El empate como mal menor
De menos a más en el partido, el Celta rebañó en el Coliséum un empate como mal menor. Un punto valioso en un duelo trabado, parco en fútbol y ocasiones, que se jugó al más puro del rival hasta que los celestes dieron en el segundo tiempo un paso al frente que no bastó para volver a sumar de tres.

Fer López, con Luis Milla, en un momento del partido. | LOF
Estuvo el Celta algo más cerca de la victoria que el Getafe. Los de Giráldez, pese a la intensidad con que se empleó el conjunto de Bordalás en el arranque, concedieron poco y apenas sufrieron un par de remates en acciones a balón parado, su mejor arma esta temporada. Radu apenas tuvo trabajo.
Las mejores oportunidades cayeron del lado celeste, pero no fueron muchas y estuvieron marcadas por un punto de fatalidad, como el gol anulado a Williot por fuera de juego de Borja, el balón que Soria rozó con la yema de los dedos para impedir a Ilaix embocar de cabeza o el tiro de zurda del Panda que el portero azulón despejó con lucimiento.
En un pobre primera parte del Celta, el Getafe marcó los tiempos y dominó la pelota, pero no hizo intervenir una sola vez a Radu. Al Celta le faltó velocidad en la circulación y energía para llevarse la mayoría de los duelos en un decorado espeso, con faltas estratégicas del rival para cortarle el vuelo, al que los celestes no suelen adaptarse bien. Giráldez había pedido paciencia con la pelota, con ataques largos para madurar la jugada, pero solo lo consiguió ocasionalmente, ya entrado en el segundo tiempo, y sin mucho veneno para hacer realmente daño.
Faltó seguramente algo de colmillo para trasladar al marcador la superioridad final, pero el punto logrado en un campo históricamente problemático, mantiene al Celta en la batalla europea recortando un punto al Espanyol, aunque se aumente algo la distancia frente al Betis.
primera titularidad de fer. Giráldez pide paciencia con Fer López, pero es evidente que espera en estos cuatro meses que quedan de temporada grandes cosas del chico. El estratega porriñés le otorgó ya en este segundo partido su primera titularidad, obviando el déficit de minutos que arrastra por el ostracismo al que fue sometido en el Wolverhampton.
Fueron en total 80 minutos en un escenario de partido complicado frente a un adversario sumamente pegajoso, que dejó muy poco espacio para maniobrar hasta que el cansancio hizo mella en su filas. Le costó a Fer liberarse del corsé táctico que impuso el Getafe, pero incluso en este arduo escenario el canterano se las compuso para participar en algunas de las mejores acciones de ataque del Celta. Ya lo advirtió Giráldez: «No todos los días va a irse de cinco y marcar un gol por la escuadra».
un mal primer tiempo . El Celta se equivocó en el primer tiempo con la pelota. Entró en el juego del Getafe y reculó metros para situarse en una posición más hundida de lo habitual. La presencia de Jones en el carril no generó el desequilibrio necesario porque el noruego no tuvo posibilidad de correr al espacio, donde realmente es peligroso, hasta que Giráldez agitó el banquillo con la entrada de Carreira y Durán.
Tampoco Borja Iglesias, que cazó un buen remate en el segundo tiempo, tuvo la eficacia de costumbre a la hora de aguantar la pelota y lanzar el ataque o girarse para atacar el área. El santiagués perdió más duelos que ganó e incurrió desmesuradamente en fuera de juego.
cambio de tercio. Las prestaciones del Celta mejoraron considerablemente tras la reanudación sobre todo con la entrada de Pablo Durán y Carreira, que relevó a un desentonado Mingueza. El tomiñés suplió a Williot, confirmándose como posible alternativa Bryan Zaragoza en banda izquierda, aunque, cuando Borja se retiró, pasó a la punta de ataque sin entrar mucho en juego.
El segundo punto de inflexión fue la entrada de Hugo Álvarez, que suplió a Jones y Javi Rueda, aunque el malagueño no tuvo la ocasión de correr, a diferencia del otro día en Belgrado. Entró finalmente Aspas por Fer, con más errores que aciertos.
Una de las mejores noticias del segundo tiempo fueron los buenos minutos firmados por Hugo Álvarez, que parece haber dejado atrás todos los problemas físicos que lo han atormentado en estos meses y se acerca cada vez más a la afilada versión que ofreció en sus primeros meses en el primer equipo. Tiene talento, sentido del juego y gol, pero seguramente lo mejor es que puede desenvolverse con mucha soltura en tres o cuatro posiciones diferentes. Un comodín.
la jerarquía de román. El duelo contra un rival tan intenso como el Getafe sirvió para constatar una vez más la jerarquía que Miguel Román ha adquirido en este equipo. Sólido en la contención, el gondomareño, pese a las dificultades para la construcción que el Celta tuvo en el primer tiempo, dio otra interesante muestra de criterio y regularidad. No le acompañó del todo Ilaix, seguro también en la contención, pero en exceso lento y falto determinación para controlar alguno de los balones que le filtraron al área.
séptima portería a cero. El Celta defiende esta temporada como pocas antes. 23 goles en contra suma apenas el equipo de Giráldez, que ayer firmó su séptima portería a cero de la temporada. Y las siete en los tres últimos meses.
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