Ocasión perdida para dar otro salto
El Celta no pasa del empate sin goles en Getafe después de dominar en toda la segunda partey generar las acciones de gol más peligrosas
Los de Giráldez continúan séptimos, a un punto del Espanyol y a dos del Betis

Borja Iglesias remata con la izquierda. | LOV /
El enorme avance en el trabajo defensivo que ha experimentado esta temporada el Celta le proporciona réditos en campos donde habitualmente se marchaba de vacío. Y el Coliseum de Getafe era una de esas visitas que se le atragantaban, pues de las catorce realizadas en la máxima categoría solo había ganado en tres ocasiones. Pero con Giráldez es otra historia. Ayer era la segunda vez que el porriñés visitaba este escenario del sur de Madrid al frente del conjunto celeste y su equipo se llevó un punto (0-0) que supo a poco después de dominar claramente en la segunda mitad y disponer de las ocasiones más claras de un duelo con un juego muy áspero. Los celestes regresaban al lugar donde en mayo pasado vivieron una jornada inolvidable gracias al triunfo sellado por Iago Aspas para devolver al Celta a las competiciones europeas ocho años después.
Ayer, el conjunto vigués protagonizó, como ya comienza a ser costumbre desde la victoria en el Bernabéu, un excelente trabajo defensivo mientras el Getafe llevó la iniciativa en casi toda la primera parte. Tras el intermedio, los de Giráldez dominaron pero carecieron de la pegada suficiente para superar a un rival que se desfondó físicamente tras el descanso debido al enorme esfuerzo realizado en el arranque para presionar y maniatar a un Celta que llegaba a la cita sin apenas tiempo de recuperación tras clasificarse el jueves para los dieciseisavos de final de la Liga Europa. El punto obtenido en el Coliseum permite a los celestes mantenerse en la zona alta de la tabla, en la séptima plaza, a un punto del Espanyol, que ahora es sexto, y a dos de un Betis que ha ascendido hasta el quinto lugar tras ganar en casa al Valencia por la mínima. No está mal para el equipo de Giráldez como balance de una semana que arrancó el domingo pasado en San Sebastián con una derrota, continuó en Belgrado con un empate y concluyó ayer con la segunda igualada a cero de la temporada, tras la firmada en la última jornada del año 2025 en Oviedo.
Sacar provecho de esos partidos incómodos, ante rivales que defienden en el límite del reglamento y que aprovechan centros laterales o acciones a balón parado para adelantarse en el marcador era una tarea de la que el Celta salía malparado en demasiadas ocasiones. Giráldez ha sabido construir un equipo con piel de cordero pero que no rehúye la pelea y que ha aprendido a sacrificarse en defensa a la espera de encontrar los momentos en los que poder atacar. Ayer le costó casi 50 minutos generar peligro ante Soria, que como Radu, pasó una primera parte plácida, sin que el rival le sometiese a al menos una situación comprometida. Porque tras el paso por los vestuarios, el conjunto celeste actuó como esperan quienes se quedaron anclados en aquella imagen de un equipo alegre, ofensivo pero con pocas luces traseras. Eso sucede ahora cuando toca, no cuando se quiere. En el Coliseum, el Getafe arrancó tomando la iniciativa de la mano de Luis Milla, lo que obligó al Celta a defender en bloque bajo, sin apenas encadenar tres pases ante la presión y las reiteradas faltas del rival. Un cabezazo de Arambarri que se marchó fuera y un remate flojo de Vázquez a los guantes de Radu fue todo el volumen ofensivo del Getafe, que mantuvo su campo libre de amenazas rivales.
El equipo madrileño pagó el esfuerzo por ese dominio sin premio y en el segundo tiempo cedió el balón al Celta, al que el árbitro anuló un gol de Williot en el minuto 49 por un fuera de juego de Borja Iglesias. Dirigido por Miguel Román, el conjunto celeste ensanchó el campo por las bandas con Williot y El-Abdellaoui, y con los centrales filtrando balones interiores. Fer López, que fue titular tras su golazo en Belgrado, apareció por el costado derecho y centró al segundo palo, donde Williot asistió de cabeza para la llegada de Moriba, que se disponía a rematar pero Soria tocó lo suficiente con sus guantes para evitar que el céltico celebrase el primer gol del partido.
Minutos después, los célticos reclamaron una mano en el área de Djené al intentar despejar un balón desde el costado derecho, por donde el Celta hacía más daño en la segunda mitad. El árbitro, tras la consulta con el VAR, dio continuidad al juego cuando el partido entró en el cambio de piezas. Antes de marcharse al banquillo, Borja Iglesias enganchó un remate con la izquierda al que Soria respondió con un buen despeje. El Celta dominaba y generaba ocasiones pero le faltaba el acierto necesario para mostrar las diferencias con un rival que se centró en defender un punto que le impediría caer a los puestos de descenso, aunque el empate le mantiene en el pelotón de cola que tendrá que pelear por evitar el descenso de categoría.
Giráldez dio entrada a Pablo Durán, a Carreira, a Hugo Álvarez, a Rueda y a Aspas para reforzar las bandas, refrescar la punta de ataque y buscar una genialidad del capitán para llevarse la segunda victoria consecutiva del Coliseum y devolverle a Jose Bordalás el triunfo que se llevó de Balaídos en la primera vuelta. Entonces, aquel Celta se estrenó en el campeonato con un fútbol alegre pero con poca pegada y sin un buen sistema de contención con el que evitar sustos en jugadas a balón parado o contraataques.
De esos errores ha aprendido el actual equipo de Giráldez, que continúa apostando por las rotaciones pero que mantiene inamovibles a los tres centrales (Javi Rodríguez, Starfelt y Marcos Alonso) para defender a un Radu que mantiene registros notables para pelear por el trofeo Zamora como portero menos goleado del curso.
Y con el balón en sus botas, el Celta reservó para el último minuto otra gran ocasión para sumar tres puntos que le llevarían hasta la sexta plaza, pues adelantaría al Espanyol. Pero Marcos Alonso remató al lateral de la red del portero del Getafe después de que Hugo Álvarez protagonizase una buena jugada por la banda izquierda. El ourensano aprovechó los minutos que le concedió un Giráldez que se queda sin Bryan Zaragoza, que se marcha al Roma. Si el club no busca un refuerzo para el costado izquierdo del ataque, el canterano podrá disfrutar de más minutos en un Celta que ha aprendido otras maneras de jugar y seguir sumando puntos para mantenerse en la zona privilegiada de la Liga.
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