El Celta congela el infierno
El equipo de Giráldez conquista el inexpugnable Estadio Toumba, infranqueable desde hace más de un año, y encarrila con una gran juego y goles de Aspas y Williot el pase a octavos, que deberá sellar en Balaídos

PAOK - Celta en Europa League: las fotos del partido en el Toumba Stadium / Marta G. Brea
Julio Bernardo
El Celta dio anoche un paso de siete leguas hacia los octavos de final de la Europa League asaltando con un gran fútbol y goles de Aspas y Williot el inexpugnable Toumba de Tesalónica, infranqueable para todo rival desde hace más de un año. Una gran victoria, que pudo ser mayor de no haber mediado Tsiftis, el solvente guardameta del PAOK, que salvó a su equipo de la eliminación pero no pudo evitar que el conjunto de Giráldez dejase al infernal estadio heleno helado.
Un triunfo de los que se recuerdan que, pese a los atrancos finales, por fin hace justicia al juego de los celestes y les pone a pedir de boca el pase a los octavos de final.
Arrancó Giráldez con un once muy reconocible, casi tipo, de no ser por su querencia al cambio y la ausencia de Fer López, factor diferencial en los últimos partidos, al que anoche el estratega louriñés empleó como reactivo. La novedad fue Aspas, con más protagonismo en Europa que en LaLiga este curso, acompañado en el tridente por Borja y Williot. Las alas fueron para Mingueza y Carreira (con al vigués arrimado a la izquierda), flanqueando a la línea titular de centrales y Miguel e Ilaix al cargo de la sala de máquinas.
Con estos mimbres ocupó con criterio el Celta el espacio, intentando presionar la salida de pelota de un PAOK que, jaleado por su infernal hinchada, no dio un paso atrás. Eligió Lucescu una interesante combinación de jóvenes y veteranos para suplir sus notorias bajas en ataque, con oportunidades para los fichajes invernales y hombres de la vieja guardia, como Zikovic, Lovren y Taison.
Doce minutos tardó el Celta en cortejar el gol, hasta que Iago frotó la lámpara mágica filtrando un pase al área para dejar mano a mano a Williot con Tsiftis, que evitó el primero de la noche despejando el balón con una mano providencial. El rechace la cayó al sueco que, un tanto sorprendido, la envió a las manos del portero griego.
No se quedó paralizado el PAOK. Los de Lucescu replicaron casi a continuación con centro desde la línea de fondo al segundo palo que Jeremejeff cabeceó mal y tras pegar en un defensor el balón fue a parar a las manos de Radu.
Pero la pelota y el control eran del Celta, que se acercó de nuevo al gol con una genial apertura de Ilaix a la carrera de Mingueza por banda. El barcelonés ganó con velocidad el pico del área y desde allí descerrajó un trallazo que se perdió ligeramente por encima del travesaño.
Durante algunos minutos, el partido no tuvo dueño, con alternancia en el dominio de la pelota, más fallos que aciertos en ambos bandos y pocas llegadas al área. Apareció entonces, a la media hora de juego, Iago, bendecido esta temporada en Europa, para volver a frotar la lámpara con su tercer gol en Europa. El mago moañés aprovechó un maravilloso pase con el tacón de Miguel Román para plantarse con ventaja en el frontal del áreay colocar el balón en un rincón de la portería.
Tibia reacción del PAOK que, a falta de ideas, tiró de centros laterales, hasta que Williot congeló el infierno con un golazo. No perdonó esta vez el sueco, que inició y culminó el mismo la jugada tras un gran control en medio campo, apertura hacia Aspas, que se le devolvió tras ganar el lateral del área para que el sueco la remachase en carrera contra la red en el segundo palo. Antes del descanso pudo haber un tercero, mano a mano entre Williot y Carreira, que el árbitro anuló por fuera de juego.
Tras el intervalo, como ya hizo en Zagreb, el Celta priorizó contender daños para gestionar la ventaja. Dio carrete al PAOK cerrando con espacios y líneas de pase, pero sin ceder mucho terreno y con la amenaza presente de salir en cualquier momento disparado a la contra. Sin mucha más ideas, el PAOK se dedicó a colgar balones al área. Uno de ellos lo cazó en fallo Jeremieff a las manos de Radu.
Giráldez introdujo entonces gente de refresco, primero Jutglá y Javi Rueda por Borja y Mingueza, poco después Hugo Álvarez y Fer López por Aspas y Williot. Lucescu replicó moviendo piezas (entraron Michailidis, Baba y Chatsidis), sin apreciables resultados. El Celta se defendió con la pelota con Miguel y Fer a los mandos, sin sufrir daños atrás e intimidando con rápidas transiciones como el gol anulado por fuera de juego a Jutglá tras una gran acción coral con tiro de Hugo Álvarez y parada del portero antes de que el catalán remachase el rechace contra la red en el segundo palo.
Tan felices se las prometía el Celta, que no vio venir un gran centro lejano de Zivkovic que Jeremejeff remató acrobáticamente en la frontal del área chica sin dar opción a Radu. Esta vez las líneas del VAR jugaron otra vez a favor de los intereses griegos. Retumbó entonces el Toumba al calor de su incendiaria hinchada. Sintió el seísmo PAOK, pero el Celta no se dejó intimidar y volvió a sacar la zarpa en una contra culminada con un disparo raso de Fer López que Tistifis desvió con portentosa mano.
Dio entonces Giráldez entrada a Vecino, que relevó a Miguel con la idea de reforzar el control en medio campo. Casi ni le hizo falta, pues Hugo Álvarez tuvo en sus botas el tercero en una veloz internada por banda izquierda, con tiro raso y nuevo paradón de Tistifis, de largo el mejor del PAOK.
En esta tesitura, con el PAOK echando el resto en el empuje se llegó al descuento. Cinco largos minutos en los que conjunto griego rondó el empate con un disparo lejano y Hugo Álvarez aún tuvo tiempo para dar, con otra buena jugada en el área un último susto al portero rival.
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