Un dios caprichoso y cruel
El Celta desaprovecha un gran partido y una obrade arte de Fer López en su regreso y acaba 16º. Se medirá en dieciseisavos a PAOK o Lille, a los que ya ha derrotado en la liguilla, con la vuelta en Balaídos.

Las imágenes del Estrella Roja - Celta en Belgrado / Marta G. Brea

El fútbol es un dios caprichoso y cruel. Exige sacrificios y ofrendas constantes. Promete a cambio dones que no siempre otorga. Su humor muda como el viento, sin que lo puedan descifrar científicos ni profetas. El Celta invencible durante enero, tan calculador y rentable, lo concluye desprendido e ineficaz. Al despilfarro de Anoeta le ha seguido el de Belgrado. El cuadro celeste controló el partido, generó ocasiones, creyó coronarse con una obra de arte de Fer y acabó incluso acogotado.
Ese dios ha querido que el Celta juegue los dieciseisavos, que se sortearán esta mañana. Ya lo había decidido de antemano. La oscilación en esos dos minutos solo estuvo entre el 12º y el 16º. Habrá repetición contra PAOK o Lille, a los que ya derrotó en la liguilla. Le vale al menos para disputar la vuelta en casa. A ese dios ya sólo hay que rogarle que repita con Fer lo que obró con Aspas al condenarle a ser feliz sólo en el hogar, bendiciendo así al Celta.
En esa exploración de las posibilidades combinatorias de su plantilla, que las matemáticas aseguran limitadas pero que parecen infinitas, Claudio Giráldez ya ha agotado la capacidad de sorpresa del entorno. Su magia consiste en dotar de sentido cualquier apuesta. Quizá intrigue la alineación de Yoel Lago, sobre cuya posible cesión se ha especulado, y su significado ahora que se acaba el mercado. Influyó el amago de gripe de Starfelt.
No engaña el Estrella Roja, aunque Dejan Stankovic, en esta segunda etapa, sólo lo hubiese dirigido en Malmo en partido oficial –la Superliga serbia se reinicia este fin de semana tras el parón invernal–. Stankovic lo quiere protagonista, agresivo en la presión. Ese «a pares» que Claudio Giráldez diagnosticó como indigesto para su equipo en las dudas de otoño.
Es el Celta el que posee diferentes versiones. La sobria y reactiva, que Claudio ha ido moldeando esta temporada, o la dominadora de la anterior, que de vez en cuando recupera en su libreto. De salida escoge una posición elevada pero sin acometer, de retirada en bloque, salvo cuando se identifica el riesgo en la salida combinada del Estrella Roja. Claudio ha detallado en su plan anfibio a quién acosar, cómo y cuándo.

El Celta y el celtismo hacen piña en Belgrado antes del partido contra el Estrella Roja / Marta G. Brea
Nada sucede, en realidad, que altere la neutralización mutua. Parece quebrarla una pérdida de Javi Rodríguez ante Katai que Arnautovic completa a puerta vacía. El VAR advertirá de la falta. Pero los goles, incluso los anulados, suponen un impacto emocional que se ha de gestionar. El Celta se siente indultado. El Estrella Roja, decepcionado, vacila. Rueda roba y asiste a Borja. Matheus salva.
Aunque equipos muy distintos, el serbio y el celeste se parecen en algo: el uso capital de sus arietes. El Estrella Roja busca a Arnautovic como el Celta a Iglesias. Lo encuentra en un balón colgado, que controla y convierte. El VAR anuncia fuera de juego en este caso. Ahora el Celta se inquieta, bordeando tanto error, y el Estrella Roja se indigna.
Todo ha sucedido y nada ha pasado en el giro de guion. El Celta mastica y el Estrella se alimenta de sus pérdidas, en algún caso provocadas por los problemas de estabilidad sobre el frío césped del Marakana. Rueda se escapa y Matheus intercepta el doble remate de Borja e Ilaix, que reclama penalti.
El Celta gana confianza en el manejo y concluye el primer periodo apretando al Estrella, a un solo pase de culminar su empeño. Este partido intenso y abierto, rico en matices, alcanza incólume el descanso gracias a las radiografías del VAR y las estiradas de Matheus. Un empate que ni vale para tentar el top 8 ni contenta el orgullo.
Este Celta al principio precavido siente que le ha encontrado las costuras a la presión del Estrella Roja. Román aporta ritmo, Ilaix combina en corto y corre al espacio, Borja se ofrece y Iago descarga. Por las bandas Rueda vuela y Hugo Álvarez se entusiasma. Si el Estrella Roja se estrecha, los célticos alargan la mirada. Rueda le gana a su par una gran diagonal de Radu y Borja, tal vez también medio resbalado, falla el descabello sobrecogiendo a las gradas.
Claudio detecta una mínima merma de energía y dosifica los esfuerzos. Retira a Borja y Aspas, que se han desgastado en el patinaje constante. Alinea a Fer y Juglà, retornados de sus respectivos viajes, el geográfico y el íntimo. Jutglà se pone a galopar como si se sintiese liberado de una áspera correa. Fer proclama con un taco que en realidad nunca se fue. No lo parece, desde luego. Insinúa desde la frontal pases de gol.
Pero el gol no llega y ni siquiera la ocasión. Todo se diluye en su antesala y el Estrella Roja, tras 25 minutos de sometimiento, sale a respirar. Lucic dispara por encima del travesaño. Claudio activa a Bryan. Pero es Jutglà el que no llega a empujar el pase, paralelo a la línea de gol, que se han fabricado entre Fer y Rueda.
Sucede entonces lo que parece culminar una velada perfecta. Fer, excelso en todas sus intervenciones, decide al fin disparar; con el exterior, en una comba milagrosa que se cuela por la escuadra. Pero el relato ideal de su regreso se empaña en la siguiente acción; una mala coordinación en el fuera de juego que esta vez el VAR ya no remedia. Son muchas, con todo, las buenas noticias del encuentro. Ahora solo falta que ese dios caprichoso y cruel devuelva al Celta su amor.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una madre con una hija de 10 años en O Porriño: «Llegué del trabajo y vimos que ya no teníamos casa»
- La flota gallega inicia la campaña en Malvinas tras los buenos datos científicos del calamar: «Estamos volviendo a la normalidad»
- El nuevo centro de salud Olimpia Valencia de Vigo abre sus puertas a medio gas: «No sabemos cuándo podremos pedir cita»
- El Celta pierde a Miguel Román por lesión para lo que resta de temporada
- Carvajal sale en defensa de sus aplausos a Iago Aspas: «Ese gesto significa respeto a una leyenda de nuestra liga»
- Louzán admite que Vigo «está a las puertas» de ser sede del Mundial, pero omite la reforma de Tribuna
- Final feliz a cuatro días en altura
- Una mujer «Spider-Man» que trae de cabeza en Moaña