Choque de estilos con la sexta plaza en juego
Giráldez tiene la oportunidad de superar el sábado en la tabla a Manolo, su bestia negra, que cuenta por triunfos los tres partidos en los que se ha enfrentado al porriñés

Claudio Giráldez y Manolo, en sus respectivos banquillos, durante la última visita del Espanyol a Balaídos. / Pablo Hernández Gamarra
El duelo de este sábado en el RCDE Stadium es más que un partido con la sexta plaza en juego. El enfrentamiento con el conjunto perico supone también un choque de estilos entre dos entrenadores, Claudio Giráldez y Manolo González, que entienden de forma distinta el juego y lo plasman sobre el campo de modo contrapuesto.
El balance entre los dos técnicos gallegos de la Liga es abrumadoramente favorable hacia Manolo, que cuenta por victorias sus tres enfrentamientos con Claudio, quien tras su última derrota en Balaídos encendió, en caliente, la mecha de una polémica que no se ha apagado del todo. «No voy a plantear los partidos como hace el Espanyol… Mi manera de ver el fútbol es otra», se quejó en la sala de prensa de Balaídos Giráldez, sugiriendo que el equipo de Manolo había venido a empatar el partido.
La polémica escaló rápidamente en redes, propiciando que Giráldez rectificase a los pocos días, matizando sus palabras. El preparador celeste reconoció que se había equivocado hablando de estilos más o menos lícitos de ganar los partidos. «No pretendía menospreciar a ningún compañero», se disculpó Giráldez, que no escatimó elogios hace su colega: «Se merece una estatua por lo que está haciendo. Ascendió al Espanyol en un año muy complicado, logró salvarlo y ahora está sexto. Me ha ganado tres veces y, por lo tanto, es tres veces mejor entrenador que yo».
«Cada uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras», replicó sin avivar la llama, pero con un elegante dardo, el técnico de Folgoso do Courel, quien recientemente, sin venir a cuento, sí ha tirado de ironía para referirse a Giráldez. «Tenemos que tener los pies en el suelo, ni cuando hemos ganado cinco partidos; por ejemplo, en el campo del Celta lo más justo era empatar, aunque su entrenador dijera que nos tenían que haber metido diez, lo más justo era empatar, y ganas. El otro día con el Girona igual no tienes que perder y pierdes», declaró Manolo tras la reciente derrota el Espanyol en Montilivi.
Polémicas al margen, lo cierto es que Manolo es el entrenador que más quebraderos de cabeza le ha dado a Claudio Giráldez y el único técnico de LaLiga frente a quien el porriñés no ha conseguido sumar un solo punto después de tres enfrentamientos. Los tres duelos se han jugado en el escenario preferido por el técnico perico: encuentros cerrados, más bien parcos en ocasiones, con importancia del juego directo, el balón parado y las segundas jugadas, un tipo de juego que el Celta no domina ni en el que se siente cómodo.
Punto de inflexión
En este contexto de partido, el conjunto perico se ha mostrado más eficaz frente al marco contrario y este es el factor que ha decidido los últimos duelos. Al primero de ellos, disputado en Cornellà en noviembre de 2024, llegaba Manolo con el agua al cuello. Amenazado de despido por la falta de resultados, aquella victoria por 3-1 contra el Celta fue el punto de inflexión de una escalada de juego y resultados que permitió el pasado curso al Espanyol mantener la categoría y ascender desde el principio de este curso a las posiciones europeas –fue durante muchos meses quinto y ahora es sexto–, a las que ahora aspira el conjunto celeste. Iván Cardona, Leandro Cabrera y Walid Cheddira anotaron los tantos blanquiazules, mientras que Aspas hizo, de penalti, el del Celta. Este partido redefinió el relato perico. A partir de este momento, el Espanyol se construyó sobre unas señas de identidad reconocibles: solidez, bloque, oficio y alto aprovechamiento de las acciones de estrategia.
El segundo duelo, en abril pasado en Balaídos, se lo llevó también Manolo con relativa facilidad y similar planteamiento. «Ahora vamos a cualquier campo con mentalidad de ganar», señaló tras el triunfo el entrenador perico. La derrota, con doblete de Roberto Fernández, escoció en Balaídos, hasta el punto de que Iago Aspas acusó al Espanyol de comportarse como «un equipo pequeño», provocando en la afición y la plantilla perica un malestar que fue el germen de ulteriores polémicas. Pere Milla y Edu Expósito interpretaron las palabras del capitán celeste como una falta de respeto hacia un equipo histórico que contaba en sus vitrinas con títulos de los que carecía el Celta y se despacharon a gusto para enfatizarlo.
Tres derrotas, en suma, en tres partidos que retratan un historial al que conjunto de Giráldez pretender poner fin este sábado en terreno enemigo. No llega sin embargo el Celta en su mejor momento, más bien en un bache de juego (3 partidos sin ganar y 1 solo punto de los últimos 9 que se han puesto en juego) que le ha impedido el asalto a la sexta plaza desde hace un par de jornadas.
Claro que el Espanyol, en puestos europeos desde comienzos de temporada, llega en peor situación después de firmar cinco derrotas y una sola victoria en los últimos seis partidos, con un preocupante descenso de nivel en su rendimiento defensivo, otrora tan sólido.
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