Valencia 2 - Celta 3
El Celta abre la puerta de los sueños
Los celestes se reponen de un mal primer tiempo para certificar sus aspiraciones europeas con una convincente remontada en Mestalla
Fer López lidera un encuentro que Giráldez destascó con un triple cambio al descanso y Williot, el vigués e Ilaix convirtieron en un triunfo necesario

Willit Swedberg, en el momento de batir a Dmitrevski para anotar el tercer gol del Celta en Mestalla. / Ana Escobar / EFE
Larga zancada del Celta, que galopa hacia una nueva clasificación continental con un trabajado triunfo en Mestalla que sella por fin la permanencia y abre de par en par la puerta de los sueños. Tiene ya licencia para soñar en grande el equipo vigués, que sacó adelante con oficio y cierta finura un partido incómodo, que el Valencia controló con un afortunado gol en el primer tiempo y Giráldez desatascó para remontar con un triple cambio en el intermedio.
La entrada tras el descanso de Jones, pero sobre todo de Williot y Fer López, el héroe de la tarde, mudó por completo la faz a una tarde que había empezado torcida por el timorato arranque de los celestes y el desabrido planteamiento de un Valencia que hizo de la falta táctica y la interrupción del juego un medio de vida.
Corberán planteó marcas a pares y agazapado en bloque bajo frenó sin apuros al Celta, que circuló con soltura la pelota hasta tres cuatros de campo, pero se empantanó en una ciénaga cada vez que se aproximó al portal de Dmitrevski. El pacato, pero efectivo plan del técnico valencianista se vio enseguida reforzado con el gol de Guido Rodríguez a los 11 minutos de haber echado a rodar el balón. Un golpe afortunado tras un rechace en un mal despeje que le cayó dentro del área al pivote argentino, que descerrajó un tiro raso en medio de un mar de piernas que Radu no vio con claridad hasta que el balón estaba ya dentro.
Pocas noticias más hubo del Celta en el primer tiempo, más allá de un yermo dominio de la pelota que no intimidó al conjunto local de no ser por algún tiro desviado de Jutglá, el más incisivo de los celestes hasta el entreacto. No disparó el Celta dentro del marco hasta el minuto 39, precisamente con un disparo raso desde la frontal del catalán que el portero macedonio del Valencia se embolsó sin inmutarse. No mucho más propuso el Valencia que algún centro lateral frente a un Celta que no supo muy bien qué hacer con la pelota hasta que Giráldez decidió aprovechar el descanso para mover ficha.
Retiró el louriñés a Javi Rodríguez, que tenía tarjeta, para poner a Jones en el extremo diestro, cambió a Hugo Álvarez (que estaba inválido por un pisotón de Unai) por Williot y puso a Fer López en lugar de Pablo Durán. Un triple cambio con modificación del dibujo a defensa de cuatro que pilló al Valencia a contrapié y lanzó al Celta contra el portal de Dmitrevski. En este nuevo escenario, el factor diferencial fue Fer López. Cada balón que pasó por sus pies tuvo sentido y dio amplitud y verticalidad al juego, cambiando de improviso la orientación de la pelota o filtrando con veneno pases al interior del área rival. Así llegó el empate, obra de Ilaix Moriba, en una acción coral. Estaba el Valencia calculando cómo asimilar el cambio de tercio cuando Fer filtró un balón al cogollo que Jutglà recogió con un rápido desmarque para ceder el balón atrás, cerca de la frontal. Por allí apareció, indetectable, Williot, que disparó raso, sin pensárselo. El balón chocó contra Dmitresvki, que no logró atraparlo, y le cayó casi en boca de gol a Ilaix, que solo tuvo que empujar la pelota contra la red para establecer el empate a los 11 minutos de reanudarse el partido.
No había asimilado el Valencia el trompazo cuando ya tenía encima el segundo, ahora con la firma del Niño, tras una hermosa acción de Williot. El sueco desbordó incontenible desde el costado izquierdo para servirle la pelota al canterano, que tuvo tiempo para acomodarse el balón a la pierna izquierda y descerrajar un tiro imponente que el portero del Valencia ni llegó a intuir por donde se colaba.
Presintiendo el vendaval que se le venía encima, Corberán decidió agitar en banquillo con un cuádruple cambio. Entraron Ungrunic, Lucas Beltrán, Thierry y Sadiq en un desesperado intento de restablecer la autoridad que el Valencia había perdido en el segundo tiempo.
No lo consiguió de forma inmediata. Las llegadas a los dominios de Radu fueron contadas y poco intimidantes, salvo a balón parado. Ahí apareció Luis Rioja, un ex del filial céltico, para cortejar el empate con misil que se escapó lamiendo la parte exterior del poste con el guardameta celeste batido.
Para entonces, Claudio había cambiado a Jutglà por Borja Iglesias para incrementar el control del juego y lanzar la contra y Corberán respondió relevando a Gayà por Danjuma para cargar el área celestes de delanteros. No lo acusó el Celta, que hizo el tercero en un contragolpe vertiginoso tras recuperar Ilaix la pelota en terreno rival y servírsela en la área a Williot, que se coló hasta la misma cocina para batir a Dmitrevski pasándole el balón entre las piernas. Una delicia de gol que con menos de 9 minutos para el final del tiempo reglamentado parecía dictar sentencia.
Pero el Celta se relajó con la ventaja y con Mestalla presa de las llamas, el Valencia echó el resto. Fue una reacción visceral, de más tripa que de cabeza, pero que a punto estuvo de dar un disgusto a los de Giráldez. El arreón final de los valencianistas lo lideró Sadiq, un tipo difícil de contener cuando arranca y gana el área y que rondó el gol en un par de disparos, uno de ellos despejado con autoridad por Radu, que tuvo que activarse en el final de un segundo tiempo casi plácido.
En pleno acoso, ya en el tercer minuto de los seis de descuento del descuento, llegó el segundo gol del Valencia, obra también de Guido tras otro mal despeje de la defensa céltica. El balón le cayó al argentino en la frontal y volvió a dar de lleno en la diana con otro disparo con poca visibilidad para Radu.
Hubo nervios al final, pero el equipo, ya con Yoel Lago en el campo, mantuvo la compostura para firmar un triunfo tan merecido como importante. Una victoria que rompe un bache de resultados que se prolongaba ya desde hace tres jornadas, que permite a los celestes romper otra barrera y mete a los de Giráldez de lleno en la lucha por la quinta plaza, ahora más cerca con el último empate del Betis. El Celta reduce a un punto la distancia con los de Pellegrini y mantiene su renta con sus perseguidores, la Real Sociedad y el Getafe, que habían aprovechado el bache de resultados de las últimas jornadas para acercarse peligrosamente. Los de Giráldez llegan muy vivos y sin techo a la vista otro final de curso histórico. Se han ganado a pulso el derecho de soñar en grande.
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