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El Celta se arma de seriedad y paciencia

Laborioso, pero bien trabajado triunfo del Celta, que se armó de seriedad y paciencia para hincarle el diente al Mallorca tras reducir el juego del equipo balear a la mínima expresión. Una victoria clave, que permite por fin a los celestes alcanzar la sexta plaza

Hugo Álvarez encara a Raíllo en una acción de ataque del Celta durante el partido disputado contra el Mallorca en Balaídos.

PABLO H. GAMARRA

Vigo

Semana grande para el conjunto de Giráldez, que en apenas cuatro días ha encarrilado (pendiente de rematar este jueves ante el PAOK) el pase a los octavos de final de la Europa League y regresa, tras seis tentativas fallidas, a puestos continentales, arrebatando la sexta plaza al Espanyol.

Una victoria tan trabajada como merecida, sin sufrir siquiera un pequeño susto, que pone fin a una racha de cuatro jornadas consecutivas sin relación con la victoria en la competición doméstica después de varios partidos con buenas sensaciones sobre el campo, pero en los que los celestes no fueron capaces de trasladar al marcador la superioridad mostrada sobre el terreno de juego, anoche manifiesta: 20 tiros a puerta de los celestes, 7 entre palos por solo uno (una cabezazo desviado en el primer tiempo de los bermellones). Tres puntos, en definitiva, cargados de buenas noticias por la fortaleza defensiva y la seriedad con que manejó el partido el equipo de Giráldez con buenas prestaciones de jugadores menos habituales, como Aidoo, Jutglà o Hugo Álvarez, Vecino y el enésimo doblete de Iago Aspas.

Siete cambios; dos sorpresas

Rotación masiva de Giráldez, que introdujo siete cambios con respecto al equipo que conquistó el pasado jueves en el Toumba Estadio, el inexpugnable estadio del PAOK, donde nadie ganaba desde hace más de un año: Aidoo por Starfelt, Rueda por Mingueza, Carreira por Hugo Álvarez, Vecino por Ilaix, Fer López por Iago, Jutglà por Borja Iglesias y Pablo Durán por Williot.

Las grandes sorpresas fueron Aidoo por el tocado Starfelt, rompiendo la terna habitual de centrales, y Vecino en lugar de Ilaix, a quien Giráldez (seguramente por el Ramadán) reservó el papel de reactivo. Ambos firmaron un partido muy convincente, especialmente el ghanés, que tuvo una nueva oportunidad y la aprovechó con un partido muy completo, anulando con un formidable marcaje a Muriqi, el gran peligro del Mallorca, solidario en las ayudas y muy consistente en la ocupación del espacio. Gustó también Vecino, un tipo con oficio, que (es verdad que contra un rival que no apretó mucho) mostró un gran dominio del juego posicional, no pisó un solo charco y hasta se atrevió con el disparo.

Madurar la jugada

Exhibió el Celta un gran sentido práctico para madurar la jugadas. No se aceleraron ni se pusieron nerviosos los celestes al ver que el gol no llegaba. No hubo precipitación ni pérdidas comprometidas, sino un largo monólogo con la pelota, que los celestes gobernaron con plena autoridad de principio a fin hasta encontrar un resquicio con el que batir a Leo Román. Llegaron con sentido, aunque el gol los esquivase hasta los minutos finales.

Hugo Álvarez

Probablemente la mejor noticia del partido. Llevaba ya algunos partidos al alza el canterano después de meses bastantes complicados por una latosa sucesión de lesiones (especialmente la que tuvo en la rodilla y le impedía golpear la pelota en condiciones) que le restaron mucha continuidad.

Contra el Mallorca firmó uno de sus mejores partidos con el Celta, seguramente el mejor de todos sin marcar. Y lo hizo actuando como carrilero izquierdo, un puesto en el que brilló mucho en sus primeros partidos con el primer equipo y en el que apenas había jugado esta temporada, en la que ha ocupado casi siempre en la posición de extremo. Eléctrico y veloz, desbordó en la conducción y se asoció con mucha inteligencia, aunque el gol le esquivase.

Cambios escalonados

Claudio Giráldez fue escalonando los cambios hasta inclinar el campo definitivamente a favor del Celta. Todos funcionaron, aunque el primero fue prematuro, condicionado por la lesión de rodilla de Pablo Durán. La secuencia fue mejorando al Celta; primero Williot (asistente en el segundo gol), luego Borja Iago e Ilaix y finalmente Jones para poner contra las cuerdas al Mallorca.

¡Vaya semanita!

La de Aspas, claro, y muy en positivo. Gol y asistencia con exhibición en Tesalónica y doblete cuatro días después para alcanzar por fin a la sexta plaza, pero sobre todo para confirmar, ahora que anda rumiando la posibilidad de la retirada, que sigue siendo un futbolista imprescindible para este equipo. Por cierto que, con su doblete de ayer, alcanza los cien goles en Balaídos. Otro récord a la buchaca.

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