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La ilusión por un imposible se acabó a la media hora

Un Friburgo muy superior en ambos partidos despertó al Celta del sueño europeo para cerrar la eliminatoria de los cuartos de final con un 6-1 final que muestra la enorme diferencia que ahora mismo existe entre ambos equipos.

Beste rebaña el balón al céltico Ferran Jutglà, que firmó un remate de cabeza al palo de la portería del Friburgo. | PEDRO MINA

Beste rebaña el balón al céltico Ferran Jutglà, que firmó un remate de cabeza al palo de la portería del Friburgo. | PEDRO MINA

Vigo

La temporada europea del Celta llegó a su fin con otra clara derrota ante un Friburgo que ahora mismo se encuentra uno o dos niveles por encima del equipo de Giráldez, que llega asfixiado a este final del curso tras 48 partidos en ocho meses. Los cuartos de final fueron por cuarta vez la barrera de los célticos en el segundo torneo continental, esta vez tras caer por un 6-1 global que demuestra la superioridad del rival, que antes del descanso ya ganaba por 0-2 sin permitir que el Celta se asomase a la portería de Atubolu. Liderados de nuevo por Manzambi, los germanos hicieron el tercer tanto en el minuto 50 y pudieron conseguir el cuarto siete minutos después pero el palo repelió el balón de Suzuki. A partir de ahí, el Friburgo ralentizó la maquinaria y el Celta aprovechó para generar sus primeras acciones ofensivas. Los de Giráldez recortaron diferencias en el minuto 90, con el quinto gol de Williot en la competición, después de que el portero rival despejase dos remates a bocajarro de Jones El-Abdellaoui y Jutglà estrellase un balón en un palo. La reacción final fue lo mejor del Celta y la afición agradeció que le permitiese ilusionarse de nuevo con un torneo europeo.

Poderío físico

Como ocurriera en Friburgo, el equipo germano pasó por encima de un Celta que en esta ocasión puso más ímpetu y pierna dura para tratar de nivelar las fuerzas. Pero de nada valió porque ahora mismo el conjunto de Schuster va con muchas más revoluciones por delante del de Giráldez, que no asomó por la portería rival hasta el minuto 47, cuando los alemanes ya dominaban la eliminatoria por 0-5.

Manzambi marcó el ritmo

El joven centrocampista suizo se recuperó a tiempo del golpe en una rodilla que sufrió ante el Mainz y desde el primer minuto se adueñó de toda la zona ancha del campo ante un Celta que renunció a salir con el balón jugado para que Radu lanzase en largo. Casi todos los balones caían del lado alemán, que en el minuto 32 aprovechó un pase en largo y Matanovic sacó un zurdazo para superar al portero céltico. El VAR mantuvo en suspense el marcador durante unos minutos, ante un posible fuera de juego del delantero del Friburgo.

Superioridad manifiesta

Desde mucho antes, el Celta dejaba preocupantes sensaciones de no poder afrontar la remontada con la que soñaba el celtismo. El fútbol, como la lotería, actúa como señuelo para ilusionar a quienes no pueden alcanzar lo que desean. Pero la realidad demostraba también en Balaídos que el equipo de Ginter, Makengo, Manzambi, Suzuki, Beste y Matanovic era muy superior al sexto clasificado de la Liga, que se desangra en la recta final de la temporada después de encajar 18 goles en los seis últimos partidos.

Cuatro cambios

Giráldez no pudo recuperar, como deseaba, a Carl Starfelt, por lo que en esta ocasión apostó por el canterano Yoel Lago para suplir al sueco en el eje de la zaga. El sacrificado en esta ocasión fue Aidoo, como también fue Carreira para que entrase Rueda, ausente en Friburgo por sanción. Vecino entró por Sotelo, que ha desaparecido del equipo desde ese partido en Alemania, mientras que Fer López fue la alternativa de un Williot que ha acabado como el máximo goleador céltico en Europa, con 5 tantos.

Permeabilidad defensiva

Como viene ocurriendo en los últimos compromisos del Celta, el rival se aprovechó ayer de la permeabilidad de la zaga celeste para encarrilar pronto la victoria en Balaídos. Ladefensa dio facilidades a Matanovic para abrir el marcador, como también para que Suzuki se revolviese en el área para fusilar a Radu en el segundo y el japonés rematase una internada de Manzambi para firmar el tercero.

Revolución en el descanso

Giráldez hizo cuatro cambios en el descanso para intentar reducir diferenciar en el marcador y evitar una sangría de goles en contra. Aspas, Williot, Jones y Carreira entraron por Borja Iglesias, Rueda, Moriba y Yoel Lago. Mejoró el Celta, aprovechando también que el Friburgo bajó las revoluciones y dio descanso a Manzambi. Tras el gol de Suzuki, Jones (en dos ocasiones) y Jutglà pudieron reducir diferencias. Solo Williot acertó en el minuto 90 para regalar la última alegría al celtismo en Europa.

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