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El Celta anda de capa caída

Cuesta encontrar un partido tan decepcionante del Celta, incluso en esta pobre temporada del grupo de Giráldez en Balaídos. Una derrota dura en el fondo y desasosegante en las formas que duele más por la sensación de oportunidad perdida.

Andrés Antañón controla un balón ante Javi López durante del partido del Celta contra el Real Oviedo, ayer en Balaídos.

Andrés Antañón controla un balón ante Javi López durante del partido del Celta contra el Real Oviedo, ayer en Balaídos. / Marta G. Brea

Julio Bernardo

Julio Bernardo

Vigo

Resulta difícil calibrar el efecto negativo que puede haber tenido el batacazo de Friburgo en la debacle sufrida ante un Oviedo muy superior a los celestes en todas las facetas del juego. Fuera de contexto, nadie que viese el encuentro identificaría al conjunto asturiano como al colista y al Celta como equipo de rango europeo.

Los de Giráldez ofrecieron su versión más desvalida, incomprensiblemente blanda atrás, plana en el medio y roma arriba. Faltaron ideas y colmillo y sobró complacencia con el contrario, que jugó a placer durante demasiados minutos. Nada funcionó desde el comienzo. Falló el planteamiento y el desempeño y el técnico tampoco encontró el modo de reactivar al equipo con los cambios en un segundo tiempo del todo inconsistente.

La derrota, con una segunda goleada consecutiva en casa frente a un rival que transita por las catacumbas de la tabla, siembra dudas justo en el momento en que tocaba dar un paso al frente y reactivarse moralmente para buscar el jueves la remontada europea. Balaídos sigue siendo una losa los y las bajas de Miguel y Starfelt comienzan a notarse de más.

El síndrome de Balaídos

Balaídos no ayuda esta temporada. El calor de la afición perdura, el ambiente intimida, pero el equipo no logra trasladar al marcador sus momentos de buen juego y se viene derrumbando en los últimos tiempos hasta con los adversarios de menor pelaje, como ha ocurrido en los dos últimos partidos contra el Alavés y el Oviedo.

Una ancestral malsana costumbre esta de dar de comer al hambriento, con el matiz de que los babazoros remontaron una desventaja de 3 goles con el agua al cuello, y los asturianos, casi desahuciados, ganaron ayer por aplastamiento. 7 goles ha recibido Radu contra estos dos equipos en poco más de 135 minutos de juego. 4 victorias en casa es un botín sumamente pobre para un candidato europeo.

La sombra de Starfelt

La baja de Starfelt está siendo una pesadilla para el Celta: 12 goles en contra en los últimos partidos en los últimos cuatro partidos sin el sueco y una creciente sensación de desamparo por las dificultades que Giráldez está teniendo para encontrar un sustituto de garantías para el internacional sueco. Aidoo no carbura como antes y desconfianza del técnico en los chicos de la casa (Manu, Yoel y Carlos) crece con el paso de los partidos.

La ausencia del escandinavo se ha notado especialmente en los centros laterales, un problema que hace al Celta vulnerable desde hace bastante tiempo y que el técnico no ha logrado resolver cuando falta el sueco. Dos de los tres goles recibidos ayer fueron centros laterales mal defendidos, una faceta que el Friburgo aprovechó muy bien unos días antes para someter al portal de Radu a un bombardeo.

Otra oportunidad perdida

La sensación de oportunidad perdida es si cabe mayor que la sufrida con la remontada del Alavés, ya no por la ocasión desperdiciada para auparse a la quinta plaza que el Celta lleva acechando desde hace tiempo, sino sobre todo para apuntalar la sexta, dejando a la Real Sociedad a 5 puntos. El Getafe, si gana esta noche a domicilio al Levante, desbancará a los celestes de en la tabla.

La variante Antañón

Giráldez aprovechó para dar descansos (salvo a un Marcos Alonso que parece no tener recambio), con la vista puesta en el duelo europeo contra el Friburgo. Álvaro Núñez suplió la baja de Javi Rodríguez, Aidoo repitió por Starfelt y Rueda y Carreira ocuparon los carriles en un once donde la mayores novedades estuvieron en el medio campo y el frente de ataque.

Apostó el porriñés por juntar en el eje de la medular a Fer López y a Vecino, un tándem novedoso que no carburó, y situó a Antañón fuera de posición, en el flanco derecho del trío ofensivo. El chico puso voluntad (incluso buscó el gol con un buen disparo), pero se le vio desubicado y no le ayudó a mejorar el mal partido de Pablo y Williot.

¿Signos de agotamiento?

la cuestión es si la mala semana del Celta se debe al cansancio y a las bajas o si el equipo, en el momento decisivo del curso, presenta síntomas de agotamiento. Los últimos partidos no invitan precisamente al optimismo, pero no se puede obviar de que este equipo ha dado en estos últimos dos años con Claudio motivos sobrados para creer en él. Y una cosa está clara: ni el técnico ni los jugadores han perdido la fe.

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