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Tribunales

Hugo Mallo, condenado en firme por abusos sexuales a la mujer que trabajaba como mascota del Espanyol

La resolución confirma definitivamente la responsabilidad penal del exjugador del Celta por los tocamientos a la trabajadora del club catalán en 2019

Hugo Mallo, en el momento del abuso contra la mascota del Espanyol

Hugo Mallo, en el momento del abuso contra la mascota del Espanyol / TV

Joan Ferrer Villalobos

La justicia ha puesto punto final al caso que perseguía a Hugo Mallo desde aquel 24 de abril de 2019, cuando en la antesala del duelo entre Espanyol y Celta protagonizó un gesto que acabó ante los tribunales. El Juzgado de lo Penal número 21 de Barcelona ha declarado firme la condena por abusos sexuales impuesta al entonces capitán celeste, después de que sus últimas impugnaciones hayan sido desestimadas de manera íntegra.

Los hechos ocurrieron durante el saludo entre los jugadores de ambos equipos, momento en el que Mallo se aproximó a Carme Coma, empleada del Espanyol que realizaba su labor caracterizada como la mascota del club. Según recoge la sentencia ratificada en todas las instancias, el futbolista introdujo las manos bajo el disfraz y le tocó el pecho, vulnerando su libertad sexual. La versión de la defensa, que alegaba un contacto accidental en la cintura, quedó descartada por completo por las pruebas y por la credibilidad otorgada al testimonio de la víctima.

Con 34 años y sin equipo tras su salida del Aris de Salónica, Mallo debe ahora cumplir las sanciones fijadas inicialmente por el Juzgado de lo Penal número 19. En concreto, afrontará una multa que asciende a unos 7.000 euros, calculada a razón de diez euros diarios durante veinte meses, además de todas las costas del proceso. A ello se suma una compensación de 1.000 euros más intereses por el perjuicio moral causado.

El auto emitido este lunes activa un plazo de diez días para que el exjugador comunique por escrito de qué manera cumplirá las obligaciones económicas o, si lo estima necesario, solicite un aplazamiento. Con la sentencia ya irrevocable, se cierra definitivamente un caso que ha marcado un precedente en el entorno futbolístico, recordando que comportamientos como este no pueden quedar impunes, independientemente del estatus del protagonista.

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