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El Celta Fortuna reina en el delirio

Un gol de Alvaro Marín en el descuento da la victoria al filial céltico en un partido que empezó con un gol en contra y con la expulsión de un jugador del Racing de Ferrol por dar un incomprensible mordisco en el brazo a un rival

Meixús cae al suelo durante el partido.

Meixús cae al suelo durante el partido. / Racing de Ferrol

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

Un partido delirante tuvo el final que correspondía al dislate vivido en A Malata donde Alvaro Marín -protagonista de todas las escenas clave de la noche- acertó en el descuento a embocar un centro de Angel Arcos y dar al Celta Fortuna un triunfo trabajado (por el esfuerzo), afortunado (por el bajo nivel mostrado por los de Fredi) y accidentado (por todos los acontecimientos ajenos al juego que marcaron su destino). El desenlace dramático era la guinda que pedía un partido que empezó con una escena surrealista que marcó el comportamiento de todos los protagonistas.

Toda esta película nace en un episodio que solo Zelaya, defensa ferrolano, puede explicar. Se llevaban siete minutos de juego y en ese tiempo ya había quedado clara la caraja con la que un Celta Fortuna lleno de bajas (alineación poco canterana para lo que acostumbra) había comparecido en A Malata. Alvaro Juan adelantó al Racing a los tres minutos en una jugada en la que Dela y Capdevila perdieron tres veces en balón a las puertas de su área en apenas diez segundos. Su empeño por recibir un gol llegó a buen puerto. Incluso Coke se sumó a la fiesta porque pudo hacer más seguramente en ese disparo escorado del atacante ferrolano. Pero solo cuatro minutos después, en un saque de banda en mitad del campo, sin que nada hubiese sucedido en apariencia, Alvaro Marín se fue al suelo señalándose el brazo y mostrando al árbitro una supuesta marca que al principio nadie era capaz de entender. Denunciaba el navarro un mordisco de un rival ante los ojos asustados del propio colegiado a quien se adivinó el convencimiento de que el día venía torcido. Fredi pidió la revisión y las imágenes eran concluyente. Mordisco intenso, en la zona alta del brazo, con la fuerza de quien muerde una manzana después de correr una maratón. Un acto de antropofagia que no se veía (al menos quien firma) desde aquel día en que Luis Suárez se lanzó como un vampiro a por el cuello de Chiellini en el Mundial de Brasil. El árbitro envió a la caseta al «hambriento» central del Racing de Ferrol, protagonista de uno de los actos más ridículos e injustificables que se recuerdan, en medio de la conmoción general. Tal era la incredulidad de asistentes y protagonistas.

El caso es que esa roja distorsionó el partido porque durante el primer tiempo hubo un intento manifiesto por igualar las fuerzas. Se sucedieron las interrupciones, las simulaciones y las quejas en el bando ferrolano ante un Celta Fortuna que al menos encontró, en medio del desorden, una buena combinación que acabó en un pase letal de Oscar Marcos a Alvaro Marín, que en el área pequeña solo tuvo que empujar a la red. Fue lo poco salvable de un Fortuna impreciso (Dela y Capdevila parecía estar bajo el influjo de sus pérdidas en el gol ferrolano) y solo Hugo González parecía con la chispa para producir algo diferente. En cambio, las pocas veces que el Racing salió de su campo provocó un incendio en la defensa viguesa, insegura y en manos de un acertado Coke que paró bastante más que su colega en la meta ferrolana.

Veía el escenario tan complejo Fredi a nivel arbitral que en el descanso retiró a los tres futbolistas que tenían amarilla. Y aún así no se libró de la roja de turno porque las amonestaciones son como Hacienda, siempre te acaban pillando. Fue a media hora para el final y otra vez después de unos malos minutos en los que Coke y el poste salvaron al Fortuna. Milla protegía el balón de las embestidas y agarrones de un rival. Cansado de aquel manoseo se dio la vuelta y empujó ligeramente en el pecho al defensa ferrolano que se fue al suelo dando vueltas en el suelo de manera exagerada. Un espectáculo algo cómico si no fuera porque el árbitro apareció en escena con la roja en la mano. Fredi pidió la tele y el hombre, ya claramente superado por lo que le rodeaba, se ratificó cometiendo una injusticia dos veces.

Como nada era normal en el partido al Celta le sentó bien jugar con diez. El Racing siguió en bloque bajo y dejó de acosar la portería de Coke mientras el Fortuna abusaba hasta el cansancio del centro lateral en busca de Alvaro Marín o del disparo desde la frontal. Pocos pases interiores, escasas llegadas a línea de fondo...muy plano el equipo de Fredi que, pese a sentir que la noche no era suya, al menos insistió en busca de una solución o de un golpe de fortuna. El tecnico del filial echó mano de todo lo que tenía a mano (Kibet, Arcos, Antañón...) aunque para el arreón final perdió a Hugo González, reventado. Al menos el Fortuna consiguió que el partido ya se jugase solo en el campo ferrolano y el empate ya no parecía un resultado tan malo. Entonces, en el comienzo del descuentro, Fredi agotó sus peticiones de revisión con un golpe en la nuez a Dela (nada de nada) que paró el partido unos minutos para añadir más surrealismo a la noche. Pero entonces se reanudó y Angel Arcos puso un centro primoroso, de categoría, que se fue como un demonio a la frontal del área pequeña y allí apareció Marín de nuevo para tocar lo suficiente y dejar con el molde al portero ferrolano. Los jugadores del Fortuna enloquecían, el delirio que merecía una noche así.

1 Racing Ferrol: Miquel Parera; Álvaro Ramón, Édgar Pujol, Markel, Álex Zelaya; Gorostidi, Fabio González (Tejera, m.71); Álvaro Juan (Concha, m.71), Pascu (Azkune, m.88), Raúl Dacosta (Mardones, m.16); y Álvaro Giménez (Escobar, m.71).

2 Celta Fortuna: Coke Carrillo; Quique, Ribes, Pablo Meixús (Antañón, m.46), Jaime Vazquez; Germain Milla, Adrià Capdevila (Oliveras, m.46), Anthony Khayat (Kibet, m.46), Hugo González (Luis Bilbao, m.80); Óscar Marcos (Ángel Arcos, m.75), Dela y Álvaro Marín.

GOLES: 1-0, minuto 3, Alvaro Juan. 1-1, minuto 17, Álvaro Marín. 1-2, minuto 93, Álvaro Marín

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