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El déficit del balón parado

El Celta ha recibido esta temporada en jugadas de estrategia ocho goles, justo la mitad de los que ha marcado en acciones con la pelota detenida

Budimir celebra el gol que le marcó al Celta a balón parado en el Sadar.

Budimir celebra el gol que le marcó al Celta a balón parado en el Sadar. / EUROPA PRESS

Julio Bernardo

Julio Bernardo

Vigo

Las jugadas de estrategia no han sido tradicionalmente uno de los puntos fuertes del Celta, que este curso sigue pagando peaje en las acciones de pelota detenida. El equipo celeste acostumbraba a encajar fácilmente goles a balón parado y tampoco marcaba demasiados en jugadas de estrategia ofensiva, un mal endémico al que Claudio Giráldez tampoco ha sabido encontrar respuesta este curso. Los datos son concluyentes: el Celta ha encajado esta temporada el doble de los goles que ha marcado en este tipo de jugadas: ocho en contra frente a cuatro a favor. Tanto a favor como en contra, la mayoría de ellos se han consumado en saques de esquina.

No hubo que esperar más que tres jornadas para recibir el primero. Lo marcó Marc Bartra, en Balaídos, remachando sin oposición un córner en el área pequeña con un testarazo al que no pudo responder Radu.

El siguiente tanto en contra de estrategia llegó en el mes de octubre en El Sadar, también en un córner, en este caso, obra del croata Ante Budimir, adelantándose a la defensa céltica para sorprender al portero celeste con un remate en el primer palo (jornada 10). En el siguiente partido, en el Ciutat de Valencia, fue Kervin Arriaga el verdugo: Carlos Álvarez sacó desde la esquina y Elgezabal prolongó el balón para el hondureño descerrajase un disparo cruzado que sorprendió al portero celeste.

No hubo tregua para el Celta, que volvió a recibir castigo de pelota detenida en el siguiente encuentro, contra el Barcelona en Balaídos, esta vez por medio de Lewandowski. Libre de marca, el polaco remató en el área pequeña un centro desde la esquina de Rashford, que se coló tras pegar en la cara interior del palo. Dos jornadas después, contra el Espanyol en Balaídos, fue Quique García el que golpeaba al Celta, anticipándose a la zaga para sorprender en el primer palo a Radu con un imponente testarazo y dar la victoria al cuadro perico en el minuto 85.

Ya en la jornada 26, en Montilivi, fue Vanat el que sorprendió al guardameta rumano rematando un balón suelto en el área tras un córner. En la siguiente, en Balaídos contra el Real Madrid, el golpe lo dio Tchouameni, rematando desde la frontal un balón prolongado por Thiago Pitarch tras otro saque de esquina. El noveno tanto de estrategia lo marcó Guido Rodríguez en Mestalla, resolviendo esta vez un barullo en el área céltica tras una falta botada por Javi Guerra.

Los cuatro goles a favor de estrategia llevaron la firma de Hugo Álvarez, al Betis, embocando de volea un despeje del portero; Borja Iglesias, al Rayo, rematando en el área chica una falta botada por Sotelo; Jutglà, a Osasuna, remachando sobre la raya de gol un balón prolongado en el primer palo con el pie por el Panda; y Mingueza, al Levante, de poderoso disparo lejano tras un córner sacado en corto, que Carreira prolongó desde el vértice del área grande para el carrilero catalán.

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