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El Celta hiela el infierno croata y exhibe contundencia ante Europa

Iago Aspas lidera con brillantez el ataque céltico, Pablo Durán anota dos goles y Bryan Zaragoza fuerza uno en propia meta

Iago Aspas y Pablo Durán celebran el tercer gol del Celta

Iago Aspas y Pablo Durán celebran el tercer gol del Celta / Marta G. Brea

Y el infierno croata del Maksimirfue una agradable pradera para los delanteros del Celta, que galoparon por el verde para destrozar a la defensa del Dinamo Zagreb en una primera parte en la que los de Claudio Giráldez exhibieron contundencia. Pablo Durán hizo un doblete y Bryan Zaragoza forzó un gol en propia meta tras una de esas jugadas de desborde por las que se le fichó. Pero anda de eso sería posible sin un Iago Aspas en modo repartidor de caramelos.

No hubo noticias tampoco de la temida furia balcánica en el segundo tiempo. Los vigueses controlaron las acometidas con comodidad; a la pegada en ataque se le unió esta vez la sobriedad defensiva para firmar el partido más completo de la temporada. La victoria, además, sitúa a los celestes en la zona noble de la liguilla de la Europa League, una vez que se ha alcanzado el ecuador de la competición.

Giráldez dispuso un once titular condicionado por las bajas de última hora de Marcos Alonso, con una gastroenteritis, y de Hugo Álvarez, que ayer sufrió un golpe en el tobillo en el último entreno. El técnico cambió su sistema clásico y optó por una defensa de cuatro, con Ristic y Javi Rodríguez en los laterales y Carlos Domínguez y Starfelt en el eje. Sin tiempo para que los croatas descubriesen posibles desajustes, a los tres minutos el Celta lanzó el primer directo a la mandíbula local.

En una transición vertiginosa, Bryan Zaragoza encontró a Aspas, que estaba mediapunteando, y el de Moaña buscó la carrera de Pablo Durán. El delantero controló y la media vuelta golpeó raso al primer palo desde la frontal. No fue el disparo más limpio, pero la velocidad de ejecución dejó sin margen para que Nevistic reaccionase.

Aún celebran el tanto los centenares de aficionados célticos, cuando Jones rompió por la derecha y cogió a media salida al guardameta. La definición parecía de libro, picarla por arriba. Pero el joven lo hizo tan desviado que hasta pareció que había optado por un centro. Fueron varias las veces en las que, en una misma jugada, el extremo mostró sus cualidades y también sus carencias. Si logra mejorar la toma de decisiones, será un jugador más que interesante.

Contra perfecta

En todo caso, seguía muy cómodo el Celta, que empezó a volcar el juego por la izquierda. Allí Bryan Zaragoza encontró espacios para correr y retar aTheophlie-Catherine en sucesivas ocasiones. Hasta que en el minuto 28 firmó una jugada marca de la casa, llegó a línea de fondo y su finalización toco en Sergi Domínguez para colarse en la red. Por allí andaba también Durán, pero pareció que la dejó entrar para que sumase en el casillero del andaluz, algo que finalmente no ocurrió.

En el área céltica no había noticias, salvo una intervención salvadora de Iván Villar—desvió un mano a mano al palo— después de un circo defensivo difícil de explicar. Los inmensos espacios del campo croata encogían en la parcela defendida por los célticos. Fue, de nuevo, Aspas el que supo explotar ese latifundio con un pase medido a la carrera de Bryan, que la puso al centro del área para que Durán solo tuviese que empujar a puerta vacía. Un contragolpe de libro para cerrar la primera parte y, casi, finiquitar el encuentro.

Mario Kovacevic movió el árbol en el descanso con dos cambios, pero poco varió la partitura del encuentro. El Celta se mostró solvente en el bloque medio-bajo, mantuvo la posesión cuando tuvo oportunidad y tampoco desaprovechó la ocasión de lanzar algún zarpazo para ampliar el resultado. Villar volvió a mostrar concentración en el despeje de un falta y en el bloqueo de un disparo desde la izquierda. Buena actuación del guardameta de Aldán.

Con el avance de los minutos, Giráldez fue refrescando el equipo, que en ningún momento sufrió. El infierno croata había quedado congelado mucho antes, en la primera parte, cuando en el estadio solo se oía la 'Oliveira dos cen anos'. El Celta exhibe ante Europa contundencia, sobriedad y el mejor himno del Planeta Fútbol.

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