliseo blaugrana con más de media hora de antelación, decenas de seguidores no ocuparon sus localidades hasta casi el minuto 10, cuando ya se había producido la primera doble ocasión de Pablo Durán.

La tarde había comenzado de forma casi inmejorable para los alrededor de 500 celtistas que agotaron las entradas para la grada visitante. La peña Blau Cel les citó desde las seis de la tarde en la cercana Plaza de la Concordia, donde el Centro Cívico Can Deu se convirtió en un improvisado Balaídos con el celeste como único color. Con los últimos rayos del atardecer iniciaron el camino hacia el estadio a través de Les Corts. Sin embargo, a apenas 250 metros del mismo, fueron detenidos por el dispositivo policial dirigido por los Mossos d'Esquadra. La presencia de varios integrantes de Boixos Nois -facción ultra culé, sin presencia en la grada desde hace dos décadas- hizo que optaran por escoltar a la afición gallega hasta su puerta.

Aficionados celtistas de paseo por el Jardín de la Maternidad

Aficionados celtistas de paseo por el Jardín de la Maternidad / V. Currás

Desde la calle Mejería Lequerica se inició un corteo que rodeó, con varios altos en el camino, los Jardines de la Maternidad. Fue entonces cuando los agentes se percataron de que era imposible cruzarlos para llegar a los tornos del sector visitante, tal y como es habitual. «No sabíamos que estaba cerrado», justificaron ante las preguntas de los aficionados que vieron que a 15 minutos del inicio del partido volvían a detenerse. Se inició en ese momento un paseo en el que cada pocos metros volvían a detener la comitiva a la espera de definir un itinerario al campo. «Esto es por su seguridad», insistían, respondiendo a los cánticos de «queremos ver el partido» del grupo.

Situación inédita

Cuando por fin llegaron a los accesos entre las letras K y L ya resonaba desde el interior del Camp Nou los acordes del 'Cant del Barça'. Para empeorar aún más las circunstancias, el club apenas abrió dos de los tornos para dar acceso al medio millar de personas que debían acceder al Lateral Nord Superior. Estos trabajadores eran los encargados de cotejar el DNI con el de la entrada, escanearla y permitir el pase. Ni en Belgrado, Zagreb o Lyon, los tres desplazamientos más peligrosos durante la Europa League, el celtismo llegó tarde a los partidos por una situación así.

Los agentes aseguraron a los seguidores que «entendían perfectamente» la frustración de los celtistas e insistieron al club que mandaran más personal. Fue una de las pocas incidencias de un encuentro marcado por el parón de 18 minutos tras el gol de Lamine Yamal de penalti. La urgencia sanitaria en una las gradas provocó que el pitido final se produjera a escasos minutos de la medianoche, momento en el que el Metro de Barcelona echa el cierre. De esta manera, decenas de miles de espectadores tuvieron que agolparse en tranvías y buses en el mejor de los casos o regresar andando en el peor.

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