El Celta se acostumbra a ganar también sin brillar
Los celestes vencen al Sevilla con un penalti de Marcos Alonso, demuestran su madurez y se consolidan en la lucha por Europa

Marcos Alonso celebra el único tanto del Celta en Sevilla / Julio Muñoz
El Celta es una máquina de sumar puntos en este tramo final de la primera vuelta. Ya no le hace falta deslumbrar con su juego ni dominar los partidos. Este Celta que suma 22 de los últimos 30 puntos se edifica desde su solidez defensiva y su madurez.
El Sevilla, esta noche, fue otra víctima de esta versión tan competitiva de los vigueses. Los andaluces vivieron buena parte del partido en campo contrario colgando un sinfín de centros. Pusieron a prueba la fiabilidad de la zaga celeste que hoy, comandada por un gran Starfelt, despejó todo el peligro. El Celta demostró que encajar solo dos goles en los últimos siete partidos no es ninguna casualidad. A medida que el Sevilla se estrellaba contra el muro de Giráldez, más espacios dejaba para correr.
El contragolpe fue la mejor arma para sembrar las dudas a los sevillistas, a los que Odysseas mantuvo vivos con sus paradas hasta el final del partido. Pero el portero griego nada pudo hacer ante Marcos Alonso, que anotó desde los once metros después de que Oso pisase a Ilaix dentro del área.
El Sevilla apretó los dientes desde el primer momento. Nada más sonar su silbato se fueron a morder al Celta para impedir cualquier salida clara del conjunto de Giráldez. Puede que Claudio imaginase ese partido y por eso llenó su alineación de tiburones listos para aprovechar todo el espacio que dejaban los hispalenses detrás de su primera línea de presión. Con Aspas como faro, Borja como ancla y Moriba, El-Abdellaoui y Zaragoza como velocistas corriendo en cada jugada de transición el Celta pudo haberle hecho mucho daño al Sevilla si le hubiese acompañado el acierto.
El equipo de Matías Almeyda servía más y más centros al área, sobre todo desde su banda izquierda donde Oso se hartó de encarar. El Celta, por su parte, esperaba su oportunidad sin cometer errores ante la enérgica presión de los andaluces. Y las oportunidades llegaron. Antes del descanso con dos contras culminadas por Bryan Zaragoza y Javi Rodríguez y en el segundo tiempo, tras los cambios, con un disparo de Williot que blocó Odysseas.
Se acercaba el final del partido, el Sevilla seguía sin hacer daño y el Celta estaba a un destello de calidad de llevarse los tres puntos. Entonces volvió a aparecer Swedberg con una conducción que rompió a toda la retaguardia sevillista y un disparo que el guardameta local rechazó a los pies de Ilaix Moriba. Lo tenía todo de cara. El meta vencido y toda la portería para él. Puede que se confiara o puede que la fe del meta griego se lo impidiera, pero Moriba falló un gol clarísimo.
Quizá ese error, a falta de diez minutos, invitase a dar por bueno el empate. No para este Celta, que en otra internada de Moriba encontró un penalti después de que Oso cazase al centrocampista del Celta. Marcos Alonso, infalible desde los once metros, engañó al guardamenta y aupó al Celta hasta los 29 puntos, empatado con el Betis en la sexta plaza y confirmando la candidatura celeste para repetir clasificación europea.
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