Un secreto a plena vista
El partido se decidió en la bota izquierda de Iago Aspas. Como tantos otros gracias a su genialidad, pero en gran medida ayer por culpa del planteamiento local. Permitir que Iago Aspas controle, se gire y piense de manera recurrente es un certificado de defunción que el Dinamo firmó como cadáver y forense.

Jones, durante el partido / Marta G. Brea

«Conocemos sus puntos débiles», había asegurado Mario Kovačević en la previa. Preocupado por descubrir esas fragilidades del Celta, quizá el entrenador del Dinamo se olvidó de estudiar sus fortalezas. Giráldez lo barrió a nivel táctico, en infinidad de pequeñas decisiones. Pero igual que Poe fabuló en La carta robada, el mayor secreto estaba a simple vista.
–¿Cómo hace usted para jugar tan bien? –le preguntaron un día a Bochini, legendario «10» de Independiente.
–Me paro donde no hay nadie y se la doy al que está solo –respondió.
Aspas disfrutó posiblemente del partido más cómodo de su carrera, al menos en esa posición de enganche y a estas alturas, precedido por la fama de su birlibirloque. Siempre recibió en solitario, con esos escasos centímetros y milésimas que necesita para convertir una circulación anodina en una acción letal. Manejó el partido a su antojo. Y en gran medida, con la complicidad de Kovačević.
La conversión de Jones
Insiste Giráldez en convertir en carrilero a Jones, al que se fichó como extremo. Es una operación delicada, que equilibra insistencia en los entrenamientos y paciencia en los ensayos. El fiasco de Stuttgart no ha apartado al entrenador de su idea. Se puede entrever lo que pretende. Con Aspas retrasándose, además de asear la transición, se le abrió un espacio a las galopadas del joven, que el propio Aspas alimentó. Jones daña más llegando que estando. Aunque aún deba refinar sus recursos técnicos y su lectura, esa velocidad endiablada es oro puro. Su metamorfosis sólo resultará exitosa si adquiere consistencia defensiva.
La fijeza del cambio
«El Celta es el clásico equipo español al que le gusta tener la posesión», dijo igualmente Kovačević si el traductor no mintió. No hay que afeárselo. Giráldez ha engañado también a entrenadores, narradores y analistas de LaLiga. Antes de cada partido, en los comentarios de la retransmisión, se incide sobre esa supuesta vocación irrenunciable. La única característica inmutable de este Celta es el cambio. Tan capaz de presionar arriba, si su alineación lo permite y el rival lo exige, como de apretarse contra su propia área. Tan capaz de masticar las jugadas como de engullirlas. Tan capaz, en general, de combinar esas dos naturalezas. Si se le puede identificar algún pecado ayer fue precisamente la de terquear en las transiciones durante buena parte de la segunda mitad cuando la situación aconsejaba tirar de las riendas.
Diferentes alturas
Pese a los precedentes de Carreira, Alfon o Durán, la apuesta por Román podía ofrecer dudas. No existen patrones en el fútbol, sino casos únicos. Pero apunta a otro éxito en la cuenta de Giráldez. El gondomareño añade matices diferentes al catálogo de centrocampistas, a medio camino entre Sotelo e Ilaix. Colabora en la elaboración a la vez que irrumpe en la frontal. Sabe, en general, escalonarse bien con el pivote que lo acompaña y explorar los pasillos interiores. Y esa elección de alturas, no siempre adecuada esta temporada, es fundamenal.
Durán remata
Hay jugadores que regatean y jugadores que pasan. Jugadores que conducen y jugadores que rompen al espacio. Jugadores que construyen y que destruyen. De aire y suelo. Durán remata. Claro que también trabaja mucho y con sentido, multiplicándose en las coberturas, y que tira cien desmarques. Claro que sufre en los controles y no siempre elige la mejor opción. Pero cuando recibe, sabe exactamente donde se sitúa la portería. Y sus disparos, incluso los toscos, se dirigen entre los tres palos. Posee ese magnetismo que mezcla la intuición innata con la ética calvinista de trabajo que lo distingue.
Retroalimentación
Europa resta y aporta, igual en el fútbol que en el tratado de la unión. Y de momento al Celta le sale favorable la aritmética. En Europa llegó aquella primera victoria que alivió la pesadumbre. En Europa se ha prolongado la racha. Europa ha homenajeado a Iago y ha alegrado a Bryan. Europa, en fin, nos permite soñar con un futuro mejor... si se asegura el pan liguero.
Suscríbete para seguir leyendo
- El buque «Novaya Zemlya» descargará en Cuba tras el veto a hacerlo en España
- «Tuve que renunciar a mucho y adaptar mi vida para conseguir ser jueza»
- El emblemático Hotel Bahía de Vigo renueva su imagen: adiós a los azulejos azules y más de 5,4 millones de inversión
- Retenciones en Vigo: varios autobuses de turistas portugueses complican el tránsito en Beiramar
- El ourensano Diego Fuentes, futuro 'copadre': «Pensé que no tenía por qué ser peor que otro sistema porque al final se trata de conocer a alguien con quien establezcas una afinidad»
- ¿Por qué conviven vecinos y huéspedes en el Hotel Bahía de Vigo?
- Villa Elisa ya es propiedad municipal
- Punto y final a la burla de Cerdedo