Cuando en el Celta falla lo previsible
El Celta dejó escapar los tres puntos ante Osasuna después de generar un gran volumen de juego ofensivo, con 18 remates a portería, y protagonizar dos errores en defensa, la línea más regular en las últimas jornadas

Aspas, durante el partido ante el Osasuna. / José Lores
El partido entre el Celta y Osasuna fue un claro ejemplo de lo imprevisible que puede resultar el fútbol. Perdieron los célticos pese a generar un gran volumen de juego ofensivo, con 18 remates a portería, y después de protagonizar dos errores en defensa, la línea más regular del equipo de Giráldez en las últimas jornadas. Osasuna, en cambio, solo necesitó un par de remates entre los tres palos para llevarse los tres puntos de Balaídos, que asistió desconcertado a un nuevo capricho del deporte rey.
Los de Giráldez se habían elevado hasta la séptima plaza de la tabla, añadiéndole un importante colchón de puntos sobre sus perseguidores, a base de aplicarse en defensa y ser incisivos en el área rival. El viernes ante Osasuna, los célticos no encontraron esos automatismos, pese a volcar el juego hacia el campo rival. Un dato relevante del comportamiento de los celestes ante los rojillos lo ofreció ayer la cuenta de X OptaJose: «El Celta perdió un partido de Liga tras realizar 18 remates por primera vez desde mayo de 2025, también como local, ante el Rayo Vallecano (24 remates)». Osasuna, por su parte, se quedó en 8 remates y solo dos entre los tres palos, los que supusieron los goles de Ante Budimir y de Raúl García de Haro. De hecho, ambos tantos tuvieron una secuencia parecida: centro desde la derecha para encontrar un remate de cabeza. En el primero, el balcánico sorprendió a Radu; y en el segundo, Catena asistió a Raúl García para éste le ganase la posición en el segundo palo a Marcos Alonso para poder empujar la pelota al fondo de la portería.
Defensa estable
De ese pleno de aciertos del conjunto navarro se lamentaba Giráldez tras el encuentro: «Creo que hemos estado muy bien, pero creo que hemos defendido mal dos acciones de una fortaleza de ellos», como es el juego aéreo y de lo que estaban advertidos los célticos. El mal desempeño en ambas acciones defensivas no entraba en las previsiones ni del entrenador ni de la afición del equipo vigués. A ese partido, el Celta llegaba con unos excelentes números que le situaban como el tercero más fiable del campeonato, con 23 goles en contra, solo superado por el Atlético y el Real Madrid (con 17 y 18 tantos encajados, respectivamente). Giráldez incluso rebajó su plan de rotaciones en una línea defensiva en la que Javi Rodríguez, Starfelt y Marcos Alonso son los titulares habituales.
Ante Osasuna, el Celta no solo fue vulnerable en los centros al área de los rojillos sino que sufrió con la defensa en bloque bajo, algo en lo que había destacado en las últimas semanas tras un buen trabajo de los técnicos.
Con el balón en su poder, el conjunto celeste tuvo un arranque de partido muy bueno pese a la intensidad de la lluvia y la mala visibilidad. De hecho, en los primeros cinco minutos de juego, Javi Rodríguez asomó con peligro por el área rival. Después llegaría una gran asistencia de Miguel Román para que Hugo Álvarez estrellase el balón contra el cuerpo de Herrera. A continuación, Borja Iglesias lanzaba alto un centro de Rueda tras una acción iniciada por Marcos Alonso. Así, y hasta dieciocho veces, el Celta buscó con insistencia la portería osasunista, con ocho disparos entre los tres palos. Pero el gol tuvo que llegar desde el punto de penalti. Borja Iglesias firmó su noveno gol en la Liga y se mantiene como candidato al Trofeo Zarra al máximo goleador español del campeonato. Moriba, Javi Rueda, Williot, Aspas e incluso Starfelt, en el último minuto, tuvieron ocasión de superar a Herrera, pero el Celta perdió efectividad y el partido lo sentenció Raúl García ante las facilidades de la defensa celeste. «Hemos tenido ocasiones para hacer goles de muchas maneras, tanto en transición como en juego posicional», se quejó Giráldez tras el partido. El técnico lamentó además que sus jugadores no buscasen los disparos rasos para aprovechar la velocidad que podía alcanzar el balón al tocar uncésped cargado de agua. Incluso puso como ejemplo los goles encajados por su equipo en Anoeta tras los disparos similares de Oyarzabal buscando el palo largo de la portería de Radu.
Ante los osasunistas, al Celta no le fue suficiente con dominar y generar más juego ofensivo que su rival. En esta ocasión, a los de Giráldez les falló lo previsible, lo que le había funcionado en las últimas semanas: una defensa fiable y aprovechar algunas de las ocasiones de gol generadas.
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