La Liga vuelve para calmar el dolor
La derrota en Razgrad complica las rotaciones de Giráldez ante un calendario muy cargado. Aunque su pase directo a octavos se encarece, el Celta mantiene muchas opciones de pasar de ronda en Europa. Pero la Liga es lo que más preocupa y una victoria ante el Espanyol aliviará todos los males.

Giráldez, Carreira, Marc Vidal, Yoel Lago y Moriba, ayer, al abandonar Peinador. | Alba Villar
Ninguna derrota duele por igual. ¿Cuál fue más dolorosa para el celtismo: la de Stuttgart o la del Ludogorets? Fueron diferentes. La de Alemania redujo las altas expectativas con las que buena parte de la afición se ilusionó ante una nueva temporada del Celta en Europa después de ocho años de ausencia. Además, se añadía el brillante final del pasado curso y los refuerzos del agrado de la mayoría que firmó el club para reunir una plantilla más competitiva y con más canteranos. El tropiezo de Bulgaria llegó después de encadenar muchas jornadas sin perder en la Liga, a excepción del duelo con el Barcelona, y de encadenar tres victorias en Europa que situaban a los célticos entre los cuatro mejores y con muchas opciones de sellar de forma directa el pase a los octavos de final del segundo torneo continental.
OPORTUNIDAD PERDIDA
En medio de ambas derrotas en Europa, Giráldez supo reconducir el mal arranque del campeonato y situar al equipo celeste en una cómoda posición en la máxima categoría y con grandes opciones todavía de clasificarse entre los ocho primeros de la Liga Europa, mientras que ha comenzado sin problemas su andadura en la Copa del Rey. Es verdad que en Razgrad se perdió una buena oportunidad, pero restan tres jornadas y dos de ellas se jugarán en Balaídos. En esta ocasión, los célticos recibirán a dos rivales complicados (Bolonia y Lille), pero el equipo de Giráldez ha demostrado ya su capacidad para hacer frente a cualquier reto por muy complicado que parezca.
CALENDARIO MÁS EXIGENTE
El tropiezo en el Huvepharma Arena reduce el margen de maniobra de Giráldez en la gestión de los minutos de la plantilla, pues ante los italianos y los franceses necesitará presentar onces más competitivos que frente al Ludogorets. El técnico del Celta quiso aprovechar la visita a Bulgaria para dar descanso a piezas importantes pero acabó presentando casi un once completamente diferente al de Vitoria (salvo Moriba) por diversas circunstancias: baja inesperada de Beltrán, falta de rodaje de Williot y de Hugo Álvarez, problemas físicos que arrastran algunos jugadores y la necesidad de gestionar con mimo los minutos de Aspas y de Marcos Alonso. A ello añadió el técnico la apuesta por una infrecuente defensa de cuatro que dio buen resultado en Zagred pero hizo aguas en Razgrad, sobre todo por el centro y el costado de Mingueza. A ello se añadió la falta de pegada y los dos penaltis regalados a Petar Stanic, que no olvidará la noche del jueves. Muy pocos jugadores firman un ‘hat trick’ en Europa. El Celta descendió seis peldaños tras esta segunda derrota europea, pero se sitúa a un punto del octavo (el Oporto de Gabri Veiga), que garantiza el paso directo a los octavos de final. El 11 de diciembre y el 22 de enero son las fechas reservadas para recibir a italianos y franceses en Balaídos. Si en alguno de esos duelos se fallase, al Celta le quedaría otra oportunidad en Belgrado, el 27 de enero. 15 puntos serían posiblemente suficientes para lograr el primer gran objetivo. Entrar entre los 24 primeros está cerca, aunque eso le llevaría añadir un partido más a su ya cargado calendario siempre que llegue lejos en la Copa.
LA LIGA ES LO IMPORTANTE
Desde el club, sin embargo, transmiten que lo más importante es la Liga y que una victoria mañana ante el Espanyol (Balaídos, 18:30 horas) dará un gran respiro al equipo de Giráldez, pues incluso le podría situar entre los ocho primeros de la tabla. Y desde esas alturas ya se ven menos empinadas las cuestas de diciembre, enero o febrero. Y ese compromiso contra el equipo barcelonés fue la prioridad de Giráldez a la hora de plantear el partido del Ludogorets. Ante un calendario que contempla hasta 7 partidos en apenas 20 días, las rotaciones son necesarias, pero han de incluir ciertos matices para que no se resienta la competitividad del equipo. Conseguir ese complicado equilibrio no es tarea fácil y Giráldez no dio con la clave no acertó el jueves. Tampoco le salió bien pasar de cinco a cuatro defensas. Y el equipo incluso pecó de exceso de confianza al intentar sacar adelante el duelo. Venía de encadenar buenos resultados y el Ludogorest parecía el rival más flojo. Pero el fútbol penaliza las especulaciones y los excesos de confianza. En Razgrad y en Stuttgart, el Celta perdió de manera diferente.
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