Final de Liga
El último arreón
El Celta concentra su esfuerzo en repetir clasificación europea con un intrincado calendario final y la necesidad de mejorar en todos los frentes
Los de Giráldez se afanan en digerir el golpe de la eliminación y recuperar su mejor versión en los siete partidos finales

Claudio Giráldez mira al suelo pensativo durante la última visita del Oviedo a Balaídos. / Marta G. Brea

Concluida con "orgullo" su novena participación en la Europa League, el Celta encara el tramo final del campeonato liguero con la idea fija en la mente de repetir clasificación continental por segunda temporada consecutiva. Con lágrimas en los ojos tras la larga ovación que el equipo recibió el jueves en Balaídos tras ser eliminado en cuartos de final por el Friburgo, Claudio Giráldez lo dejaba perfectamente claro: "La rabia nos tiene que dar fuerza para querer vivir esto otra vez, para jugar otra vez en Europa, que es lo que todos queremos. Nos tiene que dar ese impulso para seguir mejorando y evolucionando. "Lo más importante es que estamos en disposición de jugar en Europa otra vez el año que viene y es en lo que nos tenemos que centrar", proclamaba el técnico celeste tras la larga ovación la afición tributó al equipo en Balaídos tras ser eliminados en cuartos de final por el Friburgo.
La empresa, pese a que los celestes llevan varias jornadas encaramados en la sexta plaza con opciones de asaltar la quinta, no será sencilla. La eliminación europea ha coincidido con el momento más bajo de juego y resultados del Celta, que afronta un intrincado calendario final y necesita recuperar en estos últimos siete partidos su mejor versión y mejorar en todos los frentes para mantener su posición de privilegio "Quedan siete finales", resumía el club en su cuenta de la red social X.
Reactivación mental
El bache de juego ha sido evidente en las últimas semanas y la eliminación europea ha supuesto un duro golpe anímico del equipo necesita restablecerse con urgencia. Giráldez concedió dos días de descanso a sus futbolistas para reponer energías, pero sobre todo para limpiar la cabeza y centrarse en dar al equipo lo mejor de sí mismos en los siete partidos finales. La plantilla retornó el pasado domingo al trabajo con la vista puesta en el primero de los desafíos que tiene por delante: convertirse en el primer equipo de LaLiga en puntuar esta temporada en el Camp Nou, donde el Barcelona permanece este curso invicto con un pleno de 16 victorias.
Mejorar en Balaídos
Aunque el Celta solo va a disputar como local 3 de los últimos 7 partidos que restan, recuperar la fiabilidad perdida en casa se antoja imprescindible para intentar asaltar la quinta plaza y conservar la sexta. Los celestes están firmando una de las peores temporadas que se recuerdan en muchos años en Balaídos, hasta el punto de compartir con el Oviedo y el Levante, los dos últimos de la tabla, la condición de peores equipos como locales de LaLiga. Apenas 17 puntos, menos del 39% del total, suman los celestes en su estadio, donde solo han sido capaces de ganar 4 partidos (Valencia, Athletic, Rayo y Mallorca) y firmar 5 empates (Betis, Villarreal, Girona, Atlético de Madrid y Real Sociedad).
Los celestes firmaron su último triunfo como locales el pasado 22 de febrero, contra el Mallorca, haca casi dos meses. Desde entonces encadenan tres derrotas consecutivas. En las últimas tres jornadas en casa reciben a tres rivales metidos de lleno en la lucha por eludir el descenso: Elche, Levante y Sevilla.
Mantener la fortaleza a domicilio
Las pobres prestaciones ofrecidas en Balaídos contrastan con la gran fortaleza que el Celta está mostrando este curso como visitante y que va a necesitar mantener para apuntalar sus opciones de repetir clasificación europea. Los de Giráldez igualaron hace un par de jornadas en Mestalla su mejor puntuación como visitantes de la historia (27 puntos) y se da por descontado que la van a superar en las próximas jornadas.
El problema es que el Celta se enfrenta a un calendario final sumamente complicado lejos de Balaídos, con visitas a buena parte de los campos de los primeros clasificados del campeonato, con el agravante de que algunos de estos estadios se le han dado especialmente mal a lo largo de la historia. La primera parada será en el Camp Nou, donde el Barcelona se mantiene invicto y el Celta solo ha ganado 3 veces en 59 comparecencias: 20 puntos de 177 posibles en terreno azulgrana. Otros 20 puntos, producto de 6 victorias y 2 empates contabiliza el Celta en sus visitas a la Cerámica, su siguiente parada, aunque en este caso en solo 19 comparecencias.
Seguirá luego el Metropolitano, donde el Celta desconoce la victoria desde su inauguración en 2017. En el campo del Atlético de Madrid los celestes contabilizan 5 victorias y 9 empates (24 puntos) en 57 visitas. La última parada de LaLiga, en la penúltima jornada, será San Mamés, otro campo tradicionalmente esquivo: 5 victorias y 11 empates (26 puntos) en 59 comparecencias.
Detener la sangría
El Celta, que llegó a tener este curso la cuarta mejor defensa de LaLiga, necesita recuperar cuánto antes su fortaleza defensiva tras encajar 9 goles en las últimas tres jornadas ligueras (15 en 5 partidos, si se cuentan las derrotas europeas contra el Friburgo). En esta deriva negativa ha influido de forma clara la ausencia de Carl Starfelt, cuya baja por lesión se está notando de forma muy acusada. Pero independientemente de la importante baja del sueco, el equipo celeste necesita conceder menos ocasiones y extremar precauciones para evitar desajustes defensivos de los que cuestan puntos.
Recuperar efectivos
Más allá de la baja de larga duración de Miguel Román, que se ha notado, la enfermería no está pasando una gran factura al Celta, pese a que la lumbalgia sufrida por Starfelt en la última participación con la selección sueca se está prolongando más de los esperado. El objetivo ahora mismo es recuperar al sueco, que de momento sigue al margen del grupo y no va a llegar para el choque de mañana en el Camp Nou.
Afinar la puntería
Si mejorar la defensa resulta prioritario, afinar la puntería será también importante después de varias jornadas en las que el Celta ha menguado su habitual producción goleadora. Es especialmente llamativo en este apartado el caso de Borja Iglesias, máximo artillero del equipo, que encadena más de un mes sin ver puerta. Solo Jutglà, de los hombres importantes en ataque, parece haber llegado al final de curso en su mejor momento. Pero el Celta no solo necesita que sus hombres del frente ofensivo afinen el punto de mira, sino también mejorar en la generación de ocasiones, aspecto del juego que también ha decaído en las últimas jornadas.
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