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Europa League

Los «fillos dunha paixón» escoltan al Celta en el sueño de la remontada

Miles de celtistas demuestran en el recibimiento al equipo que ellos creen en el milagro contra el Friburgo

Los aficionados del conjunto alemán llegaron a Balaídos sin incidentes

Vigo

Todo listo en Balaídos para el acto de fe que supondrá el partido de vuelta de cuartos de final de la Europa League entre el Friburgo y el Celta. Los vigueses necesitan remontar el 3-0 de la ida y la afición lleva días empujando al equipo por las calles y en las redes sociales. El lema, lanzado por el club y repetido por los seguidores celestes como un mantra, es «eu creo no Celta». De hecho, ayer, miércoles, muchos celtistas se presentaron por sorpresa en el hotel de concentración del equipo para empezar a insuflarles fuerzas.

Para que la remontada sea posible tendrán que conjugarse varios factores, pero si hay uno que no va a fallar es el ambiental. Balaídos será mucho más que una caldera. Los preparativos han comenzado a las 17.00 horas en los alrededores del estadio con el recibimiento al equipo. El autobús del Celta ha llegado al estadio rodeado de miles de aficionados agolpados a ambos lados. Cánticos, bengalas, palmas y bufandas al viento. Los «fillos dunha paixón» sueñan hoy con empujar a los suyos hasta las semifinales.

Una vez terminado el recibimiento, la acción se desplaza al interior del estadio. La afición ha hecho un llamamiento por redes sociales para que esta tarde hoy todos vistan el color celeste y se ha pedido que todo el mundo entre con tiempo para animar al equipo ya desde el calentamiento. Antes de que suene el himno del Celta, la Oliveira dos cen anos, el músico gallego Abraham Cupeiro hará resonar su karnyx para elevar todavía más el pulso de todo el celtismo.

Los aficionados del Friburgo ya están en Balaídos

Marta G. Brea

Mientras tanto, los aficionados del Friburgo ya han llegado a Balaídos. Los más de 1.100 hinchas del conjunto de la Selva Negra han accedido al estadio uniformados de blanco inmaculado después de recorrer a pie las calles de la ciudad desde la Porta do Sol.

Llegaron escoltados por la Policía Nacional y, antes de entrar en el coliseo vigués a través de la puerta 20, fueron cacheados por los cuerpos de seguridad.

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