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El Celta recae en sus malas costumbres ante Osasuna

Los errores defensivos hacen caer a los vigueses en Balaídos, que se apagaron tras el tanto inicial de Budimir y no fueron capaces de darle continuidad al empate de Borja Iglesias

El Celta volvió a sufrir de sus problemas que parecían haberse superado. Rompió su racha en Balaídos con una derrota frente a Osasuna. El equipo fue víctima de sus desatenciones defensivas y su inconsistencia después de mostrar una versión muy diferente a esa tan sólida que le ha aupado a la zona noble de la tabla. Los celestes intentaron soltarse más en campo contrario aprovechando la presencia de Fer López, pero cuando se le apagaba la luz al joven mediapunta los rojillos aprovechaban para hacer daño y poner al Celta a su rebufo. Borja Iglesias empató tras el descanso el tanto inicial de Budimir, pero faltó claridad para culminar la remontada y en una desatención en su propia área Raúl García de Haro remató el partido.

El Celta recordó por momentos a aquel equipo que el curso pasado gustaba de mirarse en el espejo en ataque y atosigar a su rival con una presión efectiva. El regreso de Fer López, la pieza que parecía faltarle a Giráldez para engrasar su frente de ataque, le cambió el rostro al equipo vigués, sobre todo en la primera media hora. El joven madrileño y Miguel Román parecían ser los ejes sobre los que giraba el juego celeste. En medio del chaparrón, el Celta dominó y rondó el gol con buenas oportunidades para Javi Rodríguez, Hugo Álvarez, Ilaix Moriba y Borja Iglesias.

Pero Osasuna también había venido a Vigo a hacer su partido y pasada la tromba encontró la vía de agua en la defensa viguesa. Ya habían avisado los rojillos al demostrar ningún reparo para colgar balones al área a la mínima oportunidad, y acertaron cuando conectaron Raúl Moro y Ante Budimir. El extremo, que acaba de llegar en este mercado procedente del Ajax, se aprovechó de la indecisión de Hugo Álvarez y Marcos Alonso para encimarle y puso un centro medido a la frontal del área pequeña, donde Budimir, imparable en carrera pese al marcaje de Starfelt, cabeceó a la red.

El tanto de los navarros dejó noqueado al Celta. Perdió la fluidez, dejó de atacar con verticalidad y solo generó peligro en el campo contrario con algún destello aislado. Osasuna estaba cada vez más cómodo pese a que tras el descanso una mano de Catena dentro del área significó el penalti en el que Borja Iglesias empató. Desde el VAR llamaron a Munuera Montero a revisar la jugada por posible falta previa de Fer López, pero el colegiado mantuvo su decisión.

Si el gol de Budimir había desconectado a los vigueses, el de Borja no terminó de reconectarlos. Y eso que entraron Mingueza y Swedberg para tratar de recuperar la precisión con la pelota. Pero no funcionó. El Celta siguió dando facilidades a los de Pamplona, fallando muchos pases en campo propio e incapaces de llevar el juego cerca de la portería de Sergio Herrera. El encuentro iba a ponerse más cuesta arriba en el minuto 78, cuando Raúl García de Haro, más vivo que Marcos Alonso, le comió la tostada al defensa del Celta y llegó antes a un balón dentro del área para batir a Radu.

Giráldez ya había introducido a Jutglà y en busca del empate entraron Jones El-Abdellaoui y Iago Aspas, pero no hubo milagro pese a que el moañés generó ocasiones, pero o bien se encontraron con un Sergio Herrera bien colocado o se marcharon fuera.

Con esta derrota el Celta pierde la oportunidad de asaltar la quinta plaza y encadena su tercer encuentro sin ganar —contando el empate en Belgrado—. Los vigueses tendrán tiempo para preparar el partido del próximo sábado frente a un rival directo que se le resiste, el Espanyol de Manolo González.

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