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La Copa tuerce la cara al Celta

El Albacete apea al conjunto de Giráldez en una desastrosa tanda de penaltis tras forzar el empate en el descuento

Los celestes perdieron pie tras voltear en el segundo tiempo el gol inicial de Jefté

Los celestes, abatidos, al final del encuentro

Los celestes, abatidos, al final del encuentro / Efe

Julio Bernardo

Julio Bernardo

Vigo

La Copa del Rey tuerce una vez más la cara al Celta, prematuramente eliminado en tercera ronda por el Albacete, en un partido que los de Giráldez no supieron liquidar cuando tuvieron el triunfo en su mano y acabaron perdiendo en la ruleta rusa de los penaltis frente a un sólido adversario, que se agigantó en la prórroga tras forzar el Jesús Vallejo el empate en el tercer minuto del descuento con Borja Iglesias lesionado.

El partido se le atragantó de partida al Celta, que recibió gol en la primera llegada del contrario y tardó en dar con la tecla para encontrar una fisura con que hacer daño a un rival muy disciplinado, pero dio un cambio de rumbo tras el descanso, con la entrada en escena de Borja Iglesias y Miguel Román, que sacaron a los celestes de su letargo. Yoel Lago igualó la contienda con un certero cabezazo en un córner pasada la hora de juego y el Panda, con un gol excelso, puso por delante al Celta en el minuto 75 con la sensación de que todo iba a ir rodado. Pero justo al ponerse por delante, los celestes bajaron el pistón, dando vida a un rival que nunca arrojó la toalla y aprovechó la lesión de Borja Iglesias para poner cerco al portal de Iván Villar y forzar la prórroga prácticamente en la última jugada del descuento. Un final desdichado, que dio lugar a una igualada prolongación y desembocó en una tanda de penaltis terrorífica, que el Albacete resolvió con una autoridad inapelable.

Siete cambios (nada extraño) introdujo Giráldez con respecto al once que derrotó el domingo en Liga al Athletic. Repitieron apenas Rueda y Mingueza en los carriles, Sotelo, emparejado anoche con Ilaix, y Aspas, esta vez en banda derecha para ceder a Jones la posición de falso nueve. Una disposición novedosa, sobre todo en el frente ofensivo, con Hugo Álvarez arrimado al flanco izquierdo, que se pegó de bruces con la ordenada zaga manchega, confirmando desde muy pronto los problemas que está teniendo esta temporada el Celta con los rivales que defienden en bloque bajo y le buscan las cosquillas a la espalda. El conjunto celeste entró en el partido con energía, buscando al Albacete en su campo, pero faltó rigor en la presión y sobró imprecisión son la pelota. No midió bien los tiempos el Celta, que renunció a explotar el recurso de las bandas (irreconocibles en el primer tiempo Javi Rueda), perdió más balones de la cuenta en zona sensible y fue incapaz de acelerar el juego en los metros finales para quebrar el disciplinado engranaje defensivo de los manchegos.

Al Albacete le bastó con capear el yermo dominio celeste con un poco de orden y aprovechar la ocasión en cuanto se le presentó. No necesitaron los de Alberto González grandes florituras para adelantarse en el marcador. Les alcanzó sencillez y efectividad: saque al medio del portero y pase en largo de Lorenzo a la espalda de la zaga céltica que Jefte embocó cruzando la pelota mano a mano con Iván Villar. Fue la primera oportunidad y prácticamente la primera llegada del conjunto manchego frente a un Celta que dominó sin asustar.

Cambios tras el descanso

La dinámica del choque cambió por completo tras el intermedio. Viendo las costuras a su equipo, Giráldez retiró a un errático Sotelo para dar vuelo al juego con Román, reforzó la delantera con Borja y cambió en defensa a Ristic por Manu Fernández.

La estrategia, con cambio de esquema para jugar 4-4-2 con Jones en la derecha, no tardó en hacer prosperara al Celta, que perdonó con un tiro del noruego a puerta vacía sin nadie que lo molestase y vio como se anulaba por fuera de juego un gol legal a Borja Iglesias, cuya entrada en cancha volvió a ser una bendición para los celestes.

Pese a que Capi estrelló un balón en el poste, el empate fue una consecuencia lógica del ahora afilado dominio del conjunto celeste, que por una vez decidió sacar provecho a la estrategia ofensiva. Miguel Román puso desde la esquina el balón en el cogollo y Yoel, anticipándose a la defensa, envió con furia la pelota contra la red con un testarazo incontestable.

El empate abrió brecha en la zaga local, ahora con los nervios a flor de piel, y el segundo no tardó en llegar: Mingueza bombeó un centro al segundo palo y allí apareció Borja para engañar a todos. En lugar de rematar de cabeza, el Panda controló impecablemente el balón con el pecho, desorientando al portero, y remató a placer. La eliminatoria parecía encarrilada.

Peor tras el segundo gol

El gol, sin embargo, sentó mal al Celta, que bajo las revoluciones dando vida a un adversario que se creció cuando Alberto González recurrió a todo su arsenal (salieron Morcillo, Puertas, Vallejo y Agus Medina) y aprovechó la lesión de Borja Iglesias con los cambios ya agotados para empujar al Celta contra su portería y encontrar el empate un gran centro desde la derecha de Agus Medina que Vallejo, adelantándose a la zaga céltica, cabeceó al fondo de las mallas. Fue el principio del fin. Aunque Giráldez pudo restablecer la igualdad numérica dando entrada a Jutglà en la prórroga, el Albacete ya no cedió terreno.

La entrada del catalán, que puso a prueba los reflejos de Lizoain un potente tiro raso al palo corto, dio cierta frescura al ataque del Celta, que incluso tuvo una última opción con un tiro de Ilaix que el portero del Albacete detuvo con seguridad. Con igualdad de fuerzas, pero el Albacete lleno de confianza, se llegó a la ruleta rusa de los penaltis con el equipo celeste encomendado a Iván Villar. En la anterior ronda, frente al animoso Sant Andreu, el portero cangués no intuyó uno solo de los seis penaltis que le lanzaron, pero los siete tiradores del Celta se mostraron infalibles; tampoco olió anoche el aldanense por donde iban a ir los tiros (Puertas, Riki y Vallejo anotaron con suma facilidad sus lanzamientos), pero nadie sospechaba que Mingueza, Hugo Álvarez y Aspas iban a entregar la eliminatoria de modo tan desastrado.

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