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Las debilidades del Friburgo, llave para la remontada

El equipo alemán baja su rendimiento como visitante, pues solo ganó en una de sus ocho últimas salidas

El Celta tendrá que recuperar su mejor versión para superar los tres goles de renta de los alemanes

El Celta regresa a Vigo tras el partido de Friburgo.

Marta G. Brea

Vigo

«Hay motivos para creer. No tenemos nada que perder, eso nos va a hacer más peligrosos». Esas palabras de Claudio Giráldez tras finalizar el partido en Friburgo resonarán hasta el jueves que viene en Vigo como un mantra para ayudar al equipo celeste a afrontar el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga Europa con el convencimiento de superar la eliminatoria pese a la renta de tres goles con la que se presentará el rival en Balaídos. La remontada pasa por aprovechar las debilidades de un Friburgo que baja su rendimiento como visitante, pues solamente ha ganado en una de sus ocho últimas salidas. Al mismo tiempo, se espera que los célticos presenten una mejor versión que la ofrecida en tierras alemanas. Además, Giráldez recuperará piezas importantes como Carl Starfelt y Javi Rueda, mientras que se espera que Matías Vecino y Aspas se encuentren mucho mejor tras los problemas físicos que casi les deja fuera de la convocatoria para la última cita europea.

Nada más concluir el partido en el Europa Park Stadion, técnico y jugadores del Celta coincidieron en pasar página y en recordar las opciones (escasas) de pasar a las semifinales del torneo europeo. «Siempre creo en este equipo, aún tenemos mucho que decir», lanzaba Borja Iglesias. «Quedan 90 minutos en nuestra casa y hemos demostrado que podemos plantarle cara a cualquiera», remachaba Iago Aspas. Tras el desastre en Alemania, los sentimientos pasaban pronto del negro al gris y se espera que el jueves resplandezca el celeste en un Balaídos que se llenará con toda probabilidad, pese al inusual horario (18:45 horas), de incondicionales que soñarán con una remontada histórica, con marcadores ya vividos en noches europeas en el coliseo vigués, como las goleadas al Benfica o a la Juventus.

En la Liga Europa, Balaídos ha sido clave para las aspiraciones del Celta en este torneo, pues el balance de los seis partidos disputados en casa arroja un saldo muy positivo: cuatro victorias (PAOK, en dos ocasiones, Lille y Niza), un empate (Olympique de Lyon) y una sola derrota (Bolonia). Por el contrario, el Friburgo ha sido incapaz este curso de replicar fuera las buenas sensaciones que ofrece ante su fiel afición. Así, en sus ocho últimos desplazamientos, el equipo que entrena Julian Schuster solo registra una victoria. Ocurrió en la Bundesliga, en la jornada previa al parón de selecciones, en la que ganó en casa del St. Pauli (1-2), que se encuentra en zona de descenso. Con anterioridad, cayó en los duelos europeos en Genk (1-0) y en Lille (1-0), así como en los campos del Eintracht de Frankfurt (2-0), Hoffenheim (3-0), Stuttgart (1-0) y Leipzig (2-0) en el campeonato doméstico. En ese tramo de curso solo ha podido empatar en su visita al Augsburgo (2-2).

Y es que los de Schuster se muestran como un equipo más vulnerable lejos de su afición, pues sus marcajes a pares no resultan tan efectivos, pecan de ser más vulnerables en defensa y reducen su efectividad ofensiva. En esos puntos tendrá que incidir el Celta para intentar superar el 3-0 en contra del partido de ida para seguir soñando con alcanzar una final europea. Aunque la plantilla celeste también es consciente de la dificultad y recoge el mensaje de su entrenador al respecto e intenta quitar hierro a la derrota en Friburgo y amplía el campo de reflexión a una temporada que puede calificarse de excelente teniendo en cuenta de dónde partía el proyecto del Celta cuando apareció Giráldez. Dos años después, el equipo celeste pelea por la quinta plaza de la Liga después de asegurarse la permanencia en la máxima categoría ocho jornadas antes de concluir el campeonato. Además, alcanzó por quinta vez en su historia unos cuartos de final de la Liga Europa tras eliminar al Olympique de Lyon, que finalizó primero la fase previa de este torneo. En estos términos se expresaba ayer el canterano Sergio Carreira: «En días como los de ayer, uno valora realmente todas las cosas buenas que se han hecho para estar aquí, el trabajo que conlleva y lo difícil que son conseguirlas, ¿Nos vamos a rendir ahora? Primero, el domingo; y a darle la vuelta el jueves», señalaba el zaguero céltico en las redes sociales al referirse a que el equipo ha de centrarse ahora en la cita de mañana ante el Oviedo (Balaídos, 18:30 horas) para seguir aspirando a la quinta plaza, que ahora ocupa el Betis con un punto de ventaja sobre los de Giráldez. Después, el equipo vigués aparcará la Liga unos días para centrarse de nuevo en la competición continental, en la que le espera un reto mayúsculo el jueves después de caer por 3-0 en Friburgo tras una pésima actuación. La llave para la remontada se encuentra en aprovechar las debilidades de un Friburgo que baja el rendimiento fuera de casa y no parece probable que en Vigo pueda repetir la gran actuación del jueves. El Celta ya ha sido capaz de ganar por 0-3 en esta Liga Europa, fue en la visita al Estrella Roja. Y de los 29 equipos españoles que afrontaban un partido de vuelta en Europa con tres goles en contra, siete fueron capaces de darle la vuelta al marcador. A ese 24 por ciento de posibilidades se aferra ahora el equipo de Giráldez.

Victorias de referencia para el jueves

Remontar un 3-0 en contra no es una empresa imposible, aunque la dificultad resulta máxima en este caso teniendo en cuenta la demostración de superioridad del Friburgo en el partido del jueves. Sin embargo, Balaídos ya ha vivido noches europeas con marcadores que podrían servir el jueves para que el Celta continúe vivo en la Liga Europa. El 29 de septiembre de 1998, el coliseo vigués acogía por segunda vez en su historia un partido de la segunda competición continental tras el estreno en 1971 ante el Aberdeen escocés. Esa noche de hace 28 años, el conjunto celeste apabullaba al Arges Pitesti con un contundente 7-0. Ese mismo resultado se producía tiempo después ante el poderoso Benfica, en una de las jornadas más amargas de la historia del campeón portugués. Meses antes, en septiembre de 1999, los célticos también goleaban al Lausana suizo (4-0). En la misma temporada, pero en marzo de 2000, la Juve caía por ese mismo resultado en una noche aciaga para el equipo entrenado entonces por Ancelotti. Con esos cuatro goles a cero también resolvieron los célticos la visita a Vigo de los checos del Sigma Olomouc. Las dos últimas goleadas europeas en Balaídos se produjeron en el verano de 2003, con un 3-0 al Slavia de Praga y tres años después ante el Standart de Lieja. Todos esos resultados serían válidos el jueves que viene para superar la eliminatoria contra el Friburgo o, al menos, igualar el marcador que se registró en tierras alemanas y forzar una prórroga. Y si se llegase a los penaltis, Radu tendría que demostrar sus excelentes condiciones para adivinar los lanzamientos desde los once metros para mantener vivo el sueño europeo.

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